Tangerine Dream The Virgin Years (1974-1983)

“Nos halaga cuando se nos considera un grupo que trabaja para llevar a término buenas ideas, nuevas formas de música y posibilidades para el futuro, pero definitivamente no somos un ‘grupo de sintetizadores’. Nos gustaría integrar todo tipo de música, pero tal y como se nos presenta en algunas revistas, muchos lectores siempre nos imaginarán como unos meros potenciómetros humanos. Supongo que contra todo ese tipo de prejuicios no se puede hacer nada, pero nosotros continuamos siendo músicos”. (Edgar Froese)

 

Prólogo

El 23 de octubre de 1980, jueves, vi por primera, y última, vez a Tangerine Dream en directo. Fue en el Palau Blaugrana 2 (antiguo Picadero) de Barcelona. Era la gira posterior a la publicación de Tangram (mayo de 1980). En esos momentos TD eran Froese, Franke y Schmoelling. No hacía mucho que era mayor de edad.

Curiosamente, Tangram llegó a ser mi disco favorito de TD, pero eso lo supe algunos años después. El que era el nº 9 (si incluimos Sorcerer y Quichotte/Pergamon, que editaron MCA y AMIGA, respectivamente) de los que llegaron a grabar para Virgin, donde estuvieron desde 1974 a 1983, entre The Pink Years y The Blue Years, de Phaedra a Hyperborea...

Durante esa década el grupo se sustentó en Edgar Froese (el padre de la criatura) y en su más fiel, y longevo, escudero, Christopher Franke, con la inestimable ayuda de Peter Baumann (de 1974 a 1977) y de Johannes Schmoelling (de 1980 a 1983), y la aparición anecdótica (por no decir prescindible) de Steve Jolliffe en 1978. Nueve álbums de esudio, cuatro en directo y dos bandas sonoras nos contemplan, quizás la edad de oro del grupo de música cósmico-planeadora por excelencia (el estandarte de la llamada ‘Escuela de Berlín’).

 

Después de cuatro lps en el sello berlinés Ohr (Electronic Meditation, Alpha Centauri, Zeit y Atem), entre 1970 y 1973, el grupo firmó un contrato de cinco años con la major Virgin, el sello que creó Richard Branson apenas un año antes, que quiso además que el primer trabajo con ellos se grabara en Inglaterra. Estamos hablando de mediados de 1973. Y de eso va a ir este modesto audio-artículo introductorio (a años luz del ‘ensayo’ mayestático que escribió Florenci Salesas sobre el período tangenírico de 1971 a 1977, que me ha servido de gran inspiración, y de más cosas), a los diez años que vivieron felizmente en los brazos virginales (y que nunca más se volvieron a repetir, en todos los sentidos) los miembros de TD.

Decir además, que los días 31 de octubre y 3 de noviembre próximos se podrá ver en el In-Edit 2017 de Barcelona el documental ‘Revolution Of Sound: Tangerine Dream’ (2017), de Margarete Kreuzer, sobre la historia del grupo.


Phaedra (1974)

Froese y Franke empezaron a grabar este quinto lp a principios de año en los Skyline Studios de Berlín, pero estuvieron durante seis semanas, a partir del 20 de noviembre, trabajando en The Manor (Shipton-on-Cherwell, Oxfordshire), el estudio de la casa, donde dieron a luz Phaedra.

El protagonista del disco es un enorme sintetizador modular Moog (del que se hizo cargo Franke), y por primera vez el grupo usa un secuenciador, que dio lugar al famoso sonido secuenciado que hizo célebre el estilo ‘Escuela de Berlín’, y que marcó a fuego todo lo que TD fue después, para bien y para mal. 

Produjo el disco Froese, y se usaron además el sintetizador VCS3, melotrón, órgano, piano eléctrico, flauta, guitarra y bajo. 

Un tema largo ocupa toda la cara A, y tres relativamente ‘normales’ la cara B. Siguen improvisando las composiciones, pero todo está bastante más estructurado.

Phaedra es el primer gran éxito internacional de TD. Es disco de oro en siete países, logra ventas de seis cifras en el Reino Unido (llega al nº 15) y despacha 6000 copias en Alemania. Música electrónica analógica en estado puro, que además vendía… en esos días.


Rubycon (1975)

El sexto es un refinamiento de Phaedra. Dos temas largos, uno por cara, a base de ecos, coros de melotrón y primitivas líneas de secuenciador, que llevan esa tecnología primigenia, con audacia y tenacidad, hasta sus últimas consecuencias. Siguen desarrollando el sonido secuenciado, tan característico de la ‘Escuela de Berlín’.

