Paralelo / Foto Marina de Luis

 

Paralelo  Sol, Luna y Mercurio

Ahora el sello de cintas asociado al festival Cønjuntø Vacíø edita una nueva referencia formada por dos canciones de darkwave denso, pero punzante. Paralelo no descansa.

 

¿Hacer música es para ti algo sencillo o una necesidad de expresión compulsiva?

Me sale solo. Siempre me ha salido hacer cosas. Cuando tuve la posibilidad me compré una batería. Esto fue a los 17 años, y desde entonces he tenido muchas bandas, y siempre he ido tocando, haciendo temas... No lo pienso, simplemente lo hago. Creo que moriré haciendo temas. 

¿Qué forman el laurel y el mercurio cuando se juntan?

El título viene de un poema que escribí: De tu laurel haré sopa, y de ella beberé sol, luna y mercurio. El laurel simboliza la gloria, mientras que la sopa representa al pueblo, lo humilde. De tu gloria haré algo humilde, y de eso beberé sol y luna, que representan los contrarios. Yo soy géminis, y Mercurio es mi casa, todo tiene mucho simbolismo. Además, el laurel también era una forma de glorificar el amor. 

Cuéntanos sobre la visión del amor en el universo lírico de Paralelo.

El amor lo es casi todo. Soy muy pasional, y a veces también me llevo un golpe. Es un amor trágico, un poco Werther, soy un romántico. De todos modos, normalmente cuando escribo o tengo ideas es porque estoy jodido. Cuando estoy bien no me da por escribir. Aprovecho esos momentos para sacarlo. Paralelo también es una terapia para mí porque suelto cosas que están dentro y necesito vomitar. A veces esa violencia en las letras es un acto dramático.

¿De donde viene la portada y el icono de este nuevo cassette?

El símbolo se me ocurrió hace poco. Ahora empiezo a darle mucho valor a los símbolos, quizá por influencia de Marc O’Callaghan (Coàgul). Me gusta su poder comunicativo. Como por ejemplo los signos del zodiaco. La chica de la portada es una imagen que tengo colgada en mi habitación desde hace años. Viene de un libro que tenía mi madre, El Médico en Casa, una de esas colecciones de varios tomos. Me acuerdo que uno de ellos era La Juventud. Y había un capítulo que hablaba de cuando los jóvenes comienzan a beber alcohol, fumar y a drogarse. Yo era pequeño, y de golpe llegué al capítulo ése, y me fascinó, mientras el libro trataba de representar eso como algo negativo. Llegó un momento en que giré una página y apareció la imagen del cassette en grande. Me enamoré de esa imagen. Entonces la recorté, y siempre la tengo pegada en mi habitación.

¿Cuánto de propio y cuánto de ajeno hay en tus letras?

Paralelo soy yo porque hago los temas en mi habitación. No puede salir nada que no sea propio. Las letras son todas personales. Explico experiencias, lo que pasa es que no lo hago de manera literal, sino poética. Supongo que a veces sólo yo sé qué quieren decir.

En ocasiones utilizas imágenes muy gráficas en las letras. En Europa y Aliados dices: “Nos dejásteis atrás como a una mierda”. ¿Crees que esas imágenes aportan mayor dureza al discurso o son lugares comunes de tu inconsciente?

En Europa y Aliados lo digo desde la rabia. No lo podía decir de otra manera. Tenía muy clara la frase “Nos dejásteis atrás”, pero el final me salió de manera instintiva. En el Lobo del Valle Escondido también hay una imagen violenta (“Me corto la polla, me mato en Valencia”), una manera de decir que ya no podía más. A veces las cosas no se pueden decir de otra manera.

Las portadas de tus Figuras remiten a algo íntimo, un pequeño espacio que quizá nos pasa desapercibido en el día a día. ¿Por qué elegiste ese tipo de imágenes?

Primero se me ocurrió la idea de hacer Figuras por varias cosas. Una es porque no hay límite. Puedes hacer tantas como quieras, de manera libre, pero a la vez que haya una progresión. También me gustaba el asunto de cuando lees un libro y te pone ver Fig. 1. Para acabar de entender lo que te están explicando necesitas ir a la figura, a la imagen en este caso. 

Al ser Paralelo, como ya he dicho, algo donde escupo muchas cosas que tengo dentro, puedes quedarte con las canciones o ir a la figura, a la imagen, y darle un nuevo significado. Yo te doy eso y tu completas el significado, ya que cada imagen va relacionada con cosas que hay en el disco. Por ejemplo: la portada de la Figura 1 es una imagen de la primera habitación que tuve cuando me emancipé y empecé con el proyecto. La segunda es un perchero que me regaló Alba, y es su chaqueta la que está colgada. También me gustaba la simbología que tiene ya que es un sitio donde dejas cosas. El jersey está colgado, pero a la vez parece una boca que se está comiendo el perchero. La Figura 3 es directamente Alba. La Figura 4 es una versión de Wind Atlas, Fen Fire, así que puse una foto tratando de representar fuegos fatuos. La Figura 5 es un león por la canción Leones en el Vallés, y la imagen es muy postmoderna. Aparece en un balcón un león al que luego le han puesto una bombilla encima. El león representa el poder, pero ha sido mancillado por las necesidades lumínicas del edificio. La fotografía de Figura 6 está hecha en la estación de Sabadell Sud, y lo que aparece es el protector de la catenaria. Una vez me explicaron que ponen esos protectores para que cuando la gente se suicida lanzándose a las vías no dañe los cables. Me pareció un concepto muy jodido. Como diciendo “tú mátate, pero que la vida siga”.

