El Aviador Dro

 

El Aviador Dro Nuevas Melodías para Nuevas Generaciones

El Aviador Dro (y Sus Obreros Especializados) debutaron discográficamente en 1980 en el sello Movieplay con un single (referencia 02.2375/2), grabado en los estudios Sonoland y producido por Jesús Gómez, que llevaba La Chica de Plexiglás en la cara a, y Láser en la cara b, ambos temas compuestos por Servando Carballar. Esta entrevista se incluía como panfleto propagandístico en dicho lanzamiento.

 

Acuden tres. Vienen en traje de faena.

Sí, venimos de la fábrica de ‘Emulgentes Asfálticos Catiónicos’.

¿Cuántos sois?

Pues somos muchos, pero si te refieres a los que aparecemos en público, somos cinco músicos y dos asesores en ciencia, sonido y todo eso. Así que los conocidos ahora mismo somos siete.

¿Y cómo os llamáis vosotros tres?

Nuestros códigos son CTA 102, Biovac N y Placa Tumbler.

Mucha cibernética, ¿no?

Hombre, si nosotros te contáramos. Todo, todo. Somos cibernéticos. Especialmente cultivamos la ingeniería genética.

El Aviador Dro

¿Y vuestra música?

En directo hacemos una especie de estructura que corresponde a una estética, un sonido, una imagen, que producen una reacción que puede ser desde divertirse muchísimo hasta aburrirse, hasta el odio. Pero nadie se queda indiferente, que es lo que pretendemos.

¿Qué es La Chica de Plexiglás?

Es quizás uno de los esquemas que corresponde más a nuestras zonas emocionales que tenemos programadas, y da la coincidencia de que coincide un poco con esquemas del pop-art, y entonces es de las más asequibles a humanos que quieran mutar en la actualidad, y eso.

Pero el personaje, ¿quién es? ¿qué significa?

No personalizamos, precisamente nosotros creamos conceptos, corporizamos sistemas de personas unidas en un mismo fin. Entonces la chica de plexiglás sería ese grupo de chicas que conectarían con nuestro movimiento en una forma divertida y agradable.

¿De verdad que Nuclear Sí?

Nuclear Sí es la respuesta  a la energía, que para nosotros va a ser el motor de desarrollo tecnológico a nivel corporal. Decimos “nuclear sí” a la energía de fusión, que es una energía que está en desarrollo incipiente todavía, ya que ahora estamos trabajando en el reactor de fusión y no hemos llegado todavía a controlar las fases de las temperaturas altas a presiones muy grandes, que es el problema que tiene la fusión nuclear. Bueno, ya conocéis lo de los procesos de fisión y de fusión nuclear, ¿no? El problema reside en los residuos radiactivos y en la peligrosidad de las centrales de fuerza de fisión, que son las que funcionan actualmente y contra las que se está llevando una propaganda antinuclear. Nosotros lo que defendemos es la energía, la energía que nos va a proporcionar ese impulso suficiente para llegar al espacio y para cambiar nuestro comportamiento, y adecuarlo al orden cibernético, que va a ser la energía nuclear y la solar de órbita alta. Además, podemos aprovechar como energías secundarias complementarias muchas otras, pero fundamentalmente esas dos. Y ésa es una respuesta, un decir sí a la energía.

Paralelamente atacamos –interviene otro Dro- cualquier tipo de sistema que posibilite un uso de cualquier tipo de energía de forma autoritaria. Precisamente nuestro sistema corporativo va contra cualquier tipo de sistema autoritario en general, que es lo que posibilita desastres como los que están ocurriendo. No saben manejar nada. Si lo dejasen en nuestras manos ya verían como eso funcionaría a la perfección.

El Aviador Dro

En fin, bueno, bueno. Otra cosa. Para vosotros, ¿qué es el futuro?

