Vadim Tudor

 

Vadim Tudor La Electrónica por la Electrónica

“Hay cosas muy buenas, pero otras que he escuchado tienen una producción que a mí personalmente me desagrada. La manera de mezclar los sonidos de las cajas de ritmos está muy contaminada por la música de baile, y dan una presencia al bombo y los platos que me incomoda bastante. Pero bueno, es la opinión de alguien que detesta la música de baile y la cultura de clubs, y puedo estar equivocado, o simplemente vamos por distintos caminos. No pasa nada”. (Vadim Tudor)

 

En la anterior entrevista que te hice, hace casi un año y medio, no se me ocurrió preguntarte por tu biografía musical. ¿Qué pondrías sobre Javier Rincón en una hipotética entrada en la Wikipedia?

Soy malísimo para eso, de hecho cuando alguien me pregunta por lo que hago o por mi tipo de música, me quedo en blanco y miro alrededor buscando a alguien que lo explique, y etiquete mi estilo. Pero resumiendo diría que empecé a pinchar en 1984, y a hacer música en 1997. Formé Ambilívebol junto a Álex Brujas, con quien sacamos un cd en Jabalina y varios temas en distintos recopilatorios, llegando a actuar en los directos de Radio 3 con Susana Egea como vocalista invitada. Tras un período de reflexión Álex y Susana crearon Stereoskop, mientras que yo me lo monté en solitario como Vadim Tudor en 1999. Poco después empecé a trabajar en un sonido más digital animado por el experimento colectivo The Infinity Process, y nació Norman Duval, un proyecto que ha resucitado en 3 ocasiones para hacer algún que otro directo, rendir tributo al bar Radar y más recientemente recopilar todas las primeras grabaciones en un cd que ha puesto en circulación Contubernio. Me dejo muchos detalles y nombres por el camino, como la etapa en el sello Star Whores, mi faceta como teclista de Aldo Linares, las colaboraciones con Ana Béjar, el vinilo en Autoreverse, Psicosis Gonsales, Luis Prósper, Josele Román, el Gris, Carlos Burguete, Radio Vallekas, Silvia Terrón, Loud... Mucha gente que en un momento determinado han sido decisivos para haber llegado hasta aquí.


 

Estás de actualidad por partida doble: primer cd de Vadim Tudor y primer cd de Norman Duval. ¿2016 es tu mejor año o recuerdas mejores añadas creativas?

Este año ha sido para mi como 1986 lo fue para Modern Talking, 2 discos en cadena y otros 2 en la recámara haciendo tiempo para salir a la luz, por no hablar de los temas que han aparecido en distintos recopilatorios, las remezclas que he hecho y diversos cameos en vivo y en estudio. A nivel creativo si he tenido años bastante más prolíficos, pero éste ha sido muy intenso a nivel de publicar canciones que es algo que antes ni hacía, ni me planteaba. Pero si tenía años que a la vez que hacía 20 o 30 temas como Norman Duval, grababa otros 10 o 12 como Vadim Tudor, y apenas los paseaba por el Radar y entre los más allegados. Ahora grabo menos, pero edito más porque tengo la despensa llena.


 

¿Cómo le ha ido a Vadim Tudor desde el 25 de noviembre de 2014 (publicación de su primer vinilo, para Autoreverse) hasta el 12 de noviembre de 2016 (publicación de su primer cd, para Nøvak)?

Bastante bien. Había gente que quería tener algo más que un cdr o una carpeta con mp3s de mis canciones, y también hemos tocado lo suficiente y con distinto repertorio para no hacer un "más de lo mismo". Estoy muy contento con los resultados, todo el mundo comenta lo bien que suenan los discos y los directos, y eso para mí es suficiente como para justificar los últimos pasos que he dado hacia la "profesionalización" del proyecto. Me he involucrado lo justito que era algo que tenía claro, lo mío no es tratar con medios ni todo ese tinglado de la industria y aledaños. No me autoedito porque quiero que sea otro el que haga el trabajo sucio, para mí esto sigue siendo una afición, y cuando empiezas a tener en cuenta factores que van mas allá de hacer canciones y tocar de vez en cuando la cosa se puede volver alienante. Conozco a tanta gente que le ha pasado eso a lo largo de los últimos 20 años o más... Al final abandonan por desidia y problemas que han derivado de detalles con los que no contaban, y que no tienen que ver con cantar y bailar.