Grabado de nuevo en The Manor durante enero de 1975, usan el VCS3, el Moog de Franke, el EMS Synthi A y el ARP 2600, además de melotrón, guitarra, órgano, órgano Elka modificado, piano preparado, piano eléctrico Fender Rhodes y gong.

Rubycon llega al nº 10 de las listas británicas (el puesto más alto que alcanzó TD en los charts ingleses), y está en las mismas durante catorce semanas (más arriba, pero durante menos tiempo, que Phaedra).

Como anécdotas decir que el sintetizador Moog de Franke se dañó durante la gira posterior a la salida del disco, y que él mismo casi muere electrocutado. En fin, cruzar el ídem tenía algunos riesgos.


Ricochet (1975)

El séptimo es el primero que lanzan en ‘directo’ (nunca quedó claro qué había, y qué no había, en directo en sus discos en directo). Dos temas largos, uno por cara, que se grabaron entre septiembre (Burdeos, la A) y octubre (Londres, la B) de 1975, durante la gira europea que tuvo lugar entre agosto y octubre de ese año. 

El sonido es parecido al de los dos discos previos, a base de sintetizadores y secuenciadotes que crean una atmósfera densa, pero es más enérgico, hay más percusión y guitarra eléctrica, llegando a la frontera del rock electrónico. Eso sí, la mezcla es mucho más limpia y el sonido mucho más profesional que los anteriores.

Las ventas bajan, sólo permanece en lista cuatro semanas, y llega como puesto más alto al nº 40, cuando Phaedra y Rubycon habían estado en el Top 20.


Stratosfear (1976)

El octavo vuelve a ser de estudio. Dejan The Manor, en la campiña inglesa, y se trasladan de nuevo a su Berlín, a los Audio Studios. 

Dos temas por cara, uno más largo que el otro. Regresan a sus inicios, a sus experimentos electrónicos y a su sonido melódico. Combinan influencias acústicas y electrónicas, recuperan el piano y la flauta, pero predominan las composiciones sintéticas.

Usan el Moog, además del melotrón, la guitarra de doce cuerdas, bajo, gran piano, el Project Elektronik Rhythm Computer (un sintetizador modular), piano eléctrico Fender Rhodes, Birotron, órgano y clave.

Llega al nº 39 en el Reino Unido, está en listas durante cuatro semanas y se convierte en disco de plata (60.000 copias).

Como curiosidad comentar que en abril de ese año Nick Mason (de Pink Floyd) mezcló el disco en los estudios Hansa By The Wall (Berlín), pero a causa de las disputas entre TD y Virgin esa mezcla original se desechó. Lástima, la combinación de egos musicales resultaba de lo más interesante.


Sorcerer (1977)

La primera banda sonora que hace TD es para una película (hubo una anterior, Vampira (1971), pero era para un telefilme) de William Friedkin, Sorcerer, la que siguió a El Exorcista. Friedkin no los conocía de nada hasta que los pudo ver en directo cerca de París. Quedó subyugado con lo que percibió, y quiso conocerlos después del concierto. Todo lo siguiente ya es historia.

La publicó MCA, pero está enmarcada cronológicamente y estilísticamente en la década Virgin. Son doce temas cortos, que van del 01:53 de The Mountain Road a los 07:04 de Abyss, que eligió el director según su gusto de toda la música que llegaron a grabar para la ocasión, como se había pactado.

El trío usa más arsenal electrónico que nunca: Twin Keyboard Mellotron Mark V, Oberheim Polyphonic, ARP Omni String, PPG Synthesizer, Modified Moog, Projekt Elektronik Modular Synthesizer, Projekt Elektronik Sequencer, ARP Pro Soloist, Moog Modular, Computerstudio Digital Sequencer, Elka String y Oberheim Synthesizer.

Llega al nº 25 en las listas inglesas (el tercer puesto más alto en la historia de TD), y está durante siete semanas en ellas. En fin, su relación con el mundo del cine empieza por la puerta grande.


Encore (1977)

El segundo directo lo graban durante la gira norteamericana de 1977, y les sale un disco doble (en vinilo), donde un único tema ocupa cada una de las cuatro caras del mismo. Improvisaciones experimentales a base de secuencias hipnóticas junto a material más atmosférico conforman los casi 72 minutos que se grabaron entre los días 29 de marzo y 26 de abril.

El equipo que usan es apabullante. Es el mismo que ya utilizaron para Sorcerer, pero ampliado con nuevos cacharros: Oberheim Four Voice, PPG 1020, EMS Vocoder, Mellotron M400, Elka Rhapsody 610, Oberheim OB-1 y Oberheim Sequencer.

Es la última grabación donde participa Peter Baumann. Después de seis trabajos y cuatro años bajo el manto de Virgin, llegamos al ecuador de la década prodigiosa de TD con la baja de uno de sus primeros pilares.


