Vadim Tudor

 

Vadim Tudor Las Máquinas están Hablando

“Han escrito sobre él que esas canciones tenían 'un sonido demasiado siniestro como para gustar a los indies y demasiado pop para gustar a los siniestros', (lo que siempre se dice de Autoreverse), pero también 'demasiado orgánico para gustar a los technoheads y demasiado sintético para gustar a los rockeros'. Esos títulos tienen ya catorce años de antigüedad y el tiempo no pasa por ellos, como le ocurre al mismo Javier Rincón, aka Vadim Tudor. Algunas de ellas han visto la luz en efímeros sellos como Star Whores  (2001) o Maldoror Records (2002).

 

La producción musical del señor Tudor no ha parado de crecer y, aunque sólo haya podido ser disfrutada en el underground madrileño, su sonido, heredero del tecnopop clásico, la minimal wave y la afición por el folclore canalla, ha sido arropado por un buen número de fans y amigos que le han venerado en todos estos años.

Vadim Tudor viene realizando actuaciones en directo ayudado por Aldo Linares (cofundador de Autoreverse) a los teclados, con quien colabora estrechamente en su proyecto musical y a quien acompaña en sus conciertos como teclista. Otros nombres propios que tienen que ver con la puesta en escena de Vadim Tudor son Silvia Terrón, Jou Lagerfeld o el productor Loud.

Autoreverse edita en noviembre de 2014 el primer disco de Vadim Tudor en formato minielepé de cinco canciones que, asimismo, se convierte en la primera referencia en vinilo que publica el sello”.

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Vadim Tudor

¿De dónde viene Vadim Tudor, y hacia dónde quiere ir, musicalmente hablando?

Nació de lo asequible que se volvió hacer música a finales del siglo pasado. Antes necesitabas un dineral en cacharros, pero el abaratamiento de la tecnología y el avance potencial de los ordenadores me permitió, por fin, experimentar en primera persona una de las cosas que más me gustan, que es la música. Empezó como hobby, y con la premisa de hacer ese tipo de tecnopop que ya nadie hace, a la vez que alguna incursión en terrenos más complejos, un ejercicio de estilo al fin y al cabo que abarca todo lo que dio de sí el género en los 80. Hice canciones que iban del pop-industrial al minimal synth, o piezas de lo que años mas tarde llamarían indietrónica, o electroclash, o IDM... Para mí siempre fue mi visión particular del tecnopop.

A estas alturas sigo revisando aquellas sesiones, y sigo encontrando canciones que en su día descarté, o dejé a medias, y que tienen algo aprovechable hasta el punto de que las remato y las presento en público junto a mis nuevas creaciones, quedando totalmente integradas en el repertorio. Para mí es un punto comprobar que mis producciones no se han oxidado en mas de una década y media. Supongo que el no haberme casado con ninguna moda o escena ha jugado a mi favor, y es por eso que no pienso variar el discurso lo mas mínimo. Me encuentro a gusto en este terreno, y pienso seguir investigando cómo se hicieron algunas de mis canciones favoritas para hacer mis propios temas siguiendo esos patrones de producción. Lo próximo será un paso más hacia el minimalismo con las primeras grabaciones de Oviformia o Aviador Dro en el punto de mira. Mecánico y Sucesos son dos avances de lo que ando persiguiendo en este momento. Y supongo que, una vez satisfecho, me apetecerá hacer algo más sofisticado, y me empezaré a fijar en Propaganda, quien sabe.

¿Crees que el momento es bueno para crear música? ¿Te afecta lo que te rodea a la hora de hacer canciones?

Para mí sí lo es, pero el ambiente en general es bastante triste en cuanto a que no hay mercado, hay pocas salas para tocar que sean aceptables, apenas hay interacción directa entre los que se dedican a esto... La gente ya no sale como antes, y es muy cutre tratarse sólo a través de redes sociales, yo prefiero el trato personal. Ahora mismo debe haber un montón de gente haciendo música maravillosa, y los ignoramos porque solo están expuestos a sus 4 amigos de Facebook o Soundcloud. Antes pasabas noches enteras con esa gente, y el flujo de ideas era constante y muy enriquecedor. Pero en lo que se refiere al hecho de crear música en sí, mi opinión es bastante positiva porque hay más medios, tutoriales y herramientas que nunca al alcance de cualquiera, otra cosa es lo que quieras conseguir con ello, porque desde luego que ni te va a dar para vivir, ni para ser famoso, ni nada de lo que eran los artistas tal y como los concebíamos.