 

¿Vadim Tudor hace canciones nuevas o aún puedes vivir de tu inmenso fondo de armario musical?

Sí, y sí. Tengo unos cuantos temas pendientes de rematar, algunos los he presentado tímidamente en algún directo y otros están esperando su momento. Quizás por haber desempolvado temas antiguos las nuevas canciones tienen una producción muy similar a lo que hacía hace 15 años, en ese sentido soy impermeable a las últimas tendencias dentro del género y no me ha dado por hacer algo con modulares o explotar las posibilidades de la minimal wave. Y el fondo de armario sigue dando sorpresas, es un material que me sirve tanto para reciclarlo en nuevas canciones como para masterizarlo y cumplir con algún recopilatorio o tocarlo en algún directo. Tengo un montón de temas instrumentales que serán el punto de partida de un nuevo proyecto que tengo en mente, no sólo por la canción en sí, sino por la producción, los sonidos, alguna línea de bajo, algún arreglo... todo será reutilizado para dar forma a nuevas canciones en un nuevo supergrupo que echará a andar cuando sea el momento de hacerlo y apetezca de verdad.


 

¿Qué papel tiene en tu trabajo la labor de Ángel Álvarez?

¡Es que es el mejor! Tiene tablas, medios y conocimiento, no hay que explicarle mucho más de lo que hay, y cuando le explico algo lo entiende a la perfección. Eso para alguien como yo que no soy experto en temas de ingeniería de sonido, y no conozco el vocabulario con el que se refieren al hablar de sonido, es un puntazo. Parece una tontería, pero explicar un sonido o un efecto con palabras es muy difícil, y si das con un técnico soberbio es capaz de hacerte pasar un mal rato con tal de dejar claro que no tienes ni puta idea y él lo sabe todo. Con Ángel hablo del sonido y de las cosas que me pasan al mezclar o ecualizar con mucha naturalidad, y si me suelta algún palabro no pone mala cara por tener que explicármelo, al revés, al final siempre acabamos entre risas y entre olés brindando por España. He aprendido mucho con él hasta el punto de que cuando escuchó Misterios consideró que estaba perfecta tal cual se la había llevado. He aprendido a afinar mucho esos matices que hacen que una mezcla suene bien, con cada cosa en su sitio, y cuando hay que recopilar en un mismo disco canciones que tienen distinta sonoridad para él es mucho más fácil si están bien hechas, que es lo que pasó con el cd de Nøvak. Yo pensaba que iba a ser un trabajo de chinos, y al final consiguió compactar una secuencia de canciones sin altibajos ni estridencias, donde conviven producciones de hace 15 años con otras más recientes, grabadas con distintos medios, de estilos variados dentro de mi abanico de tendencias... Un lujo vamos.


 

¿Qué es Campo de Marte?

