Throbbing Gristle 1979

 

Throbbing Gristle Un Laboratorio


Este artículo fue publicado originalmente en el nº 11 de Self, marzo de 1998. Formaba parte de un dossier dedicado a Throbbing Gristle, grupo pionero de la música industrial, y sus ramificaciones (Psychic TV, Chris & Cosey y Coil), titulado La Factoría de la Muerte (el centro físico de operaciones de TG).


En The Tape Delays, un artículo escrito en 1981 a raíz de la disolución, Jon Savage hacía esta definición de Throbbing Gristle (T.G.). Un laboratorio es el lugar donde se investiga y se experimenta, o bien donde se crean productos nuevos para la industria, es decir, donde siempre se está a la búsqueda de algo nuevo.

 

La idea resulta un poco acomodaticia (cualquier artista, o cualquier persona o equipo dedicados a una actividad de creación tout court, podría ser un laboratorio), pero se acerca bastante, creo, al concepto que tenían los mismos miembros de T.G. (Chris Carter, Cosey Fanni Tutti, Peter ‘Sleazy’ Christopherson y Genesis P. Orridge), sobre todo este último, no como contraposición al concepto de grupo de rock, sino más bien al revés, T.G. quieren huir de la música que en el fondo tiene las raíces en una sociedad campesina y rural (la de los Estados Unidos del XIX, el blues y el country), y fabricar la banda sonora que corresponde a la sociedad industrial (que pese a todo, llega con más de un siglo de retraso).

Throbbing Gristle 1976

Pero la consideración de T.G. como “clásicos” o “pioneros” de la música industrial, las alabanzas automáticas que a veces reciben en los artículos retrospectivos sobre la historia de la música electrónica, y el hecho de que hayan sido la referencia de grupos posteriores del género (a veces sin incorporar la ironía y el sentido del humor de los maestros), pueden limitar la visión de aquello que T.G. fueron (o querían ser). A las entrevistas que les hacían, Genesis ya decía que la gente que los imitaba no había entendido su mensaje. “Es imposible que nadie pueda tener nuestro mismo sonido y estar describiéndose a sí mismo de una forma veraz”.

En definitiva, los “estilos” y las “estéticas” (incluso los “descubrimientos”) de pioneros absolutos no se entienden casi nunca. Más bien resultan el producto de un momento determinado de la música (o de cualquier otro arte), de la sociedad y de la tecnología. Por esto estos “pioneros” pueden surgir a la vez en lugares muy alejados físicamente, y ser personas que no han tenido ningún tipo de contacto, y por otro lado, “contagiarse” muy rápidamente de los nuevos elementos. Así, en la segunda mitad de los años 70 surgen T.G. y un conjunto de músicos/artistas con unos rasgos comunes (aunque con unas personalidades propias muy marcadas). El libro Industrial Culture Handbook, de la colección Re/Search, recoge un montón de entrevistas con los principales nombres de esta primera generación “industrial”, y establece las características que comparten: autonomía organizativa, interés por el acceso a la información, uso de sintetizadores y “anti- música”, elementos extramusicales y “tácticas de shock”.

Se ha dicho que si el punk fue el rebote contra la bobaliconería de los hippies y la hipocresía del establishment rock, T.G. y los otros “industriales” vendrían a expresar un mismo sentimiento, pero cogiendo la tradición de la música electrónica, y los nuevos instrumentos, en lugar del rock y las guitarras. Un paralelismo T.G./Sex Pistols se puede trazar, con el panorama de fondo de los últimos años 70, de la guerra fría que todavía puede estallar y hacer añicos el mundo (recuerdo momentos de alta tensión entonces entre los aliados occidentales y la Unión Soviética), de la crisis del petróleo y el boom económico de la década anterior, y los nuevos bajos fondos del comportamiento humano que se revelaron desde la Segunda Guerra Mundial (y que difunden unos medios de comunicación en crecimiento). Pero la personalidad y el bagaje de los miembros de uno y otro grupo son radicalmente diferentes. A pesar de la performance mediática que les acompaña, los Sex Pistols no eran más que un grupo musical. T.G. no. No lo quiere ser. “T.G. trabaja con información”.