Es inevitable que el entorno afecte de un modo u otro a lo que hago. Pero mi entorno personal está muy ligado a mis afinidades, y compartimos un universo bastante peculiar donde la admiración por la baja y la alta cultura me lleva a hacer las letras que hago, y a samplear al Risitas para crear estructuras kraftwerkianas. Hay quien no lo entiende y me critica, pero tampoco me quita el sueño. Ya llegarán, y si no, es que no merecen la pena. Ni estoy hecho para ellos, ni ellos para mí. Prefiero eso a la tendencia de politizar el underground, que tanto se lleva últimamente en los ambientes malasañeros. No tengo previsto hacer canción protesta, ni dar tintes sociopolíticos o de cualquier otra índole a mis canciones. Es algo que me repatea, y me parece muy chungo decirle a la gente lo que tienen que pensar, describirles la realidad para que despierten, y se rebelen como si fueran borregos. A esas cosas se llega por propia conducta vital, no porque lo diga el estribillo de una canción.

Yo creo que, a diferencia de los británicos, no tenemos la música en el ADN, y que todo se resume en un problema cultural (ni alto, ni bajo). ¿Estás de acuerdo, o todo es mucho más simple?

No estoy de acuerdo, en Andalucía hay 40 como la Pantoja por pueblo, y cualquier celebración en España es inconcebible sin música. Lo que pasa es que hemos sufrido una inmersión cultural errónea que nos ha llevado a identificar lo latino como nuestra identidad verdadera.

Incomprensiblemente el gran público empatiza más con lo que viene de Latinoamérica, que está lejísimos, que con lo que hay en Francia, Italia, Alemania o Inglaterra, que están al lado. A principios de los 80 lo latino era hortera y chabacano (gran verdad), y estábamos expuestos a todo lo bueno de la época a través de los medios tanto oficiales como piratas. La gente sabía quiénes eran Bowie, Kraftwerk o Lio, y a nadie se le pasaba por la cabeza reivindicar todo el cochambrerío ese de las cumbias, el merengue, etc. Las listas de ventas y éxitos estaban tomadas por grupos como Propaganda, OMD, Talk Talk, Falco, Sandra... Eso era el mainstream. Pero cambieron las tornas, y el mainstream asimiló toda esa basura como algo válido, y así estamos.

Cuando Juan Luis Guerra alcanzó el número 1 en España murió la calidad musical en los medios generalistas. Y lo peor es que poco antes los cascados supervivientes de la nueva ola habían abrazado el género sin remilgos, con lo que crearon el caldo de cultivo ideal para que la inmersión fuera completa en todos los terrenos. La última mitad de los 80 fue letal. Desde entonces el analfabetismo musical que sufrimos, en general, hace inviables propuestas como la mía o la de montones de proyectos inspirados en la música europea de principios de los 80. Aquí sueltas una voz aflamencadita o un ritmillo tropical, y les llegas al alma. Haces una creación basada en secuencias repetitivas, y bostezan antes que entrar en el trance. Si por lo menos hubiera criterio para que la gente apreciara a Perlita de Huelva por encima de Melendi... pero es que ni eso. Es el gitaneo cutre lo que arrasa, no el de los Chunguitos, sino el de Calaitos y similares. Y puedo entender que eso pueda suceder en Andalucía, pero es que en todo el país llegan las fiestas locales y las señoras pierden el culo por plantarle la bata de cola a la niña, y en la plaza perpetran unas sesiones de reguetón y tecnorumba sin misericordia. Lo llevamos en el ADN de sobra.

¿Estamos a tiempo de invertir la situación o vamos directos al limbo de los idiotas perpetuos?

Soy muy pesimista al respecto. La música se difunde de manera distinta y los grandes medios poco o nada pueden influir como para normalizar la situación. No hay música en televisión, antes por el abuso de la SGAE que hizo económicamente inviable cualquier propuesta musical en televisión, y ahora porque Youtube lo abarca todo y los medios ven innecesario un show musical. Es una pena porque si que hay un relevo musical amplio y con mucha calidad, de hecho yo creo que la mejor música que se ha hecho en España ha sido a partir de los 90 con la gira Noise-Pop. Antes todo era pachanga prácticamente, y si no coge a un alemán o a un italiano que escuche música "alternativa", y ponle a los Pegamoides o a Ejecutivos Agresivos, y luego ponle a Beef o a Silvania... ejem.