Es un proyecto que fundamos Aldo Linares y yo para homenajear a Cocó (Cielo, Silvania... ). Siempre hemos estado muy unidos a Silvania, y el asesinato de Cocó nos dejó muy tocados. Aldo estaba en Galicia, y yo estuve pinchando con ellos en el Stardust en la última Vuélvete Underground que se celebró un dia antes de que le mataran. Esa semana además por distintos motivos nos habíamos visto mucho. Recuerdo ir a casa de Mario, y de allí a la de Cocó a solucionarle un problema que tenía con el ordenador, y cenamos en un restaurante en la Gran Vía. Otro día estuvimos con Mario en la Violeta, otro con Cocó hablando del Vuélvete Underground... Fue una semana muy intensa, y de estar muy entre amigos, que acabó de una manera tan impensable como trágica. Años después Aldo organizó un evento en la sala El Sol donde tambien actuaron gente de Nadadora, Ana Béjar... y para esa ocasión tocamos por separado como Vadim Tudor y Aldo Linares, cada uno con nuestras versiones personales de canciones de Cocó. Más tarde celebramos otro evento más íntimo en el Madklyn donde Aldo y yo nos escondimos tras el nombre de Campo de Marte, un sitio en Perú donde Aldo y Cocó jugaban de pequeños. Para esa ocasión hicimos una relectura más amplia y divertida del legado de Cocó. Aldo cantaba canciones como No Futuro, Líneas Rectas, Flor de Agua Infinita... sobre bases que hice a partir de algunos de los grupos fetiche de Cocó, como Cocteau Twins, This Mortal Coil, Human League, Soft Cell... Estamos muy satisfechos con el resultado del experimento, y tenemos en mente seguir con ello, seguramente Campo de Marte vuelva a los escenarios en 2017, de hecho ya tenemos confirmada una presentación en el Klubben el 7 de enero.


 

¿Qué importante es Aldo Linares en los directos de Vadim Tudor?

Es la mitad del directo, aparte de tocar teclados me da seguridad y muchos grandes momentos de esos que se guardan en el anecdotario para el día que tenga que escribir mis memorias. Sonamos muy bien en directo, y a veces hemos tenido que luchar contra la precariedad, pero es precisamente en esas situaciones cuando más nos hemos crecido porque no nos queda otra, y al final no sé cómo conseguimos que un cúmulo de fatalidades se tornen en el viento a favor que nos lleva a bordarlo. Somos amigos desde hace un montón, y hay una complicidad que no tendría con otro teclista que hiciera más y mejor. A veces me he visto obligado a hacer un directo yo solo por no cancelar el evento en esas ocasiones en que Aldo se tiene que ir a grabar psicofonías o a esperar el avistamiento de un ovni, y la verdad es que no es lo mismo. Consigo resolver, pero lo paso mal porque yo no llevo muy bien eso de cantar y tocar a la vez, me descoordino, y cuando noto que algo está saliendo mal y no tengo a quien mirar para echarle la culpa... jajajaja. Además yo creo que para el público ya es marca de la casa vernos a los dos en el escenario cuando toca Vadim Tudor o Aldo Linares.


 

¿Tu trabajo como vj te sirve para algo cuando haces de músico? ¿Seguirás haciendo tus propios videoclips?

Las sesiones de vídeos que hago son caso aparte, no influyen para nada en la música que hago, tan solo interfieren en que al tener todos los viernes dedicados a las sesiones de vídeo me impide celebrar galas ese día. Alguna vez he tocado pronto, y luego me he ido al Gris a hacer la sesión de vídeos, y ha sido demasiado agobiante con los horarios. No vale la pena abarcar tanto un solo día. Por otro lado el tema visual depende en buena parte de las grabaciones que Nacho Piedra hace de los directos. Tengo unas cuantas horas de vídeo de las que saco imágenes para montar videoclips. El propio Nacho Piedra ha hecho algún video maravilloso, pero va pasando el tiempo, vamos adquiriendo más responsabilidades, y al final no tenemos tanto tiempo para quedar y dedicar todo el tiempo que nos gustaría para hacer un buen vídeo en plan profesional. Desde luego que no me puedo quejar, es un lujo contar con él. Sólo con poder acreditarle ya me da prestigio, y poco a poco iré sacando al canal de YouTube más videos que tengo filmados por él, con algunos efectos y pendientes de mejorar el sonido, que estas cosas siempre hay que hacerlas lo más digno que se pueda aunque lleve su tiempo.


 

Creo que estás trabajando en un nuevo vinilo, esta vez para Munster. ¿Qué nos puedes contar de este próximo trabajo?

