Primera actuación de PE en Arts Building, Pomona, Los Angeles, 1981 (Fotos Edward Colver)

 

Premature Ejaculation El Concepto de lo Horrísono

Detrás del nombre, no se sabe si humorístico o dramático, de Premature Ejaculation se esconde uno de los proyectos musicales más singulares y perturbadores que ha dado la música industrial y experimental del pasado siglo. Funcionando como una especie de alter ego de Rozz Williams, Premature Ejaculation fue el alias bajo el que el atormentado artista desarrolló sus pulsiones más íntimas e incomunicables. Con demasiada frecuencia se recurre al término “oscuridad” para calificar determinadas músicas, hasta el punto de haberse convertido casi en una etiqueta estética más o menos inofensiva. Se da la extraña paradoja de que fuera precisamente Rozz Williams, uno de los exponentes más importantes del movimiento gótico surgido en los años 80, en otras palabras, un “siniestro”, y uno por antonomasia, quien estableciera las condiciones creativas para sobrepasar el siniestrismo, y abrir así la vía a la verdadera dimensión de lo que debería entenderse por oscuridad. Una oscuridad sin pose estética, sin modas, sin neorromanticismo goticista, sin teatralidad, sin grandilocuencias, ni tremendismo infantil. Una apertura a lo que Freud llamó lo Real: aquello que se trata de ocultar y cubrir a toda costa, sobreponiéndole sucesivas capas de “realidad” a fin de hacerlo soportable, a condición de darle la espalda. Que sea salutífero o no destapar ese fondo pesadillesco de las cosas está todavía por determinar, y será el oyente quien tenga la última palabra.

 

Premature Ejaculation es uno de esos raros casos de banda dotada con dos comienzos de existencia. No simplemente por sus dos etapas claramente diferenciadas, tampoco por el hiato de inactividad que existió entre las dos, ni por el cambio de formación y de integrantes, sino sobre todo porque el segundo comienzo, en el año 1985, hasta hace poco pasaba por ser su año de fundación, y casi nadie sabía de su anterior encarnación a principios de la década, como si la segunda singladura hubiera borrado las huellas de la primera. En realidad, a este olvido concurrieron diversos factores: la brevedad de ese primer período, la aparente ausencia de grabaciones y de documentación, la mala fama y el veto a que siguieran actuando, y la ruptura de una unión tan musical como sentimental. Sólo recientemente ha sido posible empezar a reconstruir esos ignotos inicios, hasta ahora cubiertos por un aura de ignominia y malditismo, gracias a la publicación de algunos documentos y fotografías, pero sobre todo al trabajo de arqueología sonora emprendido por Malaise Music, sello creado en el año 2010 con el ambicioso proyecto de editar exhaustiva y cronológicamente el abundante material producido por Premature Ejaculation durante ese período inicial comprendido entre los años 1981-1985, un material hasta ese momento inédito e inencontrable [2].

 

1981-1983, bajo el signo del Accionismo Vienés

Los inicios del proyecto se sitúan durante una breve pausa de seis meses en la temprana historia de Christian Death, temporalmente disueltos por la baja de su primer guitarrista, John Albert, en febrero de 1981. En ese momento de inactividad Rozz Williams funda, junto a Ron Athey, Premature Ejaculation. Se habían conocido un año antes en el garaje donde Christian Death ensayaban su primer concierto, estableciéndose enseguida entre ambos un fuerte lazo. En palabras del propio Athey: “un romance que duró tres años. La nuestra era una relación volátil que giraba en torno a la música, el arte y los personajes públicos monstruosos. Éramos auténticos románticos punks: él me perforó el pezón, yo me tatué su nombre en la muñeca y le hice un corte en las palmas de las manos con una navaja de afeitar. Iniciamos una colaboración performántica llamada Premature Ejaculation, que consistía en paisajes ruidosos y textos recitados que escribíamos juntos. Fue entonces cuando desarrollé mi aptitud para la automutilación en escena. Tomábamos ácido, speed y heroína. Leíamos y escribíamos” [3]. Según Williams, el nombre de esa colaboración surgió mientras bromeaban sobre qué otra cosa podría responder a las siglas PE, correspondientes a la asignatura de Educación Física, Physical Education. Las performances del dúo se inspiraban claramente en el legado del Accionismo Vienés [4]: las acciones de COUM Transmissions, Johanna Went y Hermann Nitsch (todos ellos habían estado actuando en Los Ángeles por esa época). En lo musical, la influencia provenía de toda la escena industrial (Throbbing Gristle, SPK, Cabaret Voltaire, Non/Boyd Rice, Monte Cazzaza), sin perder de vista, cómo no, a los gurús de la contracultura William Burroughs y Brion Gysin, y sus técnicas de cut-up textual y sonoro. Sus primeras actuaciones, muy marcadas por toda la imaginería carnal y escatológica que más de una década antes habían cultivado Günter Brus, Otto Muehl y Hermann Nitsch, revestían ese carácter extremo, transgresivo y catártico.