Cyclone (1978)

El momento más bajo de estos maravillosos diez años, según mi modesto parecer. Baumann se ha marchado, y para solucionar ese impás no se les ocurre otra cosa que incluir toda una cara, la A, cantada (menos mal que sólo eran un par de temas, pero es que duran 18 minutos entre los dos, y eso cuesta horrores de digerir en este caso).

Steve Jolliffe es el elegido, y con él se acercan peligrosamente al rock progresivo más abyecto. Menos mal que la cara B (Madrigal Meridian, veinte minutos de instrumental cósmico) arregla un poco el desaguisado. Por algo será que nunca más repitieron el invento. Pese a todo, Cyclone estuvo cuatro semanas en las listas, y llegó al nº 37.

Añaden nuevos elementos al armario de fondo sintético que ya atesoran: Oberheim Electronics 8 Voice, Korg PS 3100, ARP Solina String Ensemble, Generalmusic Elka y Roland System 100.

Se graba en los Audio Studios de Berlín en enero de 1978, y cuentan con Klaus Krüger para la percusión (batería, batería electrónica, platillos, bubims y gong de Burma).


Force Majeure (1979)

El duodécimo álbum del grupo, y octavo en Virgin, también marca una diferencia con el resto de discos: es el único que firma TD como dúo en estos diez años (Froese y Franke están al mando). Además, curiosamente, los tres temas que lo forman fueron utilizados, en formato de extracto y remezclados, para las bandas sonoras de Risky Business (el primero y segundo) y Thief (el tercero). Quizás por eso funcionó, porque era ‘comercial’, en el buen sentido de la palabra.

Se grabó entre agosto y septiembre de 1978 en los Hansa Studios de Berlín, y fue producido y mezclado por el dúo, con la ayuda de nuevo de Klaus Krüger a la batería y percusión, y de Eduard Meyer como ingeniero de sonido.

Fue el cuarto largo más vendido de su historia en Gran Bretaña, permaneció siete semanas en los charts, alcanzando el nº 26 como puesto más alto.

Después del ‘error’ vocal de Cyclone vuelven al sonido melódico, pero sin abandonar las guitarras y las baterías que caracterizaron los principios progresivos de TD.


Tangram (1980)

Repito, mi favorito de esta década virginal, es más, de toda la discografía de TD. Lo descubrí durante un fin de semana en La Molina, que estaba cubierta de abundante nieve y bañada por un agradable sol de invierno, circulando en un R8 mientras sonaba en cinta de casete. Quizás por eso me llegó tan adentro.

Vuelven a ser un trío (Froese, Franke y Schmoelling, el segundo de esta década prodigiosa), vuelven a grabar en los Hansa Studios de Berlín (míticos donde los haya) y vuelven a contar con Eduard Meyer, esta vez como ingeniero de mezclas.

Es un álbum de largas secuencias que acerca al grupo a una primitiva new age melódica. Múltiples movimientos, algunos rítmicos, otros atmosféricos, que ya esbozaron en Quichotte/Pergamon, que se grabó a principios de 1980 (Tangram se publicó en mayo de ese año).

Es el quinto álbum más vendido en UK, permaneció cinco semanas en listas y llegó al nº 36 del British Top 40.


Quichotte/Pergamon (1981)

El que debería haber sido el tercer live de TD, que se grabó el 31 de enero de 1980 en el Palacio de la República de Berlín Este, fue bautizado en un principio como Tangerine Dream, y tenía dos partes (una en cada cara), tituladas Quichotte 1 y Quichotte 2, pero se acabó titulando Pergamon, y se publicó en 1986 en Essential, un subsello de Castle Communications (la edición original de 1981 la lanzó el sello AMIGA de la DDR).

Aquí aparecía por primera vez Johannes Schmoelling al piano y los sintetizadores, que se convertirá en la tercera pata donde descansará TD desde 1979 hasta 1985: el sustituto natural de Peter Baumann.


Thief (1981)

TD compuso su segunda banda sonora para una película de otro peso pesado de Hollywood, Michael Mann. Era su decimoquinto álbum de estudio, y el decimoprimero de la era Virgin. 

Ocho temas cortos (el más largo no llega a los once minutos), y un noveno que no compusieron ellos (Confrontation, que lo hizo Craig Safan) porque estaban de gira. Se grabó entre febrero y noviembre de 1980, y se publicó en marzo del año siguiente.

Tres semanas en las listas británicas, llegando al nº 43 de las mismas.


Exit (1981)

Para este nuevo largo siguen con la práctica de componer temas más o menos normales (son seis, y el que mas dura no llega a los diez minutos). Lo graban entre junio y julio de 1981, lo producen entre Froese y Franke, y lo lanzan dos meses después. 