En realidad es para un nuevo sello que está en la órbita de Munster, y que contará con toda su logística de cara a la producción y distribución. Será una secuela del mini-lp, con el mismo formato y con 5 o 6 temas dependiendo del minutaje. Todos serán más o menos recientes, como Misterios, Finales de Abril, Que Vuelva la Heroína... Aún no tengo muy claro cuáles entrarán y cuáles quedarán fuera porque tengo unos 10 o 12 serios candidatos. Quiero organizarme bien para tener en la nevera otro futuro mini-lp que esté a la altura de lo anterior. Además confío mucho en la producción que tienen, no creo que chirríen dentro de 1, 2 o 5 años, son sonidos muy bonitos con mucho trabajo detrás de cada detalle, y eso no caduca nunca.



¿Norman Duval tendrá continuidad discográfica?

No lo sé. Teniendo en cuenta que voy a hacer algún directo como Norman Duval en 2017, y que siempre que he despertado a la fiera ha tenido mucha aceptación, no descarto que eso se traduzca en otra locura de disco con esas pequeñas piezas que recompongo a partir de errores digitales. Es una fórmula inagotable que se retroalimenta, y es muy entretenido. Pienso que este tipo de música sólo la disfruta el que la hace porque conoce todo el proceso que conlleva desde dentro, pero hay mucha más gente de la que imaginaba que aprecia este tipo de experimentos, tan alejados de la seriedad del catálogo de Raster-Noton y del petardeo que acabó siendo la oleada de clicks & cuts de la década pasada. 



Creo que nunca te he preguntado por los cuatro temas que grabaste para Star Whores. ¿Ahí empezó todo para ti en el mundo de la música ‘comercial’? ¿Te trae buenos recuerdos?

Ahí empezó todo, supuso mi presentación en sociedad. Con apenas una maqueta con 5 temas acaparé la atención del primer sello de aquí que apostaba por la música que en ese momento era vanguardia en Europa. El resto de sellos de ese tipo en general iban siguiendo los caprichos de las modas (en general eran sellos de música de baile, no de música electrónica), pero éste nació con una vocación clara por expandir el sonido electro en todas las direcciones posibles, y yo era la pieza del puzzle que enlazaba las primeras referencias de electro-clash (Miss Kittin, Artist Unknown... ) con el tecnopop y la minimal wave de los 80. Era divertido ir al estudio y encontrarte allí a Frank T y al hijo de Felipe González. Las fiestas del sello estaban bien cuando había directo, las sesiones regulares acabaron siendo muy ordinarias por lo mismo de siempre, la pista tiene que funcionar y la gente quiere bailar temazos, así que acabaron siendo un "más de lo mismo" que arrastró al sello en su etapa final a ser otro sello más de música de baile, un intento fallido de montar un sello serio con una línea clara dentro de la música electrónica hecha aquí, que acabó sucumbiendo a las bochornosas remezclas de baile que le quitan el prestigio a cualquier etiqueta desde que pones la aguja sobre el primer surco del vinilo. De todo aquello creo que sólo conseguimos sobrevivir Groof, Aldo y yo, aunque creo que el chaval de Medio Escínico también ha seguido dando guerra por su cuenta, pero vamos, creo que viendo la lista de supervivientes, el balance y la moraleja queda clara. Recuerdo cuando unos años después, cuando el sello ya ni existía, salió un disco de L-Kan que vendían como el primer disco o el primer grupo de electro-clash hecho en España... Para entonces Rober, Aldo y yo ya estábamos revisando más a fondo la minimal wave, y escuchábamos y pinchábamos entre muchas otras cosas a Ulrich Schnauss, Solvent, el retorno de Tuxedomoon y de Wire... Menos mal que no éramos de los modernos, jajaja. Pero lo importante del sello fue sin duda el estar ahí en el momento adecuado, cuando en Madrid éramos apenas 30 personas, las mismas que veíamos en el mismo escenario un dia a DMX Krew, otro a Miss Kittin & The Hacker, otro a Robert Calvin, o el primer directo de Vadim Tudor. No seguíamos la moda, convivíamos con ella, y el sello avanzaba paralelamente a lo que pasaba en Europa en ese terreno de manera intuitiva y casual. La primera vez que escuchamos lo de electro-clash no sabíamos muy bien a qué se referían hasta que nos dimos un poco por aludidos. Rober y yo vimos una noche saliendo del Soma unos flyers de una de las sesiones más modernas y elitistas que anunciaban música techno-clash, jajaja. Cocó (Cielo, Silvania... ) muy certero me dijo después del directo de Vadim Tudor en el Nasti que ese dia habíamos firmado el acta de defunción del género, y había que ponerse a otra cosa. Las siguientes canciones en las que empecé a trabajar fueron La Loba Herida y La Canción del Dolor que aparecen en el vinilo de Autoreverse y que apuntan claramente hacia dónde tenía orientados los oídos por aquel entonces, mientras que los demás se peleaban por colgarse la etiqueta de moda y remezclarse entre sí como si fueran los Borbones de la música de baile.