Primera actuación de PE en Arts Building, Pomona, Los Angeles, 1981 (Fotos Edward Colver)

Primera actuación de PE en Arts Building, Pomona, Los Angeles, 1981 (Fotos Edward Colver)

En vistas a su polémico primer concierto (Arts Building, Pomona, LA), hicieron acopio de una buena cantidad de carne animal comprada en el mercado (entre otros despojos, una cabeza de cerdo), y dejaron que se pudriera. Las intenciones arrojadizas se dejan presuponer. Previendo la reacción de la gente, pidieron al responsable de la sala permiso para cerrar las puertas con llave para que la gente no pudiera salir durante la actuación. Permiso que no obtuvieron, dado que era ilegal. Este concierto es célebre por la truculenta acción perpetrada por Ron Athey, en la que ya se anticipaba esa inclinación hacia el body-art extremo que caracterizaría su futura carrera como performer: en mitad de la actuación: crucificó un gato que había encontrado atropellado en la calle, después lo desmembró a dentelladas y se comió sus entrañas – tal y como dan fe algunas de las fotografías de Edward Colver, única documentación que ha llegado hasta nosotros del concierto [5]. Otro momento de la performance incluía la tortura de un individuo atado de pies y manos boca abajo en el suelo del escenario. El olor a carne podrida terminó por ser insoportable, y, como era de esperar, ante semejante espectáculo, la mayor parte del público huyó despavorida, quedándose sólo un par de personas hasta el final. El acompañamiento musical de todo ello era una combinación de ruidismo (cintas pregrabadas, diversos efectos… ), percusiones (de las que se encargaba una tal Mary Torciva) y voces inarticuladas (las de Williams y Athey; en palabras del primero: “no cantábamos, no había letras… era algo a lo Yoko Ono”) [6]. Sorprende y decepciona el trasfondo moral que los propios artistas atribuyeron a su acción. Al parecer, todo el asunto no trataba más que del abuso físico y del maltrato a los animales. Las declaraciones de Rozz Williams al respecto no dejan lugar a dudas: “las mismas personas que vienen y se quejan (…) sobre el uso de animales en una performance (…), esa misma noche van al restaurante y se comen un bistec”. El simplismo trasnochado del argumento prácticamente da al traste con toda la dimensión subversiva que aquella primera actuación en Pomona, LA, pudo efectivamente tener o haber tenido. Mejor, por tanto, ignorarla y achacarla con condescendencia a la tierna juventud de sus perpetradores.

Segunda actuación de PE en Arts Building, Pomona, Los Angeles, 18 de octubre de 1981

 

La segunda actuación de la banda, que en los flyers fue titulada Better Than None At All, estuvo marcada también por la misma voluntad transgresiva. Tuvo lugar el 18 de octubre de 1981 también en el Arts Building. En esta ocasión dispusieron una cortina hecha con páginas de revistas pornográficas que Williams y Athey rasgaron a cuchilladas en el momento de irrumpir en el escenario, al principio del concierto, con el consiguiente peligro de lesión para la concurrencia. Algunas personas previsoras acudieron provistas con escudos hechos a mano para protegerse de los eventuales proyectiles que se les pudiera volver a arrojar.

“Se trataba de crear caos, de la idea de ir hasta el límite. Muchos elementos con los que trabajé más tarde ya estaban ahí, sólo que de una manera más caótica y explosiva” [7]. Esta simple “puesta en práctica de ideas que a uno le venían a la cabeza” [8], con lo que conlleva de espontaneidad e inmediatez, de falta de pretensiones y de reflexión, siempre implica un factor de riesgo y aleatoriedad en los resultados: “algunas cosas salían mejor de lo que uno imaginaba y otras fallaban” [9]. Había mucho de rabia post adolescente, quizá todavía ingenua, no por eso menos incontenible y sincera, en las necesidades vitales y creativas del dúo. Ingenuas o no, lo que interesa es qué hubo de seminal en esas performances inaugurales de la banda; qué condiciones creativas, por inmaduras que fueran, se habían empezado a poner; qué potencial de subversión real había implícito en ese primer gesto de contestación; qué impulso de verdadera exploración hubo en esas primeras tentativas. Y es precisamente el alcance de esas inquietudes, su posteridad, lo que habría que medir, sobre todo visto el ulterior desarrollo de Premature Ejaculation, e incluso de la trayectoria artística de Ron Athey en solitario. No cabe duda de que provocaron incomodidad, reacciones negativas y rechazo en la escena local de entonces, con el resultado de que los clubs y locales de la zona les cerraron las puertas para posibles nuevas actuaciones. “Hicimos un par de shows que no fueron nada bien recibidos, y después de eso se hizo muy difícil para nosotros encontrar más conciertos. Continuamos experimentando y grabando nuestros propios cassettes, pero en el fondo todo había terminado” [10].