Ahora mismo producimos un montón de música interesantísima con potencial para gustar al gran público, pero eso no va a suceder, ni los artistas se plantean difundir sus trabajos por los medios donde funcionan Estopa, ni esos medios están por la labor de cagarla poniendo música rara y perdiendo audiencia. Yo es algo que tengo muy asumido y lo disfruto al máximo, he redescubierto el encanto del underground, el elitismo cultural, la experiencia exclusiva frente al borregueo que promueven los festivales, los macroeventos y toda esa parafernalia. Para mí estar poca gente viendo tranquilamente algo bueno es lo más, para los veinteañeros eso es una mierda para cuatro mataos. Sin embargo para mí ver un festival petado de veinteañeros deglutiendo todo lo que les echan es lo peor, y para ellos es un lujazo de cartel con artistazos de primera que gustan a todo el mundo.

Vadim Tudor

¿Y si miramos hacia Sudamérica? Parecen mucho más 'despiertos' que nosotros, y es nuestro macromercado natural.

Sudamérica tiene una escena muy potente, hay gente organizando eventos y un montón de artistas que no desmerecen para nada a muchos de aquí. Para mí el problema está en la enorme influencia que tienen de EEUU. De unos años hacia acá la cosa ha cambiado un poco gracias a Internet, pero hasta ayer todo pasaba por el repugnante filtro del (mal) gusto yanqui. Pasa un poco como aquí en los 80, que estábamos bajo el yugo británico, pero claro, no es lo mismo que los referentes juveniles sean Smiths, Cabartet Voltaire, Beatles, Julian Cope, Cure... a que lo sean los Beach Boys, The Knack, Bon Jovi, Madonna, Public Enemy... El dato relevante es como se echaron a perder todas las bandas británicas que se marcharon a conquistar el mercado americano. Bajaron el listón hasta extremos inaguantables, y todos (Cure, Depeche Mode, Simple Minds, U2… ) empezaron a sacar los peores discos de su trayectoria con tal de gustar masivamente al público de allí. Los yanquis ni han tenido, ni tendrán, a una Siouxsie, un Morrissey, un Marc Almond, un Jarvis Cocker... Siempre se conformaron con su adaptación "amable", la elevaron a los altares gracias al mercado tan vasto que tienen en casa, y es con esa basura que generan con la que influyen a los países sudamericanos.

Como decía antes, gracias a Internet hace años que el público con buen gusto ha podido acceder y descubrir directamente un montón de cosas sin tener antes el referente de la versión made in USA, y eso ha facilitado que gente como Resplandor, Espira, Danieto o Futuro Primitivo nos hayan regalado grandes momentos. Aún así, falta mucho camino por recorrer. Me consta que mi música tendría allí una repercusión a nivel underground similar a la que ha tenido aquí, pero allí son más en número, y gustar a un 1% es gustarle a muchas más personas que en España. Ojalá todos tuviéramos un poder adquisitivo óptimo como para que la escena de aquí y de allí puediéramos costear la logística que supone distribuir e incluso programar en directo música hecha en España. Y al revés. Pero a fecha de hoy es palmar un dinero que ninguno tenemos.

Después de repasar la situación geoestética del estado del buen gusto en modo macro, pasaremos de nuevo a hacerlo de forma micro. Cuéntame por favor cómo llegaste a plasmar, por fin, tus canciones en un hermoso vinilo a finales del año pasado.

Nunca tuve claro lo de editar algo, era más la gente que me sigue la que insistía en que tenía que dejar constancia física de mis canciones. Un día salió el tema con un amigo que controla el tema de la fabricación de vinilos, y cuando me dijo los presupuestos flipé porque estaba convencido de que era muchísimo más caro de producir, y así fue como me animé. Siempre he tenido alguna oferta, pero era de gente que conocía y que sé que no andan de pasta mucho mejor que yo, y me parecía innecesario meter en un marrón a alguien por darme el caprichito de tener mi disco. Pero al ver que era asequible, y que además el mercado del vinilo se había reactivado, hablé con el sello Autoreverse para trazar un plan viable y sacar el disco sin que supusiera un destrozo económico. Frente a la opinión de mucha gente del sector, tanto el sello como yo decidimos sacar pocas copias y a un precio lo más barato posible para venderlo fácilmente. La gente decía que eso era devaluar el disco y cosas así, pero yo creo que devaluarlo es ponerlo a 12 euros como nos decían para vender unos pocos y tener el resto en casa muertos de risa y malvendiéndolos o regalándolos a los 2 años, y el sello me dio la razón. Pese a todo nos está costando venderlo porque ya no hay tiendas y el hábito de ir de tiendas de discos ha desaparecido. Las pocas tiendas que quedan hacen lo que pueden, pero lo cierto es que el ambientillo de tienda de discos ha desaparecido. La única manera de vender un disco es tocando en directo, haciendo fiestas... y venderlo allí o poner un precio de entrada que incluya el vinilo. Pero ha valido la pena, ¡es un objeto bonito, suena muy bien y la gente que lo ha pillado está encantada y quiere más!

