35 Ciberia

Víctor Nubla

 

Víctor Nubla

Ha publicado más de un centenar de discos con diversos proyectos musicales, entre los que cabe destacar a Macromassa, Dedo, Aixònoéspànic, además de contar con una extensa discografía en solitario. Ha colaborado con numerosos músicos a lo largo de su carrera, entre ellos, Francisco López, Kasper T. Toeplitz, Tim Hodgkinson, Jochen Arbeit, Robin Storey... Escribe también narrativa, ensayo y poesía. Es el director del festival LEM. 


¿Qué hacías en 1995?

Pues estaba muy enfrascado en electrificar el clarinete hasta poder usarlo como instrumento de percusión, y haciendo muchos conciertos con Macromassa bajo esa idea, una especie de espectáculo llamado Muelles Sensoriales, que hicimos en el KGB, el Communiqué, en el Pati Llimona y en el Sónar. A mediados de año incorporamos al grupo dos baterías y nos pusimos a grabar el disco Las Flores Amarillas También dan Entradas Nuevas a los Perros, que publicó Música Secreta. Con esa formación tocamos en la Fundació Miró, el Mercat de Música Viva de Vic y el Sidecar. Aparte, andaba trabajando en mi estudio con el sampler y la serie de discos MCO.

¿Y actualmente?

Estoy haciendo una pieza sonora de 30 minutos con el escritor Javier Calvo. Un encargo del MACBA sobre las Dreamachines de Brion Gysin a propósito de la exposición que hay ahora sobre Tánger. Estoy usando básicamente sintes analógicos. Aparte, trabajamos con Macromassa en un nuevo disco y futuros conciertos, y acabo de sacar un nuevo disco en solitario, Polar. También estoy grabando un disco con Pacific 231 y Lieutenant Caramel. Aparte de eso, como sabes, me dedico a escribir y estoy preparando una nueva novela de ciencia-ficción.

¿Qué planes de futuro tienes?

Hacer las cosas mejor que nunca para hacer muy felices a los demás.

¿Cómo ves tu pasado?

Es el origen de mi presente: una sucesión de causas y efectos, de aciertos y errores. De hallazgos y de pérdidas.

¿Qué escuchabas en 1995?

Pues de todo lo que había: Beastie Boys, Matavacas, Borghesia, Francisco Lòpez, Heaven 17, Nurse With Wound, Archie Shepp, Psychic TV, Coil... También música house, y algunos cientos más de discos.

¿Y ahora?

Estos días estoy escuchando mucho a Jimi Hendrix, y los últimos tres discos de Scott Walker. Ambos me ponen la piel de gallina. También escucho bastante música de órgano, desde el Renacimiento hasta el siglo XX.

¿Cuál fue tu primer disco de electrónica que escuchaste/compraste?

Invierno del 74. Tuve una gripe intestinal con mucha fiebre. Al cabo de tres días de cama me levanté como nuevo, y decidí ir a dar una vuelta. Me compré un disco: Phaedra de Tangerine Dream. También me compré un libro, Ciclo de Aventuras Oníricas de Randolph Carter de H.P. Lovecraft. Pero tuve que volver a casa porque empecé a encontrarme muy mal, me metí en cama, y esta vez me puse a 40, y tuve alucinaciones a causa de la fiebre. Pasé esa semana leyendo aquel libro y escuchando aquel disco sin parar. Inolvidable.

¿Y el último?

Pues tengo aquí preparados para escuchar por primera vez Desarrollos Geométricos de Esplendor Geométrico, La Roda de la Justícia de Coàgul, Nekhephthu de Abdul Moimême y Oktophonie de K. Stockhausen.

¿Prefieres live o sesión?

Tiene que gustarme. Ésa es la condición. O intrigarme, hacerme estar de una forma determinada. ¿Qué más da cómo esté hecho?

¿Músico o dj?

Me enriquece más el resultado del trabajo de varias personas que el individual, y cuando trabajan músicos y dj juntos suelen pasar cosas interesantes.

¿Qué concierto/sesión destacas en estos últimos 19 años?

Charles Hayward en el LEM del año pasado, y Cut Hands en la clausura del mismo festival. Monno en el LEM de 2005, David Thomas and Two Pale Boys en el festival Le Bruit de la Neige, también en 2005. Sunn O))) en el Sónar 2007. Y, bueno, un montón más, no puedo destacar uno sólo... 

¿Un grupo?

Me pasa lo mismo. Qué difícil es elegir un solo grupo. Mi opinión puede cambiar en cualquier momento. Hasta que no estás seguro de que un grupo te va a gustar toda la vida, pasan años, y luego, a lo mejor, cuando menos te lo esperas, cambias de opinión. En estos 19 años he tenido muchas epifanías, que van desde Messiaen a Carl Stone, pasando por Rapoon, David Shea, Amon Tobin, Scott Walker... Uf, sería una lista muy larga, son muchos años…  

¿Un dj?

Siempre me gusta lo que hace DJ Blue. También me gusta lo que hace DJ Amsia. 

¿Un disco? 