Premature Ejaculation (Part 1)

Premature Ejaculation (Part 2)

Las cassettes mencionadas fueron Premature Ejaculation (Part 1) y Premature Ejaculation (Part 2), dos cintas grabadas en 1981 que nunca fueron editadas de manera oficial, únicamente copiadas domésticamente y distribuidas a amigos, y que hoy es posible escuchar gracias al trabajo de Malaise Music. Part 2 desarrolla intuiciones estrenadas en Part 1. Esta segunda cassette consiste en una pieza continua de cuarenta y cinco minutos de duración que encadena, de manera un tanto accidentada y fracturada, una diversidad de secuencias a través de las que se da rienda suelta a una genuina voluntad de experimentar. Da cuenta de ello la diversidad de recursos empleados: manipulación de cintas de cassette, grabaciones de campo, sonidos concretos (voces, golpes de todo tipo, ruidos de motor), frecuencias electrónicas y apropiacionismo de fragmentos radiofónicos. Da cuenta de ello también una libertad absoluta y desprejuiciada que no duda, por ejemplo, en incluir, sin tratamiento alguno, trozos de canciones sintonizadas en diversas emisoras de radio, o en hacer patente, casi de manera desvergonzada, las técnicas empleadas, muy básicas y meramente mecánicas (los botones de play/pause/rewind de la pletina). La edición de Malaise incluye, en esta ocasión, también un cd extra con material inédito grabado por Williams y Athey al año siguiente, 1982. Los cinco cortes incluidos manifiestan un mayor grado de elaboración, y empiezan a reconocerse elementos y formas de hacer más personales, sobre todo el empleo del collage sonoro que más tarde devendría marca de fábrica del proyecto. Destacar el tercer corte: una grabación de audio tomada de algún antiguo programa de educación sexual, en la que un niño le explica a una niña, con pedagógico y desapasionado detalle, cómo se tienen los hijos y en qué consiste el acto sexual. El efecto resulta extremadamente perverso e inquietante.

Finalmente, después de estas dos cintas iniciales, Premature Ejaculation grabaron A Little Hard To Swallow en 1982, originalmente una C-90 compuesta por dos extensas piezas, una por cara, de cuarenta y cinco minutos cada una. No está claro si Ron Athey todavía formaba parte del proyecto, o si ya lo había abandonado. A pesar de la diversidad de secuencias, hay mayor grado de estructuración, se percibe una intención más definida, y en general se perfila un sonido más nítidamente industrial que en las anteriores grabaciones. Éste es el último “inédito oficial”, la última cassette pseudo oficial de este periodo de que se tiene constancia. Pues como se ha dicho,“en el fondo todo había terminado”, y a pesar de que no hubo disolución expresa, en los años que siguieron Williams se dedicaría exclusivamente a Christian Death.

En directo (Chuck Collison)

En directo (Chuck Collison)

1985-1991, música concreta malévola

1985 supone el segundo comienzo de existencia de Premature Ejaculation. De algún modo, después del abortamiento prematuro de su primera tentativa, significa su comienzo propiamente dicho por la estabilidad y fructificación de una nueva colaboración, que habría de abrirse camino lentamente, sobre todo a partir de la siguiente década. El encuentro con Chuck Collison parece haber sido fundamental en la decisión de resucitar el proyecto, y su aportación fue determinante en su sustancial cambio de sonido (que no de sonoridad): como si las intuiciones enfermizas de Williams hubieran dado por fin no sólo con el cómplice perfecto para su expresión y desarrollo, sino también con la mano profesional y técnica que precisaban [11].

Ese “recomienzo” – digámoslo así – tuvo lugar poco después de que Rozz Williams abandonara Christian Death, justo tras la edición de su cuarto álbum, Ashes, en 1985. Año en que empieza a colaborar con Collison bajo el nombre de The Happiest Place On Earth – en clara alusión al lema de la compañía Disney –, inicialmente una “street performance installation” [12], para pasar a llamarse poco más tarde, recuperando el antiguo nombre, Premature Ejaculation. Tras una serie de actuaciones en el área de Los Ángeles, las primeras grabaciones en formato de cassette todavía se harían esperar algo más de un año, todas ellas en el pequeño sello del propio Collison, The Happiest Tapes On Earth, uno de los primeros en funcionar de manera totalmente independiente en USA a través de la autoedición de cintas y la venta por correo directa. Su catálogo estaba compuesto por bandas y proyectos estilísticamente diversos y difíciles de catalogar (deathrock, industrial, noise… ), pero con unos estándares de producción altos para el ámbito plenamente underground en el que se inscribían.  