Lo vemos como un reto. Para nosotros es una misión el conseguir que la Humanidad, entendida como especie, evolucione hacia algo mejor que lo que tenemos ahora, que es una cosa decadente y horrible. Hay toda una serie de ciencias y de técnicas que nosotros sabemos que pueden posibilitar esa evolución del ser humano a esferas inconcebibles, no hay límites, desde llegar al espacio hasta llegar a conectarse con computadoras, canales de información múltiples, millones… Todo lo resumimos en un proyecto que llamamos la revolución dinámica, equiparable a la revolución neolítica y a la revolución industrial, sería como una tercera revolución industrial. Aparte de que pensamos que prácticamente no se puede retroceder, es una cosa que vendrá en un plazo de entre quince y cincuenta años. Nosotros lo que hacemos es preparar el terreno para que eso sea posible, e impedir que toda clase de movimientos conservadores e inmovilistas retarden ese proceso. Y por supuesto canalizar otro tipo de movimientos que por falta de información, como por ejemplo los movimientos ecologistas, tienden hacia un antiprogreso global. Damos una idea de lo que podría ser la ciencia y la técnica como movimiento revolucionario, que realmente produjese un cambio.

¿Hablamos de música?

Nuestra música es un medio de información más, además es un medio masivo que conecta con gente biológicamente joven, que son los que van a desarrollar ese futuro del que estamos hablando. Entonces, por supuesto, a nosotros nos interesa muchísimo conectar e informar a esa gente, ayudarla y divertirla también, para que se den cuenta de que no es tan horrible todo esto. Por supuesto la estética es nueva, la estética del futuro, y el sonido también, porque hay que evolucionar, donde estamos no conduce a ningún lado. Nuestra música responde a una experimentación, divertida y además concreta, es decir, nada de divagar, sino que aplicamos una experimentación científica o técnica que nosotros hayamos obtenido al margen, y luego le sumamos una serie de influencias de movimientos artísticos de todo el siglo veinte posteriores a la revolución industrial, como futurismo, dadaísmo, pop-art

¿Os suena de algo eso de new wave?

Bueno, como nueva ola estaríamos dentro de ella, porque precisamente debemos ser el grupo biológicamente más joven, aunque cada día salen nuevos. No nos ceñimos al concepto de nueva ola que funciona por aquí sino más bien a la nueva ola que circula a nivel internacional dentro de la onda cibernética, desde los Residents a otros más conocidos aquí como Kraftwerk, Devo… Aunque quizás seamos los que tenemos una idea más sistematizada de nuestro proyecto.

El Aviador Dro

 

¿Qué es eso de Aviador Dro?

El Aviador Dro es una ópera futurista de 1920, la primera ópera que empleaba ruidos aeronáuticos, cuando el avión era un símbolo del futuro. Los futuristas, Russolo, Pratella y toda esa gente, estaban en una época de escaso desarrollo electrónico todavía. Entonces lo que hacemos nosotros es emplear su teoría, por supuesto desprendiéndola de todas sus ramificaciones ideológicas, que en algunos, como Maiakowsky, derivaron hacia el comunismo y en otros, como Marinetti, hacia el fascismo, porque pensamos que son defectos humanos que ellos tenían, y de los que nosotros carecemos. Aprovechamos toda esa gama teórica, ahora que hay instrumentos que posibilitan realmente toda la teoría que ellos desarrollaron entonces. Y además le damos a la teoría una coherencia, puesto que nosotros estamos más cerca del futuro de lo que ellos preveían.

¿Qué otras influencias tenéis?

Igual que sintetizamos movimientos de vanguardia de los años veinte, procuramos conectar con sistemas escenográficos de por ahí fuera, cosas del tipo Bauhaus y así. Hay grupos que emplean determinadas técnicas más o menos parecidas, pero radicalmente maquinistas como nosotros no hay ninguno. Por ejemplo Devo, aunque haya puntos de contacto, hacen una cosa radicalmente distinta, lo suyo es más emocional, más histérico, mientras que lo nuestro es más concreto, más programado, más ideológico y estudiado.

¿Qué tal vuestra experiencia en directo?

Variada. Desde aclamarnos y bailar hasta tirarnos botellas y ladrillos.

Es llamativo el manejo de la cosa gráfica, cómo utilizáis el lenguaje del cómic.

Son estudios publicitarios que hacemos con computadoras. Consideramos la publicidad un arte, y tal como nosotros lo empleamos, además de causar una sensación, es de lo más divertido. Intentamos que la información que dan nuestros panfletos en cuanto a elemento gráfico sea tan directa como nuestra música, y va a ser fundamental en el desarrollo que pretendemos seguir.


La Chica de Plexiglás, Movieplay, 1980


 
 

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