¿Qué opinas de la escena actual madrileña?

Para que haya escena la gente tiene que salir y relacionarse, interactuar, cambiar impresiones... La gente ya no sale como antes, ahora se relacionan por redes sociales, y así es imposible consolidar nada. Pero si te refieres al panorama en general está bastante bien en cuanto a que hay un montón de gente haciendo cosas, pero es una pena que la mayoría son proyectos de dormitorio que no salen de su círculo más allegado, y no podemos enterarnos de que existen. Hay una vertiente de música electrónica más seria (gente como Elpezs, Jorge Bule, Default... ) que tienen trabajos fascinantes y siempre se merecerán más de lo que consigan. Luego según te adentras en terrenos más accesibles te puedes encontrar desde la genial Linda Mirada, las locuras del colectivo Contubernio, a una demo que me pusieron ayer de un chaval anónimo que hace un tecnopop con muy buen gusto, voz personal y letras en español. Ojalá se anime a salir al exterior. Y si sigues hurgando puedes llegar a terrenos más pantanosos con proyectos sonrojantes como lo de Qué Mutada, Cianuro o todo ese tecnomariquita, dicho esto como algo no ofensivo, sino descriptivo, de una corriente que tiene por referentes a Madonna y Pet Shop Boys, y su mayor ambición es parecerse a McNamara. Son como spin-offs de Fangoria, pero muy chungos. Tambien hay otros grupos que me gustan, aunque se salen del terreno tecnopopero, como Solletico o la insuperable rentrèe de Ana Béjar. Y cuando crees que has tocado fondo, ahí estamos Aldo Linares y yo, jajaja.

Vadim Tudor

Me intriga saber si en un futuro próximo montarás dúo con Aldo Linares para algo más que el directo...

Ya ha habido un par de intentos. Una vez montamos algo junto a Maxi Gilbert y Mario Silvania. Constaba de batería, guitarra y 2 teclados. Sonábamos muy kraut, y a la vez muy Felt o Durutti Column. Duramos 3 ensayos, Mario se volvió a Perú, Maxi se alejó de Madrid y no dispone de tiempo... y otra vez a vernos las caras Aldo y yo jajaja. El año pasado para homenajear a Cocó (Silvania, Ciëlo... ) fundamos Campo de Marte, un proyecto en el que Aldo y yo cantamos canciones de Cocó sobre bases sampleadas y tuneadas de algunos de sus grupos favoritos, como Cocteau Twins o Human League. Fue un curro enorme, pero lo pasamos tan bien y gustó tanto que no descartamos retomarlo en algún momento. Pero lo que es montar un dúo con entidad propia lo veo difícil porque ambos estamos acostumbrados a hacer cada uno nuestras canciones, nuestras letras, nuestra producción... Aldo a su aire y yo al mio. Igual hago 3 temas en una semana que me tiro meses sin escribir nada. Montar un dúo a estas alturas significaría asumir una disciplina que nos superaría por la cantidad de vicios que hemos adquirido tras tantos años de colaboraciones en plan free. Además, es que así estamos muy bien, en la práctica somos 2 dúos, yo soy el teclista de Aldo Linares y Aldo es el teclista de Vadim Tudor. Es una fórmula que nos funciona, aunque a veces haya gente que no entienda esa extraña unión-separación, pero miramos por nosotros, por estar relajados y en familia ensayando y sobre el escenario. Sólo cuando hemos hecho directos simultáneos de Vadim Tudor y Aldo Linares, y el público ha escuchado lo que representamos en cada proyecto, es cuando han entendido lo necesario que es para nosotros que las cosas sean así. Tambén te digo que Aldo y yo nos apuntamos a un bombardeo, y si algún tercero nos propusiera hacer algo diferente, como lo que hicimos con Maxi y Mario, seguro que aceptaríamos.

¿Qué está cocinando, musicalmente hablando, Vadim Tudor en estos momentos?