Death Cultures

 

La primera entrega del dúo, titulada Death Cultures, editada en 1987, irrumpe con la fuerza que caracteriza toda verdadera pulsión creativa acabada de nacer. Detrás de la disposición y producción de sus sonoridades se percibe una intención clara, una voluntad aviesa de perturbar. Lo que se desprende de su escucha no es tanto una impresión de creatio ex nihilo como de exhibición y afloramiento a la superficie de algo que ya estaba ahí, sólo que soterrado, latente desde tiempos inmemoriales. Ya la manera en que se abre esta cinta, con el acto de convertir, en su primer tema Chicken Coup, el simple cacareo de unas gallinas (¿decenas, cientos de ellas?) en algo tan desasosegante, constituye una especie de declaración de principios, y como una de las claves de la forma de hacer de Premature Ejaculation: la desviación en mal de algo previamente inocente, o al menos natural, neutro (aunque, como se verá, a menudo el objeto sonoro escogido llevará en sí mismo una carga de malestar intrínseco). Este trabajo posee una atmósfera netamente industrial, en sus ritmos metálicos, en su maquinismo abstracto, en sus texturas herrumbrosas donde chirría el hierro oxidado. En ocasiones ese elemento rítmico se acerca a territorios colindantes con el rock industrial, pero eludidos inteligentemente como en el último momento. Todo ello sobre un trasfondo de decadencia y desolación construido minuciosamente por el vaivén de las oscilaciones electrónicas, semejantes a una fúnebre marea en retirada, y por las diversas voces sampleadas, gritos ahogados y quejidos remotos, procedentes de galerías o cuartos oscuros imaginarios.

Assertive Discipline

 

En el prolífico año siguiente, las cintas que siguieron a este prometedor primer trabajo elevaron las cotas de creatividad de la banda a una súbita e indiscutible madurez. Así, en 1988 se sucedieron, no necesariamente en este orden: Assertive Discipline y Blood Told In Spiney Death Cultures III. No es de extrañar que muy pronto empezaran las reediciones de algunas de estas cintas en formato de álbum de vinilo. En efecto, en 1989 el debutante sello americano Baader-Meinhoff (previa encarnación del sello y distribuidora Anomalous Records) reedita como lp Assertive Discipline. Este primer álbum sacó a la banda del restringido gueto en el que se encontraba, significó su salida a la luz y el acceso a una distribución propiamente dicha, siempre dentro del reducido circuito industrial-experimental. Es muy probable que la primera escucha del tema que lo abre, titulado Bottling Room, Part 1, deje al oyente sensible atónito, con una extraña sensación de experiencia aural inédita, aún cuando objetivamente no haya nada en los medios empleados para su composición (el collage sonoro y la electrónica) que denote real novedad. Lo inédito aquí no procede de la técnica, ni de la tecnología, sino del espíritu con que se ha producido, escogido, tratado y compuesto la diversidad de sonidos, muchos de ellos preexistentes. Hay mucho de musique concrète en esa pieza, y sin embargo sigue siendo inusitadamente distinto, divergente. Ya se ha insinuado: algo así como Pierre Schaeffer puesto al servicio del malestar, y de un malestar metafísico. Eso es lo nuevo. Bottling Room es un trozo de atmósfera malsana hecha sonido, su audición tiene un raro carácter físico, sea por los sonidos vocales, como de asfixia y dolor amordazado, o por los golpes desordenados, amortiguados quizá por la carne, encarnizados sobre cuerpos del delito. Una suerte de sinestesia interpela el sentido de la vista y, como si el oído viera, se abre una escena sofocante en el interior de una habitación cerrada y a oscuras donde los cuerpos son maltratados en la indistinción del anonimato. Esa explotación malévola de la capacidad sugestiva del sonido para recrear paisajes y escenarios se aparta de las tentativas de la música impresionista de Debussy y compañía. Es, si cabe, su inversión y su perversión – la vieja antítesis impresionismo versus expresionismo –: nada de preciosismo bucólico, de cándida recreación de la naturaleza donde las flautas emulan el canto de los pájaros. Aquí no se emula nada por medio de instrumentos acústicos, aquí se arrancan directamente trozos de realidad sonora, a ser posible desagradable, y se los traspone tal cual, en combinación con otros, para configurar demiúrgicamente una nueva realidad, que es un espacio psíquico, interior, fantasmático y obsesivo. El objet trouvé de Schaeffer ha sido “encontrado” con toda la mala intención del mundo, articulado y flexionado con otros objets trouvés, poniéndose por primera vez en juego todo el potencial expresionista de la música concreta para suscitar una nueva realidad, esta vez deformante, habitada por el horror. La mayoría de sonidos sampleados pertenecen a voces humanas en su forma más desapacible posible: gemidos, sofocaciones asfixiantes, gritos ahogados, risas demenciales y demoníacas, ruidos de tos, alaridos dolorosos, llantos de bebé… Toda una vociferación de las entrañas maltratadas, que edifica alrededor del oyente incauto una verdadera cámara de los horrores, aderezada por un uso que podríamos llamar “psíquico” de la electrónica: aguda, punzante y retorcida cuando persigue incidir directamente en el sistema nervioso del oyente; grave y amenazadora cuando sus oscilaciones de marea negra lo arrastren el marasmo de la depresión hacia un abismo seguro. Se puede decir que en este trabajo culmina el descenso a los infiernos sónicos perseguido con tanta pertinacia por la banda, en él se alcanza el punto más bajo, ese “the worsthell” repetido insistentemente en uno de los temas de título homónimo. Quizá por eso, porque es difícil permanecer ahí, se observará en los dos siguientes trabajos una orientación más hacia lo industrial, y un abandono temporal del collage y de la música concreta. 