 

¿Los dos temas que aportaste para Maestro Corberó en 2010, bajo el nombre de Javier Rincón, son los únicos donde has usado tu propio nombre?

Sí, aunque técnicamente son temas de Norman Duval. La producción siguió los pasos de cualquiera de los experimentos que hago como Norman Duval, son muestras de ruido que se trocean, se procesan, se secuencian... Como fue algo muy familiar, a mí me pasaron los sonidos de la máquina de hielo del Radar para que hiciera con ellos lo que quisiera, y devolví un par de temas sólo con el título. A la hora de publicarlos supongo que pusieron mi nombre al no haber especificado si formaban parte del repertorio de Norman Duval o de Vadim Tudor. Además la sentencia que dio la victoria al Radar frente a la demanda de AGEDI-AIE recoge que fue Javier Rincón quien explicó ante el juez que en el bar sonaba la música del Maestro Corberó, que no era otra cosa más que el ruido que hacía la dichosa máquina de hielo, y que los demandantes (AGEDI-AIE) no podían exigir el pago de ningún canon en concepto de derechos fonográficos y artísticos por semejante ejecución musical. El juez estaba mareado, todo loco y sin sentido cuando acabó la vista, y los abogados de AGEDI tenían una cara que era un poema. El epílogo del Radar, dentro de lo triste que fue su cierre, tuvo ese punto de humor que además de hacer justicia hizo que las penas con pan fueran menos penas. Sirvió para que una vez más apareciera un trabajo colectivo realizado por artistas relacionados directamente con el bar, como años antes sucedierra con Ballet Radar. Supongo que en Ccapitalia a la hora de subir el recopilatorio tributo al Maestro Corberó acreditaron mis aportes con mi nombre para que de paso quedara clara mi relación con el asunto de fondo al aparecer mi nombre en la sentencia. Para el próximo directo de Norman Duval pediré en el rider una máquina de hielo en el escenario, jajaja.


 

¿Cómo llegaste a involucrarte en The Infinity Process? ¿Eras un músico experimental en 2002?

Que va, nunca he sido lo que se entiende por un músico experimental. Otra cosa es que me guste, pero por aquel entonces recuerdo que a veces hablaba con Juan Carlos Blancas (Coeval) acerca de lo difícil que me parecía hacer temas abstractos sin el soporte de una estructura como ocurre en el pop. También le explicaba como hacía mis canciones, y ciertamente era un proceso de audio 100% digital, y pese a que el resulado era una canción pop, el método era mas propio de la gente que hacía música experimental. Yo no usaba MIDI, todo era sacado de las precarias fuentes de sonido que tenía alrededor, desde el tubo de una aspiradora a billetes de metro, Casiotones... y en el ordenador lo apañaba con más intuición que conocimiento. Quería algo, y hasta que no lo conseguía no paraba. Un día Juan Carlos me habló de The Infinity Process como algo donde yo podría participar, y procesar los sonidos a mi manera para luego devolverlos y que los reutilizaran los demás. Me pareció genial, necesitaba entrenamiento en ese terreno y era una oportunidad muy buena para empezar a trabajar en la música experimental. Pero al tener un montón de muestras procesadas se me ocurrió darles una vuelta de tuerca más y secuenciarlas como si fueran canciones pop, porque por sí solas las encontraba sosas. La propia dinámica de cada ruido sugería una pequeña melodía que gracias al pitch pude matizar y resaltar con otros sonidos mas nítidos. Sevi, mentor del Radar, decía entre copas, cigarros y risas que la gente de la música experimental cogía una canción pop y la distorsionaba y la destrozaba hasta conseguir una secuencia de ruido ambiental, y que yo lo hacía al revés, cogía un ruido y hacía que pareciera una canción pop. A Juan Carlos, que era quien puso en marcha The Infinity Process, le pareció bien mi aporte, diferente de lo que estaba haciendo el resto, pero no por ello menos válido. Era otra manera de procesar el ruído, y también era reciclable. 15 años después lo escucho y me siento muy orgulloso, me quedo embobado casi una hora escuchando una tras otra todas las piezas que trae el disco que acaba de sacar Contubernio con todo aquello que hice para The Infinity Process.