Throbbing Gristle 1978

Throbbing Gristle 1978

No debemos olvidar que T.G. nació como una prolongación de COUM Transmissions, un grupo de performances que funcionó entre 1969 y 1975, con Genesis y Cosey (en el último año también ‘Sleazy’). Nacido en 1950 en Hull, Genesis fue desde muy joven un lector de la beat generation (conoció a William S. Burroughs en Londres en 1973) y de temas de ocultismo, y gran interesado en el arte de vanguardia (escribió parte del Contemporary Artists, lo que le llevó a conocer a Brion Gysin, y fue un activo artista postal). Con COUM Transmissions firmó una de las páginas más singulares de su disciplina artística (reconocida incluso en el canónico Performance Art de Roselee Goldberg, de reciente edición castellana en Destino). En sus acciones, desarrolladas en salas y centros de arte de diversos países de Europa y Estados Unidos, se jugaba con desnudos integrales, excrementos, autolesiones, actos sexuales, lamidas... Ya encontramos entonces ese hurgar en los aspectos más desagradables de la realidad humana, y (supuestamente) morbosos, que tendrá también su lugar en T.G. Años después, este aspecto del grupo levantará vivas polémicas. Algunos veían sólo gusto por la provocación y exhibicionismo malsano. Otros, interés por ámbitos del conocimiento a menudo considerados tabú. Dejando a un lado que las dos cosas no han de ir necesariamente desligadas (me parece que en T.G. había un poco de todo), también debemos recordar que T.G. empezaron a trabajarlos antes del auge del cine pijo-gore, los reality shows y los manga, del crecimiento de la violencia en los medios de comunicación masivos y de la guerra de la ex Yugoslavia, y antes de Whitehouse (y Psychic TV, y de que todo junto se convirtiera en un tópico). Y también aquello que escribe Antoni Tàpies en su ensayo La Pràctica de L’Art: “Si las formas no son capaces de herir a la sociedad que la recibe, de irritarla, de inclinarla a la meditación, de constatar que se encuentra atrasada, si no son un revulsivo, no son una obra de arte auténtica... Cuando el gran público encuentra plena satisfacción en unas formas artísticas determinadas, es que estas formas han perdido toda virulencia”. “El principal enemigo de la creatividad es el buen gusto” decía otro pintor, Pablo Picasso.

Llegó un momento que COUM Transmissions pensó que podían ampliar sus medios de expresión para poder salir del circuito de las galerías de arte, y que era posible trabajar (también) con música (y todo aquello que la podía rodear). De entrada, T.G. fueron sólo un añadido de los montajes de COUM (su primera actuación tuvo lugar el 6 de julio de 1976 en la Air Gallery de Londres). La tercera la hacen el 18 de octubre de aquel mismo año en el Institute of Contemporany Arts (ICA) de Londres, y dentro del Prostitution Show de COUM Transmissions, que incluye fotografías pornográficas de Cosey (la chica vivía de eso y de sus stripteases), y que produjo tanto jaleo que provocó un debate parlamentario, ya que el ICA es una institución que recibe dinero público, y ya sabemos como son de delicados los británicos con el material de aire “ofensivo”.

A partir de aquí, Orridge, Carter, Cosey y Christopherson vieron claramente que la música “es una buena plataforma para la propaganda”, y se lanzan de lleno olvidándose de COUM Transmissions, pero manteniendo abierto su interés por cualquier forma de expresión (y de comunicación, y de las relaciones de poder que siempre las envuelven). Con ganas de demostrar que las cosas se pueden hacer de una manera diferente crean Industrial Records, su propia compañía discográfica (el nombre lo sacaron de un slogan, industrial music for industrial people, sugerido por Monte Cazzaza, que entonces estaba pasando tres meses en Londres, y les pareció mejor que el primero que tenían, Factory Records). El nombre del grupo, por cierto, lo habían tomado prestado de la expresión popular que en Yorkshire hacen servir para nombrar la erección. Industrial publica pronto la primera referencia, una casete. Después cada uno pondrá quinientas libras de su bolsillo para poder publicar el primer lp de T.G., The Second Annual Report of T.G.. “Nosotros miramos en nuestra colección de discos, o aquello que sucede, y decidimos lo que personalmente nos gustaría tener o poseer, como un disco o una revista, y entonces, si nadie no lo está haciendo, nosotros lo hacemos”. Es decir, que en el año 1977 querían tener un lp que combinara sonidos analógicos manipulados (sucios y ambientales), voces, loops, recreaciones del paisaje sonoro urbano y un tipo de negativo de la música planeadora y freaky de la época en fusión con otra rama, la de la música concreta y de vanguardia. The Second... comienza con la magistral Slug Bait, donde ya se apunta esa búsqueda del contraste entre las sonoridades abruptas y un extraño y mesmerizante sentido de la melodía. Hay un lp registrado antes de The Second..., pero que no salió hasta 1987 con el título de Very Friendly, que es posiblemente donde suenan más (en algunos momentos) a unos Velvet Underground (vertiente Sister Ray) adornados, pero con sintetizadores y ritmos metálicos, encima de los que flotan líneas musicales, latidos de notas graves y reverberadas voces.