Blood Told In Spine

 

El segundo lp de la banda, Blood Told In Spine, otra merecida reedición de una de sus cintas de cassette, fue editado en 1991 por el enigmático sello alemán Gymnastic Records [13], con una tirada limitadísima de 222 copias. Un anticipo del disco lo había ofrecido el mismo sello con la inclusión de uno de sus mejores cortes, Agents Of Death, en el heteróclito recopilatorio Sacred Wars (1990) [14]. Muy distinto a los precedentes trabajos, mucho más marcadamente industrial, y aun así, extrañamente musical, con sus cadencias rítmicas mecánicas, casi fabriles, y un conveniente revestimiento electrónico, completa lo que podría considerarse como una involuntaria trilogía y compendio de sus mejores obras. 

Si la cinta Death Cultures III (1988) no entró en el capítulo de las reediciones en vinilo, no sorprende. Su accidentada historia explica su carácter de obra menor. Este trabajo retoma gran parte del material, sólo que remasterizado y reordenado, de una cinta anterior que se titulaba Death Cultures II [15], cuya edición había resultado defectuosa y puesta rápidamente fuera de circulación por sus mismos responsables. Un trabajo tan netamente industrial como el anterior, sólo que menos rítmico y menos musical, con una producción menos cuidada y más cruda, en el que predominan las saturaciones texturales y el ruidismo, por momentos rozando el power electronics. Precisamente por eso resulta menos personal que las anteriores, y de algún modo significa el principio de una suerte de estandarización de su sonido, que curiosamente coincide – difícil ver en ello mera casualidad – con el abandono de la producción underground y el consiguiente salto a la edición en cd. 

Escenografía de Premature Ejaculation en directo

Sin lugar a dudas, los años comprendidos entre 1985 y 1991 constituyen el período más activo e interesante de la banda. En ese lapso se concentra lo mejor de su producción, y la mayor parte de los conciertos que ofreció la banda, la mayoría en el área de Los Ángeles. El nuevo dúo se prodigó con relativa frecuencia en los escenarios hasta 1989, a partir de entonces como media no ofrecerían más de un par de conciertos anuales [16]. La razón es que Rozz Williams, siempre prolífico e inquieto, regresó en aquel momento a la escena gótica, y por partida doble: por un lado, formó Shadow Project junto a su mujer Eva O., y por el otro, refundó Christian Death. Las giras con una y otra banda ocuparon la mayor parte de su tiempo durante los años siguientes [17]. Por desgracia apenas existen registros de esos conciertos de Premature Ejaculation: unas pocas fotografías y los fragmentos de actuación incluidos en el vídeo Not The Real Criminal, editado por la banda en The Happiest Tapes On Earth en 1989. Se trata de un documento de primera magnitud para cubrir visualmente ese periodo. A pesar de lo confuso de las imágenes, y de que la grabación de la actuación es de pésima calidad, es posible comprobar una cierta continuidad estética con el pasado en el peso que todavía tenía el elemento escenográfico y performántico: se observan grandes cruces colgando del techo, una carcasa de animal atada a una silla de ruedas, mientras los dos miembros de la banda van de un lado a otro atareados en sus utensilios e instrumentos. En los inicios de su regreso Premature Ejaculation seguían utilizando cadáveres de animales que microfoneaban con el fin de extraer de ellos sonoridades de una rara visceralidad. La imagen del vídeo en cuestión, ensuciada y distorsionada deliberadamente, se inscribe de pleno en una tradición estética ya clásica en la música industrial que hacía del cultivo del ruido visual, inherente al propio soporte videográfico, una trasposición consecuente del ruido sonoro. El resultado intensivo no desmerece en nada de esa tradición, como tampoco el resto del vídeo. De hecho, el primer capítulo del mismo podría remitir perfectamente al legendario VHS que SPK editaron a principios de los 80 con el título de Despair, un verdadero museo de los horrores donde las imágenes médicas de niños con espantosas malformaciones se suceden al compás de una música extremadamente malintencionada. Una exacta traslación del imaginario sónico de Premature Ejaculation a la dimensión de lo visual que ya se había podido entrever en algunas de las carátulas de sus cintas, con esa predilección por las imágenes quirúrgico-médicas y por los gráficos de anatomía forense [18]. Las fotografías que documentan esas actuaciones son también escasas. En una de ellas puede verse a Chuck Collison delante de un bidón de metal disfrazado de payaso, y a sus pies, en el suelo, a Rozz Williams ocupado en sus utensilios. En otra aparece únicamente Collison, con el mismo atuendo, ocupado en algún instrumento u objeto percusivo no identificable. El recurso al disfraz del clásico clown probablemente guarde relación con el empleo recurrente de una iconografía Disney pervertida en los diversos álbumes, flyers y carteles del grupo: léase, a modo de logo, una maligna calavera con orejas de Mickey Mouse y dos huesos cruzados, híbrido de señal de peligro y del famoso ratón. ¿Desviación o más bien realismo? ¿Acaso aquello en lo que muy pronto derivaría la factoría Disney no es objetivamente maligno, insano y corruptor de la infancia? Del mismo modo, ¿por qué a un niño le tiene que resultar graciosa la imagen de un clown, cuando todo en él, sus rasgos grotescos, sus muecas esperpénticas, sus ruidos y carcajadas de muñeco, parece más bien destinado a aterrorizar? Está claro que el payaso es un constructo de lo que el mundo adulto considera divertido para un niño. En realidad es un retrato caricaturizado del adulto en el instante de intentar acercarse y relacionarse, a base de carantoñas y melindres de voz aflautada, con el mundo infantil. Este tipo de trasposiciones e hibridaciones son habituales en la imaginería de Premature Ejaculation: así, la esvástica-dólar omnipresente en el material de promoción de The Happiest Tapes On Earth, muchas veces acompañado con el eslogan ‘wejustwantyoutoseethingsasclearlyaspossible’, establece un “paralelismo entre la sociedad del Régimen Nacionalsocialista y la sociedad contemporánea americana” [19].

