Self

 

Self, Los Restos del Naufragio

Entrevista con el 50% de The Alvarez Brothers

''La moraleja de esta fábula es que desde 1995 hasta 2014 no ha pasado nada nuevo. Sigue habiendo un FESTIVAL (de lo único que podemos presumir), tres clubs (y varios satélites menores desperdigados), músicos, djs, sellos voluntariosos... pero la escena estructurada y comercialmente operativa sigue sin existir. Pan para hoy, y hambre para mañana, como siempre. Con un 21% como puntilla of course. Dudo que Ibiza sea ibérica... ''

 

Primero, empecemos por lo inmediato. ¿Qué desarrollo piensas darle a Self, ahora en forma de blog? Poco a poco se ven actualizaciones, pero no con la regularidad que exige una web a día de hoy. ¿Cómo se llega aquí, dónde estáis, a dónde váis?

Cuando resucitamos Self lo hicimos desde una perspectiva de fanzine digital low cost. Queríamos hacer números independientes en formato pdf, lo más parecido a un fanzine de papel. Pero tuvimos que alterar el sentido primero porque los tiempos no están para colaboraciones desinteresadas. Pero no nos movimos por eso del principio: queríamos antes que nada digitalizar el material 'antiguo'. Al hacerlo, lo de seguir con cosas nuevas surgió solo. Eso sí que quedará para la posteridad porque existe, y está a disposición de todo el mundo de manera libre y gratuita. No somos una web como las demás, no somos JNSP, no somos Playground, no somos Clubbingspain, no somos ConceptoRadio... No tenemos publicidad, pero tenemos libertad total porque nos autofinancian nuestros bolsillos.

Self siempre ha tenido mejor prensa de lo que realmente era. Reivindicamos la fanzinosis, lo malo es que la gente ya no escribe por amor al arte, y eso nos restringe a la hora de actualizar los contenidos. No se puede tener todo, pero creo que tenemos un sitio, algo más que un trozo pequeño de un pastel escuálido.

Se llega aquí porque nos gusta la música. Estamos donde estamos, quizás no sepamos llegar más lejos. Nos gustaría estar mejor, pero no puedes obligar a nadie a nada. No sé a dónde vamos. Supongo que a no perder la ilusión. Con el tiempo he aprendido a no ser negativo, y sólo pretendo que las olas del futuro no se nos lleven por delante.

No hace mucho estuve hojeando algunos Selfs antiguos. Con el paso de los años la sensación que me dio fue que era tremendamente amateur al principio, pero muy apasionado, y ya desde el inicio con un enfoque muy radical en algunos aspectos, a la contra de un pensamiento "mayoritario" en un momento en el que la música electrónica ni siquiera era dominante. ¿Cómo recuerdas el momento en el que apareció Self? ¿Qué necesidad queríais cubrir con el fanzine en aquel contexto?

En aquel momento (1995) yo sólo conocía el Sónar. En 1994 asistí a su primera edición pagando el abono de día. Aún no había pisado el Apolo, y mucho menos el Nitsa. No entiendo porque tan mayor me dio por ahí. Todo vino porque mi hermano (Juan Antonio, que siempre ha sido mi socio en estas aventuras editoriales) y yo asistimos a unas reuniones de Barzelona Electrónika a finales del 94 o principios del 95, no me acuerdo bien. Y como no nos acabó de convencer el tema, nos aliamos con dos personas (Óscar y Álex) que estaban allí de paso, como nosotros, y montamos la Spanish Electronic Foundation. Éramos muy amateurs, y muy radicales, conceptos muy unidos por la vehemencia y el desconocimiento. Tendríamos que haber sido más listos, y quizás ahora estaríamos viviendo de esto, o de aquello. En ese momento sólo me unía a la escena mi amistad con Arcos De Nepal.

Yo era un devorador de música enlatada y en directo desde que vi a los Sex Pistols por la tele en el momento de la eclosión del punk. Electrónicamente hablando estuve muy influenciado por el krautrock, lo que hizo que viera a Embryo (27.04.80), Tangerine Dream (23.10.80) y Kraftwerk (02.06.81) en directo en Barcelona. Y luego por la cool wave posterior (Depeche Mode, Ultravox... ) que nos visitó vía Studio 54. No recuerdo que hubiera nada parecido a una escena hasta principios de junio del 94. Por lo menos en esa década anterior yo no la vi por ningún sitio.