Throbbing Gristle 1979

Throbbing Gristle 1980

“Tan incorrecto es no ser capaz de entender a T.G. cuando es melódico, como cuando no lo es. Por eso hicimos Adrenaline y Distant Dreams, para hacer entender que nos negamos rotundamente a renunciar a todas las opciones que queremos mantener”. Algunos de los compradores de Second Annual Report fruncieron el ceño con el segundo lp, D.o.A. The Third And Final Report Of T.G., y dejaron de seguirlos (por el hecho de hacer y publicar su música, en algunos casos) con el tercero, T.G. Bring You...Twenty Jazz Funk Greats. Evindentemente, T.G. aquí ya no hacen tanto ruido ni resultan tan punks, pero son estos sus discos de madurez, donde exhiben versatilidad e intuición dirigidas hacia ámbitos musicales aún por explorar, desde sus influencias, que en parte beben del rock alemán (Kraftwerk, Cluster, Tangerine Dream), pero también de la psicodelia extrema y la música étnica ritual (que liga con su interés por las piezas repetitivas e hipnóticas, los estados alterados de la conciencia, las fronteras interiores de la mente y la forma como comenzó a indagar el surrealismo). D.o.A... (donde hay temas hechos por cada uno de los cuatro miembros en solitario) empieza con I.B.M., pieza industrial por antonomasia, continua con Hit By Rock (una especie de noise-rock), sigue con el collage de sonidos de United, los ritmos repetitivos de Valley Of The Shadow Of Death (que presenta una vía de la que el lp en directo Heathen Earth será su plena expresión) y el avance en la manera de entender la psicodelia de Genesis (que después explotará vástamente con Psychic TV) que supone Dead On Arrival/Weeping. En la cara B, Hamburger Lady y Hometime combinan magistralmente ruido y un tipo de submelodías, mientras que AB/70 inaugura el techno, que se volverá emblemático en Chris & Cosey, de la misma manera que E-Loli, el ambient post-industrial, y Walls Of Sound/Blood On The Floor, la densidad rítmica y ruidosa con la que harán su estilo Esplendor Geométrico (para entendernos). Twenty Jazz Funk Greats prolonga bastante los presupuestos de D.o.A... (pero con menos ruido). Encontramos sintonías electrónicas casi tecno-pop (Twenty Jazz Funk Greats, la fabulosa Hot On The Heels Of Love o Walkabout), el ritmo industrial y post-Kraftwerk primera época de Convincing People y What A Day (e incluso Still Walking), las atmósferas de onirismo oscuro de Beachy Head, Persuasion y Six Six Sixties, y Tamith, un tema precioso y melódico, extraño y perverso a la vez (cuando consiguen este equilibrio, encontramos los mejores momentos, tanto de Chris & Cosey como de Psychic TV).

Throbbing Gristle 1980

Throbbing Gristle 1981

La discografía de T.G. es un lío. Se puede decir que casi todo lo que hicieron, tanto en directo como en estudio, ha sido publicado de una manera u otra (e incluso se sospecha de tantas grabaciones con su firma). Cuando estaban en activo publicaban en Industrial Records, en casete, las grabaciones de todos sus conciertos (ahora recopilados en una serie de compactos de Mute Records, que también se ha encargado de reeditar los albums). Incluso llegaron a sacar 24 Hours, una caja de veinticuatro casetes en vivo (más dos de entrevistas), porque decían que todo es información del grupo que ha de estar disponible para el público, y animaban a la gente para que llevasen grabadoras a las actuaciones (en realidad, es algo muy lógico, pues si han pagado por aquella música, porque no la pueden grabar, o ¡hacer el uso que quieran!). También hacían llamadas a la producción espontánea de discos piratas sin afán de lucro. El primer bootleg se llamaba Music From A Death Factory: Throbbing Gristle Live, que salió en Alemania en 1980, y que era la impresión en vinilo de la casete del concierto del 18 de mayo de 1979 en la sala The Factory de Manchester.

Esta filosofía editorial hace que encontremos productos de niveles muy diversos bajo el epígrafe T.G. (y no sabría decir dónde acaba la actitud alternativa y dónde comienza la explotación mitómana, sobre todo a partir de la disolución y la invención de los compactos). En todo caso, las obras más conocidas, y las que han tenido más influencia en toda una generación de grupos, son las que han estado citadas antes. Podríamos añadir Journey Through A Body, excelente banda sonora para una película de Derek Jarman, y Mission Of Dead Souls, que recoge el último concierto, en el Kezar Pavillion de San Francisco el 29 de mayo de 1981 (el 23 de junio deciden disolverse), del grupo. Este último resulta demasiado dominado por las letanías de Orridge, pero tiene un tema, Vision And Voice, totalmente demoledor. También está el Throbbing Gristle’s Greatest Hits, con versiones arregladas de los temas de los albums, más Adrenaline, su single más hipnótico, y Slug Bait procesado al revés (es decir, claro, Tiab Guls). La portada es una fotografía de Cosey que parodia (o rinde homenaje, da igual) a los discos de Martin Denny. Se puede decir que T.G. fueron pioneros también de la reivindicación de Denny y el easy-listening (pese a que fue un poco después que The Residents, Boyd Rice y otros). Recordemos que en Twenty Jazz Funk Greats (¿no parece el título de un disco de ahora mismo?) está Exotica. Y parece ser que al acabar los conciertos, casi siempre ponían música de Denny. Otra prueba de ese espíritu ecléctico y sin prejuicios que constituye la mejor pieza del legado de Throbbing Gristle, uno de los “grupos” más singulares de la historia de la música. 

Marc Moch

throbbing-gristle.com


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