Anesthesia

 

1992-1997, deriva hacia el dark-industrial

Puede afirmarse que la edición de su tercer disco, Anesthesia, cierra ese breve primer período caracterizado por la producción de cintas de cassette, la reedición en vinilo de algunas de ellas y las actuaciones en directo. Este disco, editado en cd en 1992 por el conocido sello alemán de música industrial Dark Vinyl, inauguraba una nueva etapa. Por un lado, The Happiest Tapes On Earth, con su modus operandi basado en la edición y distribución a pequeña escala de cintas de cassette, pasaba a mejor vida; por el otro, la recuperación de parte de ese material en reediciones de vinilo había cumplido su cometido, sacando, al menos medianamente, de la oscuridad al proyecto. A partir de ese momento, la banda sólo publicaría en formato cd material nuevo en sellos de mayor envergadura como Triple X o Cleopatra Records. Anesthesia puede considerarse un trabajo de transición hacia un sonido técnicamente más profesional y pulido, donde las mezclas son también más complejas, pero aparentemente en perjuicio de su intensidad. Los dos siguientes cds editados por la banda, Necessary Discomforts (1993) y Estimating The Time Of Death (1994), a pesar de ser, en diversa medida, álbumes interesantes, confirman esta tendencia. Quizá haya que atribuir el hecho a la pérdida de esa cualidad especial derivada del propio soporte de la cinta magnética, o simplemente al paso de la técnica analógica a la digital. Pero estas respuestas, tal vez un tanto prejuiciadas, no pueden ser más que parciales, teniendo en cuenta el carácter irregular y desigual de la anterior producción en cassette, especialmente si se atiende a la primera encarnación de la banda. Quizá también tuvo que ver la hiperactividad de Williams, la diversificación de su trabajo en distintos proyectos musicales, la imposibilidad de dedicar a Premature Ejaculation la totalidad de su tiempo y energía. En cualquier caso, parece determinante una patente acomodación en las señas de identidad del propio sonido, con lo que eso implica de pérdida de espontaneidad y de vigor creativo. La pérdida de aquel raro elemento de singularidad, tan extraordinariamente idiosincrático, perceptible en su “sonido Happiest Tapes On Earth”, repercute inevitablemente en su consiguiente producción en forma de desintensificación y estandarización musicales. Los objets trouvés han extraviado parte de su carga de morbidez. ¿Qué ha sido de aquella intención aviesa que los escogía con tan maligna inspiración? El collage sonoro, más hábil, elaborado y complejo, ya no suscita con la misma fuerza evocadora aquellos paisajes enfermos. La electrónica, más atmosférica, ha adquirido mayor protagonismo, provocando un efecto uniformizador en detrimento de aquel carácter de disrupción incisiva y cruda que tenía en anteriores grabaciones. Sigue habiendo oscuridad, por supuesto, incluso mucha oscuridad, pero algo así como una oscuridad conocida, codificable, y precisamente por eso, soportable y hasta susceptible de disfrute. Peligro de deriva hacia lo que se conoce como dark (otra forma de goticismo), tentación de incursión en un género, en este caso, el dark-industrial, practicado por muchas otras bandas con perfecta legitimidad y dignidad, pero dentro de otro orden de cosas. Muy lejos queda lo Real, conjurado por formas espurias y sucedáneas de una noche perfectamente habitable. Pues este deslizamiento insensible de una negrura a la otra encubre en realidad una distancia que no es posible medir más que regresando a la escucha de aquel Assertive Discipline, como al lugar desde donde el sonido se ha ido apartando hasta abandonarlo, probablemente por incapacidad de morar en un espacio tan poco recomendable.