Pues aprovecho para escucharme uno de mi lista pendiente que te decía antes, el de Coàgul, y te hago un comentario. Aquí va:

Coàgul, La Roda de la Justícia, (Màgia Roja, 2013)

Que el movimiento industrial reivindicó en los ochenta a ciertas vanguardias artísticas, como surrealismo y dadá, es bien conocido. Hay un ejemplo aquí mismo, en Catalunya, con la relación siempre reconocida entre Vagina Dentata Organ y Salvador Dalí. Con el paso de la década aparecieron también otras corrientes dentro del movimiento industrial, más interesadas en el simbolismo y el esoterismo. Podríamos decir que hay una vía industrial-surrealista y otra industrial-ocultista. Marc O'Callaghan teje una sugerente tela de araña entre ambas. Rinde su homenaje a Dalí mientras se acerca a Cirlot armado con la voz y unas inquietantes bases rítmicas de sintetizador, gruesas, máquinales, y en el límite de la distorsión. Las letras explican visiones, se llenan de referencias simbólicas, se repiten como mantras. Las músicas están en el lugar de honor de la dura y mesmerizante rítmica industrial. El resultado es excitante.   

¿Un club/sala de conciertos?

En Barcelona, ahora, hay sitios acogedores donde el equipo suena fatal, pero tratan bien a los músicos; otros donde la música suena de coña, pero no tratan bien a los músicos; hay otros lugares donde suena bien la música y tratan bien a los músicos, pero no a los espectadores; y también hay sitios estupendos donde la música suena bien, los músicos están contentos y el público también, pero programan música putrefacta. Debería  montar mi propio club :) 

¿Un sello discográfico?

Bueno, es el sello que me ha sacado más recientemente un disco, La Olla Expréss, que han editado el penúltimo de Macromassa, y que, por lo tanto, han confiado en mí.

¿Tu tienda de discos?

Los discos que me llegan suelen ser por intercambio con otros músicos, o a través de netlabels, pero cuando compro discos para mi colección de música de órgano, lo hago en Disco 100.

¿Tu estilo musical?

No puedo considerar propio ningún estilo musical.

¿Qué opinas del dance?

Bueno, que es música de baile. 

¿Vinilo, cd o mp3?

Escucho mucha música en vinilo, si no en cd, y lo mínimo que puedo en mp3.

¿Qué medios musicales leías/lees?

Leo Rockdelux, Ruta 66 y Mondo Sonoro, de las nacionales, y de internacionales, The Wire, Nomad's Land, Revue & Corrigée, Mouvement... También libros sobre el tema, y muchas publicaciones online, y, por supuesto, Noticias del Mundo.

¿Te interesa la literatura que ha generado la música electrónica?

Bueno, hay de todo. De todas formas creo que los ensayos literarios, reflexiones y libros enciclopédicos que ha generado la música electrónica son siempre menos interesantes que la literatura que ha acompañado a esa música. Autores de ficción como William Gibson, etc.

¿Vas a algún festival?

No me pierdo el Sónar, ni el LEM, claro, porque lo organizo yo. También tengo la suerte de tocar a menudo en festivales en otros países, y puedo asistir a muchos conciertos, lo que es muy interesante. 

¿Qué opinas de la escena electrónica nacional del 95?

Era poco conocida, era poco atrevida quizá. Poco después se fue consolidando, y haciéndose, si no popular, respetada.

¿Y de la de 2014?

Pues todo sigue adelante, hay proyectos potentes. Me gusta Coàgul, C-Utter y muchas combinaciones que se están produciendo, todo está muy vivo aquí, pero también es cierto que algunos horizontes más optimistas se cerraron para la música creativa, electrónica o no, en los últimos años.

¿Qué opinas de la 'crisis' de la industria musical y su incierto futuro?

La ambición rompe el saco, dicen.

¿Qué destacarías en el mundo de la música en estos últimos 19 años?

Pues precisamente la crisis de la industria musical y la crisis del estado moderno y del modelo de cultura como herramienta colectiva de conocimiento. El proceso paulatino hacia una sociedad domesticada y aturdida por el entretenimiento.

¿Qué triunfará musicalmente este año?

Es que yo creo que no se triunfa musicalmente, en todo caso se triunfa comercialmente, pero para ello no hace falta que la música sea buena o no. Más bien acaban triunfando los que consiguen vender el producto. Eso en cuanto a la industria. Aparte, entre nosotros, y esto no saldrá probablemente en las encuestas, la generación que ahora tiene 20 o algo menos están descubriendo los setenta, y se preguntan cómo es posible que nadie se lo hubiera explicado. Sorprendente.

¿El futuro de la música está en la electrónica, o en otro estilo?

El futuro de la música estará en donde esté el futuro de los seres humanos. Si acabamos a pedradas, la música se hará con piedras; si conseguimos que el avance tecnológico sea sostenible y no acabe con nuestros recursos, habrá música electrónica.

¿Un músico vale más que 100 djs, o viceversa?

Un músico bueno vale más que 100 djs malos, un músico malo vale lo mismo que un dj malo. Un dj bueno vale lo mismo que cien músicos malos. Un músico y un dj malos, juntos, pueden provocar una catástrofe humanitaria. Muchos músicos malos y muchos djs malos pueden acelerar el fin del mundo. 

¿El futuro ya estuvo aquí o seguimos en la Edad Media?

Philip K. Dick decía que el tiempo real llegó a su término en el 70 d.C. con la caída del Templo de Jerusalén, y volvió a comenzar en 1974 con la dimisión de Richard Nixon, y que el período transcurrido entre ambas fechas fue una interpolación perfectamente espuria... Somos el presente de un pasado futuro.

 

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