 

¿Por qué elegiste esas doce canciones de tu primer cd y no otras?

El disco estaba concebido como una recopilación de temas inéditos que habían quedado por ahí almacenados en discos duros y algún cdr. La idea era que ningún tema estuviera previamente disponible en vinilo o en cd. Muchas de esas canciones las llevo rodando en directo años y años, otras son más recientes, y alguna estaba prometida para recopilatorios que al final no se publicaron. La prioridad es sacar a la luz lo que ya está hecho y no está editado en formato alguno. Tal vez un día toque dar un repaso a todos los temas que tengo desperdigados en recopilatorios como los de Star Whores, Autoreverse, Nasti, Radar, Nøvak, Contubernio... No sé hasta que punto puede tener interés tener un artefacto así en lugar de tener los recopilatorios originales, pero puede tener su gracia leer en el libreto el contexto en el que fue creada cada canción y el espíritu de cada recopilatorio, sería un poco historia de la noche madrileña.


 

¿Formas parte del underground o estás mucho más allá?

Yo me defino premoderno porque ya estaba antes que los modernos, y estoy en el lado opuesto a lo postmoderno. Mi vocación es puramente underground, siempre lo ha sido, pero tal vez el hecho de tener oído para cosas que se salen de los patrones que exigen las tribus urbanas me ha apartado de éstas porque siempre me ha ido la marcha y polemizar. En lugar de hablar con los siniestros de Daniel Ash les hablaba de Raphael o de Den Harrow, y a los que les va solo la electrónica les mareo con los Young Gods o Lola Martínez en vez de alabar a Aphex Twin. Pero a nivel mainstream soy un absoluto inculto. Sé que existen Hurts, Fangoria, Britney Spears y un montón de fulanas de temporada más, pero no tengo ni idea de en qué andan porque cuando algo no te interesa no te molestas en ello. Igual que no me da por saber cuándo sale un nuevo disco de Grateful Dead, tampoco me preocupo por si graban, tocan o remezclan a Fangoria. Tengo predilección por los eventos pequeños y disfrutables, y nunca me verás en un festival, que por muy alternativo que sea no deja de ser cultura de garrafón. El underground tiene ese punto elitista que hace que cada evento, cada disco, cada concierto, sólo por tener una repercusión entre una minoría lo convierte en lujo. Gran parte de su encanto reside ahí. Cuando algo empieza a gustar a más de 100 personas hay que ir a otra cosa, jajaja. Esa búsqueda de la exclusividad y el elitismo cultural me ha llevado a tratar con otras tendencias que de otra manera desconocería, y afortunadamente se ha traducido en un respeto mutuo y un intercambio de ideas muy enriquecedor que me ha abierto muchas puertas y ha multiplicado mis posibilidades como artista y como público. Nunca he necesitado ir a un sitio donde sólo pongan un tipo de música para hacer algo o simplemente tomar una copa, es una barrera que rompí desde muy temprano, me basta con percibir algo de transgresión, algo de cultura underground en el ambiente para saber que ése también es mi lugar.

Luciano Alvarez

 

Vadim Tudor

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