Wound Of Exit

 

1998, callejón sin salida

Ciertamente, estos nuevos trabajos en cd atestiguan una domesticación del infierno, a la manera del Romanticismo clásico. Y sin embargo, casi de manera intempestiva, el último trabajo de Premature Ejaculation, el doble cd Wound Of Exit (1998), apuesta fuerte y radical de Rozz Williams en solitario (Chuck Collison no participó en esta ocasión en la grabación), rompe con esta tendencia y señala un cambio de sonido respecto a todo lo hecho en el pasado. Para empezar, el collage sonoro se encuentra prácticamente ausente, y, junto con la electrónica abrasiva, se recurre abundantemente a instrumentación convencional, aunque de una manera enterrada, quebrada y por lo general poco reconocible. La antigua predilección por el loopismo es llevada aquí al extremo, sin concesiones, aunque apartándose de la estricta iteración del primer Non, con el que se le podría emparentar. Aquí, los loops, mediante una superposición en décalage, parecen describir una suerte de imperceptible descentramiento, como si evolucionaran falsamente mediante el regreso a sí y la autorremitencia. El efecto es perverso e insidioso, e inocula en el oyente, lentamente y por acumulación, una sensación de inexorabilidad fatal, algo así como la constatación sin esperanza de la ausencia de salida. A no ser, claro está, que la salida, la única posible, sea la muerte. Así lo indica la portada del disco, en la que aparece Rozz Williams con una máscara cadavérica, entre grotesca y horripilante, en el acto de estar a punto de degollarse con un cuchillo delante de una bandera estadounidense “pervertida” (las bandas rojiblancas verticales, en vez de horizontales; el recuadro de estrellas a la derecha, en vez de a la izquierda). Así lo indica también el título del disco, Wound Of Exit, que a su vez es el nombre del corte que lo cierra, y cuya escucha, con la incorporación progresiva de unas notas de teclado, único apunte musical en todo el álbum, parece sugerir una especie de encaminamiento, ineludible, parsimonioso y triste, hacia la muerte. Un mal augurio de lo que iba a suceder, o mejor dicho, un testamento consciente de una irreversible decisión, tomada o a punto de tomar, que también se deja sentir de manera incluso más aguda en el cortometraje PIG, en cuya producción estuvo trabajando junto a su director, Nico D., hasta poco antes de su suicidio. Rodada en blanco y negro y sin diálogos, la película narra, de manera elíptica y fragmentada, lo que es quizá el límite sobre el que se sustenta toda práctica sadomasoquista: la muerte pactada de un individuo a manos de otro. La película presenta un asesinato ritual con la correspondiente parafernalia fetichista: máscaras de cuero, guantes, bondage e instrumentos diversos de tormento. Pero no se contenta con representar, y, adentrándose en la pornografía SM extrema, muestra gráficamente actos inequívocamente reales. Mientras van pasándose las páginas de un extraño libro que sirve de grimorio del ceremonial, se suceden las torturas: perforación con aguja e hilo del pene y los pezones de la víctima, introducción de un catéter en la uretra, administración de inyecciones intravenosas, cortes con hoja de afeitar en la piel con el consiguiente sangrado… Aun así, a pesar de la aparente dureza visual, es la banda sonora la que aporta la verdadera carga de desasosiego y desolación de la película, una carga que probablemente las imágenes por sí solas no logran transmitir. Rozz Williams declaró poco antes de morir que la película era una forma de exorcismo y trasposición de sus propios demonios. Es difícil no pensar que en ella escenificó fantasmáticamente su propio suicidio, y que, en ese doble testamento final constituido por Wound Of Exit y PIG, Williams, en los últimos compases de su vida, prefiguró lúgubremente su propia muerte, presentida y anticipada.

Fotografías de Karen Filter publicadas en 1982 en el fanzine underground No Mag

El suicidio de Rozz Williams pone punto final a su obra, en especial la de Premature Ejaculation, su proyecto más personal, y de algún modo obliga a releerla desde ese final abrupto como desde una inapelable fatalidad llena de interrogantes. ¿Cómo asegurar que esa obra no le sirviera a su autor para sobrellevar y prolongar una vida a la que, quizá, habría puesto término mucho más tempranamente? ¿Dónde está el límite entre exorcizar los demonios y alimentarlos? ¿Qué responsabilidades y qué cuentas pedir cuando es la obra, convertida en exigencia, la que le escoge a uno y no uno a la obra? La fuerza y la intensidad de ésta radica precisamente en haber logrado dar voz, y forma musical, a rumores procedentes de estratos inferiores que habría sido mejor no frecuentar. Ese gesto, osado, temerario, casi sacrílego, de arrancar de la zona de sombras lo que le pertenece, implica un imposible viaje de ida y vuelta a lo Eurídice, un itinerario, reiterado si se quiere, incluso permanente, sur place, por decirlo así, de quien escarba en la noche para arrancarle sus mayores secretos. El precio a pagar, no lo dudemos, tiene que ser alto, altísimo. Como decía Georges Bataille, la experiencia “se expía”. Hacer de ese movimiento transgresivo, en el que uno se hace violencia a sí mismo y al orden de cosas, el sentido de la vida, es probablemente una de las pocas formas de llevar una existencia humana digna de ser llevada. Pero también en este punto cabe preguntarse dónde termina la fidelidad a la vida y dónde empieza la complacencia en el lado más negro de la existencia.

Daniel Sedcontra

En directo Williams y Collison / Rozz Williams + Lee Wildes


Notas al Final

1 Entrevista con Nico D., director de PIG, en Soiled Sinema, 3 de abril de 2008. <http://www.soiledsinema.com/2008/04/interview-with-nico-b.html> [ref. de 16 de marzo de 2015].