El equipo utilizado se vuelve a ampliar con nuevas adquisiciones: Sequential Circuits Prophet-5, Roland TR-808, ARP Odyssey, ARP Pro/DGX, MiniMoog, Synclavier, PPG Wave 2, PPG 360 Wave y PPG 340 Wave. Ni rastro de guitarras.

Siguen entrando en listas: llegan al nº 43 de las del Reino Unido, y están en ellas durante cinco semanas.

Como curiosidad, el primer tema, titulado Kiew Misión, está cantado en ruso por una actriz berlinesa no acreditada, donde va enumerando los nombres de los continentes de nuestro mundo para pedir el fin de una posible limitada guerra nuclear que estaba en el aire en esos momentos. Estamos a finales de 1981, y la Guerra Fría da sus últimos coletazos.


White Eagle (1982)

Para su decimoséptimo album de estudio vuelven a usar un tema largo para completar una cara entera (en este caso la A). Se graba en enero de 1982, y se edita dos meses después. Siguen entrando en las listas inglesas, pero pese a estar cinco semanas sólo alcanzan el nº 57.

Como curiosidad decir que hasta el momento todos los lps para Virgin recibían como título una única palabra, pero llegamos al nº 13, y usan dos: White Eagle.


Logos (1982)

A finales de 1982 llega el cuarto directo de TD. Se grabó el 6 de noviembre en el Dominion Theatre de Londres. Son tres temas, dos largos y uno corto. El primero, Logos, Part One, ocupa toda la cara A, y está formado por cinco movimientos (Intro, Cyan, Velvet, Red y Blue). El segundo, Logos, Part Two, está formado por cuatro (Black, Green, Yellow y Coda). Y el tercero es titulado Dominion, y apenas dura seis minutos. De las dos horas que duró el concierto, en el disco aparecen casi 51 minutos.

Esos movimientos siguen la estela de Tangram, y son eminentemente atmosféricos. Otro paso más de la experimentación a lo melódico en la música de TD.

Hyperborea (1983)

El decimonoveno album de TD, y decimoquinto de la década Virgin, pone fin a los años virginales. Está dedicado a Hyperborea, la idílica y mítica tierra que en la Antigua Grecia se suponía que estaba en el norte de la Tracia, donde se decía que el sol lucía las veinticuatro horas del día.

Usan el sitar por primera vez en No Man’s Land. Cinnamon Road es un tema de estructura pop convencional (donde vuelven a usar el sitar). Y sólo Sphinx Lightning, que ocupa toda la cara B, nos recuerda el estilo explorador que el grupo usó durante casi toda la década.

Sólo dos semanas en las listas inglesas, llegando al nº 45. Estamos a finales de 1983. El círculo angloberlinés se cierra. Es el principio del fin…


 

Epílogo

“Trabajamos mucho para encontrar los sonidos que queríamos a través de medios convencionales. Al final descubrimos que el método más directo para obtener los sonidos que queríamos era la electrónica. Y tanto nos da si al público le parece que todo nos resulta más fácil porque trabajamos con la electrónica. Si lo que hacemos es bonito no nos importa. El verdadero punto es encontrar exactamente el sonido más adecuado para el estado de ánimo que miramos de crear”. (Peter Baumann)

Algunos dicen que TD ‘murió’ con Stratosfear, otros que con Encore (dos discos de 1977, curiosamente), yo que soy más fan fatal certificó su defunción (y quizás me estoy pasando tres pueblos) en 1987, que es cuando Chris Franke abandona la nave después de grabar Livemiles. Está claro que en los cálculos más optimistas a la carrera de TD le sobran treinta largos años.

De estos diez años, Virgin (y el subsello Disky) ha publicado diferentes recopilatorios que no sólo recogen el material que ya apareció previamente en los albums ‘oficiales’. Desde 1980 a 2012 salieron Tangerine Dream ’70-’80 (1980), Dream Sequence (1985), Tangents 1973-1983 (1994), Tangerine Dream (1996), Tangerine Dream (1999), The Essential Tangerine Dream (2006), The Virgin Years 1974-1978 (2011) y The Virgin Years 1977-1983 (2012).

Además se han editado dos series de recopilatorios ‘legales’ de diferentes directos de la época (de 1974 a 1983): The Oficial Bootleg Series Volume One (2015) y Volume Two (2016), que son 8 cds en total (4 + 4) de conciertos de 1974, 1976, 1978 y 1980; y The Bootleg Box Set Vol. 1 (2003) y Vol. 2 (2004), que son 14 cds en total (7 + 7) de conciertos de 1974, 1975, 1976, 1977, 1978, 1981 y 1983.

Alberto Balsam


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