No queríamos cubrir nada, nos movió un resorte que no sabíamos de dónde venía. Supongo que teníamos ganas de hacer cosas, y las vehiculamos en un fanzine algo cafre. Sólo me arrepiento de no haberlo hecho bien... (a buen entendedor pocas palabras bastan).

En el momento actual, donde hay tanta música (la mayoría prescindible y aburrida), tanta (des)información, ¿es necesario más que nunca un Self, o el enfoque crítico se ha perdido definitivamente entre el ruido?

No queremos adoctrinar, no queremos mostrar el camino de la verdad, eso ya pasó. En su momento no se valoró, así que ahora no vamos de eso, es una pérdida de tiempo y fuerzas, no queremos caer en senderos de gloria que sólo conducen a la nada. Cuando nos cansemos nos iremos porque no estamos obligados a nada. Me alegro muy mucho que el Sónar exista y triunfe, han sido más listos (e inteligentes) que nadie (y lo digo con todo el cariño del mundo), pero el gran público sigue tan lelo como el primer día. Y sólo es culpa de ellos, de su falta de interés como masa de borregos que son, a la que sólo se la pone dura un 4x4 previsible y aburrido. Pese a todo sigue habiendo buena música.

No somos necesarios, sólo aportamos una visión, que creo que interesa a muy poca gente, antes y ahora. No me quita el sueño el éxito, me lo quita otras cosas más importantes. Voy de descenso, y espero que no sea a los infiernos, odio el calor.

¿Crees que fuistéis lo suficientemente combativos en su día, o que os quedásteis cortos?

No sirvió de nada. No quiero estar nunca más enemistado con la intelligentsia, aunque prácticamente la mayoría ha desaparecido del mapa. No creo que fuéramos realmente combativos. Sólo intentamos tocar temas que aquí casi nadie tocaba. Y sin prejuicios, que es lo más importante en un reino tan dogmático y rancio como el nuestro.

Salvo entre la gente del mundillo, no tengo la sensación de que el regreso de Self se haya dado a conocer. ¿Hay una intención sólo nostálgica, o es que faltan cosas por hacer?

Somos dos, y la buena voluntad (encomiable) de algún audaz colaborador. No hay nostalgia porque el pasado es invisible, y sí, falta todo por hacer.

¿Qué aportación crees que tuvo Self a mediados de los 90 en la difusión y comentario del momento electrónico en España, y particularmente en Barcelona? Me refiero a cosas como descubrimiento de firmas, contrapeso crítico rozando la violencia verbal, difusión de ideas y contenidos...

Aportó mala leche mezclada con conocimiento de causa, y gente muy válida que empezó a escribir en Self (Brotons, Freire, L. Querol, Piñol... ). Repito, no fuimos lo suficientemente listos o lo suficientemente idiotas, aún no lo sé.

En los años de silencio de Self y las revistas que vinieron después, ¿cómo has vivido la música? ¿Qué has escuchado, qué te ha gustado y qué te ha decepcionado?

Sin música no sé vivir (ahora me he puesto Sorcerer 2014 de Tangerine Dream para amenizar este cuestionario). He escuchado de todo. Tengo música apilada para 'decorar' varias vidas completas. La música nunca decepciona, la destrozan los intermediarios. Fui al Primavera Sound 2013 (el primero al que iba) muy ilusionado por ver a Blur, Nick Cave y The Jesus And Mary Chain, y sólo se me cayó algo la baba con Dead Can Dance.

Sólo regreso siempre al Feline de The Stranglers, el resto podría ser prescindible en un momento dado. Y me arrepiento mucho de no haber visto a The Clash en Badalona (27.04.81) cuando podía perfectamente, porque fue imposible (estaba en la Armada Española) ver el Feline Tour a su paso por Studio 54 (21.09.83).

¿Cuál es tu top 3 de recuerdos de la época Self?

1º El nº 16 es lo más parecido a una bibliotrónica que se haya hecho aquí nunca (fue el epitafio a lo muy grande), 2º El verbo divino de Piñol (es tan buen periodista como dj) y 3º El gran seudónimo de Jesús Brotons: Udo Látex (el último terrorista de las letras patrias).

Javier Blánquez

En este link podrás leer el artículo completo al que pertenece esta entrevista.