2 La iniciativa parte de John Collins, ferviente admirador de la banda desde 1988 y ávido coleccionista de las cintas editadas por The Happiest Tapes On Earth durante la época en que el sello estuvo en activo. Según relata él mismo, un tal Ryan Wildstar se puso en contacto con él ofreciéndole su posesión de cintas originales de PE, seguro no sólo de que “apreciaría el valor de esas cassettes, sino de que además estaría en condiciones de poner a disposición de otros fans oyentes ese material[1]. A este grueso de cintas hay que sumar otras ocho aportadas por Ron Marrs, responsable de la web oficial dedicada a Rozz Williams, y unas pocas más de un amigo de Collins, Andreas Hofmann: en total, unas 30 grabaciones. Bajo el epígrafe de Rozz Williams: The Lost Recordings, el proyecto se presenta como una empresa sin ánimo de lucro cuyo único fin es hacer por fin accesibles a los oyentes y seguidores de la banda esas buscadísimas primeras cintas, y todo un material que hasta ese momento se daba por perdido o simplemente por inexistente. Se trata de una serie de cuidadas ediciones en formato cdr de fabricación e impresión profesional en las que se ha tratado de reproducir con la máxima fidelidad tanto el sonido como las carátulas de las cassettes originales. Lo cierto es que para los amantes de la banda constituye un valioso material histórico que llena una importante laguna, y permite por fin no sólo hacerse una idea de cómo sonaban Premature Ejaculation en esos años primerizos, sino también reconstruir con conocimiento de causa su recorrido inicial.

3 Ron Athey, Rozz Williams, 1963-1998, en LA Weekly (8 de abril de 1998).  <http://www.laweekly.com/1998-04-16/music/rozz-williams-1963-1998> [ref. de 16 de marzo de 2015].

4 La influencia del malogrado accionista vienés Rudolf Schwarzkogler se hace muy patente en la serie de fotografías de Karen Filter, publicadas en 1982 en el fanzine underground No Mag. Sin embargo, su puesta en escena expresionista de cuerpos lacerados, sometidos y envueltos en diversos materiales adquiere aquí una estética cercana al gótico-glam y al sadomasoquismo gay.

5 La totalidad de esta documentación fotográfica puede verse en el monográfico dedicado a Ron Athey: Dominic Johson, Pleading In The Blood: The Art And Performances Of Ron Athey, Intellect Books & Live Art Development, London-Bristol, 2013.

6 Es posible hacerse una idea de su probable sonido escuchando el bonus cd incluido en la edición de Malaise de Premature Ejaculation (Part 1). Una larga improvisación de cuarenta minutos, probablemente correspondiente a una sesión del dúo en su local de ensayo. Suerte de free session, caótica y sin estructura alguna, ejecutada con instrumentos eléctricos y acústicos (guitarras y percusiones diversas) manipulados, a las que se añaden las voces ininteligibles de los músicos como un elemento más.

7 Declaraciones de Ron Athey recogidas en la web de Malaise Music.

8 Ibíd.

9 Ibíd.

10 Entrevista a Rozz Williams en: Dave Thompson, Industrial Revolution, Cleopatra, Los Angeles, 1994.

11 Otros miembros esporádicos fueron Kris Fuller y Lee Wildes.

12 Ibíd.

13 Al menos lo era en sus orígenes, antes de dedicarse a la música neogótica: cuando contaba entre sus primeras referencias de catálogo cosas tan difícilmente clasificables como Radio Werewolf o Up/Rotor.

14 Donde, aparte de los propios Premature Ejaculation, el apocalyptic folk de Death In June y Sol Invictus comparte disco con el satanista Anton Lavey, la electrónica dark de Yeth Mae o el rock heterodoxo de Savage Republic.

15 Death Cultures II fue considerado por sus autores un trabajo inacabado y mal resuelto, para colmo editado con la lista de temas en desorden. A pesar de ello, y de contener poco material exclusivo, esta cinta es hoy en día objeto de fetichismo por parte de algunos coleccionistas.

16 Cinco conciertos en el año 1985, ocho entre los años 1986-88, dos en 1989 y uno en 1991 (según datos de www.rozznet.com).

17 Por no hablar de proyectos posteriores como Daucus Karota (1993-94), o de su contubernio con Gitane Demone (1995-96).

 18 Al parecer existieron otros vídeos de Premature Ejaculation: Dead Cultures III (1988) y The End Is Here (1989).

19 Zenon Gradkowski, The Sound Of Premature Ejaculation, 1981-1998, 2008. Capítulo aparte merecería la abundante producción gráfica de Rozz Williams, diseminada en forma de dibujos y collages en los numerosos flyers, carteles de conciertos, logos, portadas de discos, etc. También en este dominio el polifacético músico se revela como un artista de talento, con una imaginería inquietante y muy personal.Véase The Art Of Rozz Williams, Last Gasp, San Francisco, 2003.