Tengo dos frentes abiertos. Por un lado he adquirido algunos cacharros en el último año y estoy empezando a trabajar más con máquinas que con el ordenador, pero tampoco te creas que cambia mucho el resultado. Tengo un gusto por la producción muy ochentero, y simplemente me dedico a explorar los distintos matices de la música que me gusta de esa época, desde lo más minimalista al pop oscuro o a la EBM. Y por otra parte sigo repasando todo lo que he ido empezando desde hace 15 años, y que por una cosa u otra dejé sin terminar. Hay muchas canciones terminadas y a falta de ponerles letra y grabar la voz, hay muchos apuntes de secuencias que hice y se quedaron así, en un simple loop de unos segundos, hay ambientaciones y sonoridades trabajadas a base de procesar audio o cacharrear con los sintes virtuales... Lo he ido guardando todo y cuando me aburro me abro una sesión de 2008, por ejemplo, y veo qué hice y qué se puede hacer. Si conseguimos pulir este primer mini-lp prepararé otro similar con canciones como Misterios, que es de la última cosecha, y otras rescatadas del pasado. El hecho de no casarme con las distintas modas que se van sucediendo me permite alternar temas antiguos y actuales sin perder la coherencia del discurso.

¿Hay algo de lo que se edita ahora que te guste, da igual que sea de dentro o de fuera?

Pues con los años me he vuelto muy vago y cada vez presto menos atención a la actualidad. Me han gustado los últimos trabajos de Apenino, Ulrich Schnauss, Codachrom y Dekatron, Craft Spells... Hay un montón de discos buenos, pero está claro que las joyas están en netlabels y plataformas digitales. Lo de los discos va a acabar siendo como la filatelia. La propia industria tiene la culpa por muchísimos motivos, y ahora sólo editan apuestas seguras, el hype, el pan para hoy y hambre para mañana, y la gente que trabaja en coordenadas más atemporales, ajenas al baile y a la moda, y que son las que deberían vender ahora, siempre se tienen que autoeditar o conformarse con la distribución digital. En fin, si las multis confían su futuro en Shakira, Lykke Li, Lady Gaga y demás fulanas de temporada, allá ellas, están creando un monstruo, y ese público está asociando música con producto de usar y tirar, y flipan cuando se topan con alguien que escucha discos de hace 10 o 20 años porque para ellos es impensable escuchar hoy en día la broza que sacaban hace 10 años Bob Sinclar, James Blunt, Rihanna, etc...

¿Cómo ves el futuro del guerrillero Vadim Tudor enmarcado en el macrofuturo de la zombi industria/escena musical?

La verdad es que mi actitud siempre ha sido la misma, y no creo que vaya a cambiar. Hago música porque me gusta, me entretiene, y mientras lo haga espaciadamente me seguirá apeteciendo investigar sintes, software y experimentar con micrófonos y cacharros, con lo que no creo que el devenir de la industria y la escena me vaya a influir. Siempre se agradece estar acompañado en esto, pero si no, no pasa nada. Llevo 15 años aguantando con mi discurso estoicamente, rodeado de gente que se iba a comer el mundo, que eran portada de revistas, que menospreciaban mis temas porque "eso no es lo que hay que hacer ahora", y hace 10 años que no han vuelto a grabar ni a hacer nada, o directamente han vendido todas sus máquinas, y nadie se acordará de ellos ni cuando se mueran. Lo más probable es que vuelva a pasar por una etapa un poco zombi, y reaparezca con un pelín más de intensidad porque el ciclo de la moda me vuelva a poner en el disparadero sin que yo haya movido nada. Confío mucho en lo que hago y nunca me han faltado ofertas para editar de un modo u otro mis canciones, pero ya te digo que como es una espinita que ya me he sacado, no es una de mis prioridades el estar en un sello o tener una escena alrededor que me dé cobertura. Tengo iniciativa propia, y por suerte el trabajar en la noche madrileña me ha permitido consolidar muy buenas amistades a lo largo de estos años, gente con la que puedo contar a la hora de organizar alguna gala especial que es el hábitat donde Aldo y yo mejor nos desenvolvemos. Soy optimista y espero encontrarme por el camino a más gente que, independientemente del estilo que practiquen, sean supervivientes residuales de todo lo que se está haciendo, y que al final son los que mejor compañía hacen, y son el verdadero sustrato del underground. Me hace más ilusión haber colaborado con Ana Béjar que si lo hubiera hecho con Russian Red o los Zombie Kids. Los años y las tablas adquiridas me han enseñado a dar importancia a las cosas importantes y quitársela a las cosas intrascendentes, y el tiempo poco a poco va poniendo a cada uno en su sitio. Si empiezan a aflorar todos esos músicos de dormitorio que producen maravillas el futuro puede ser muy prometedor, y para mi será muy entretenido, tal vez hasta me sienta formar parte de una escena por primera vez en mi trayectoria.

Luciano Alvarez

 

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