Paralelo / Foto Marina de Luis

De la primera Figura hasta el día de hoy he notado una evolución en el trabajo vocal. Cada vez la voz parece más cavernosa. ¿A qué se debe?

Yo soy batería, no sabía tocar la guitarra, ni el bajo. No tenía ni idea de lo que era un sintetizador. He ido aprendiendo. Me gusta que Paralelo sea también un aprendizaje.
Las primeras Figuras son más simples, las estructuras no son tan complejas, aunque a mí me encanten. He ido aprendiendo tanto técnicamente como con la voz. También he ido siendo consciente de mis limitaciones. Me gustaría que ahora en Paralelo la voz sea más cantada, no tan recitada. Estoy buscando mi tono. 

A mí por ejemplo me encanta Camilo Sesto. Un día de borrachera en casa hice un póster con las influencias de Paralelo, y escribí Joy Division, Triana, The Doors y Camilo Sesto. También me gusta mucho la manera de cantar de Jim Morrison, pero en la época en que estaba más destrozado. La idea es cantar como si fuera tu último aliento. Me gusta incluso cantar mal, desafinar, son cosas que crean mal rollo. En Paralelo me pasa mucho que hay millones de cosas mal. Pero me gusta la belleza de esos errores. 

Muchas veces hablas sobre el vino en tus canciones. ¿Cómo valoras la interacción entre escritura y alcohol? ¿Y entre vida personal y alcohol?

En mi caso es una relación directa. En mi proceso creativo el alcohol lo es casi todo, de hecho Paralelo lo he compuesto siempre borracho. Y así es como salen las cosas que más me interesan. “Escribe borracho, corrige sereno”.

Por ejemplo hay un tema en acústico que no recuerdo haber grabado, La Segunda Botella y Tú. Me acuerdo de comenzar a beber y de sacar un riff de guitarra. Me acabé la primera de vino y abrí la segunda, y cuando abres la segunda botella de vino estás perdido. No recuerdo ni haber grabado las voces. Al día siguiente me levanté y fui al ordenador, entonces lo vi. Tengo imágenes sueltas, de buscar sonidos del sinte, golpear una puerta y grabarlo, construir la batería. Pero todo son lagunas.

El alcohol es un catalizador para mí. Tengo un vínculo muy fuerte con el vino. In vino veritas, en el vino está la verdad.

Estás metido en la organización de la Feria del Libro Independiente Autoeditado. También reivindicas ser feminista. Muchas bandas no se posicionan a nivel político, ni siquiera en lo que podríamos llamar una ética musical. ¿Qué opinas en la relación que se establece entre música e ideas políticas?

Los ciudadanos somos personas políticas. Todo lo que hagas en sociedad es política. Un grupo de música es política. Puedes decidir hacer un grupo sin relación con la política, pero la misma decisión de no politizarlo ya es tomar una posición. Si no protestas es porque todo te parece bien. De hecho a mí me gustaría que las letras de Paralelo fueran más políticas porque creo que sólo tengo dos o tres temas que tengan esa vertiente. Vengo del punk, del diy, y me sale natural hacer las cosas como las hago. Si tengo cuatro canciones, pues pillo unas cintas, las grabo y las vendo. En ningún momento me he planteado hacerlo de otra forma. Es mi manera de hacer, pero a la vez creo en ese camino. No hay que depender de si tu música vende más o vende menos, hay que alejarse del factor económico y centrarse en la música, en el arte.

Eres una de las pocas personas que frecuenta cualquier tipo de concierto/escena sin complejos. Te he visto en conciertos de punk, electrónica, música de vanguardia, clubes, bares... ¿Crees que ése es el único camino en una ciudad con tanta oferta y tan fragmentada?

Creo que debería de haber un poco de comunión. A mí me gusta la música en general, tengo mis preferencias, pero me puedo poner un disco de Gabriel y Vencerás, y otro de Barcelona, y me encantan los dos. He ido a conciertos de los dos y son dos cosas totalmente diferentes, con dos maneras de hacer muy distintas. 

Creo que tampoco es bueno que te guste algo concreto y no salir de ahí. Te pierdes muchas cosas. Procuro tener la mente abierta y no encasillarme en algo. También es cierto que al principio decía que sí a todo. Mi peor concierto fue en el bar de un campo de fútbol donde todo salía por un solo altavoz. Yo toqué primero, se escuchaba fatal, y la gente no prestaba atención. Fue una mala experiencia, y ni siquiera acabé el concierto.

Estas cosas te hacen aprender, pero voy a seguir tocando en sitios distintos. Creo que si estás a favor de una cultura propia y local, debes hacerlo. Así como apoyar a los grupos de aquí. Esta actitud también requiere que te esfuerces y vayas a tocar a otros lugares para llegar a un público diferente. Y así generar cultura. Estas experiencias te curten. Después de eso ya puedo tocar donde sea.

Colaboras en la organización del Cønjuntø Vacíø, ¿cómo ves esta iniciativa?

Como iniciativa es algo genial. Andrea y Sergi son la espina dorsal y son mis mejores amigos.  Siempre he querido tener gente así cerca, que tire para adelante, que quiera hacer cosas, enfrentándose a lo que sea. Muchas veces la gente, por esta actitud de espectadores y consumidores que se nos impone, no ve el esfuerzo que hay detrás. Imagínate lo que es montar un festival. Y no sólo es el festival, sacan un disco, coordinan la edición, montan fiestas pre-festival. Tienes que saltar quince muros, romper muchas barreras. De todas maneras, como están mal de la cabeza, no acaban una cosa que ya están pensando en la siguiente.

La página de tumblr de Paralelo se llama Barcelona es Muerte. ¿Qué más es Barcelona para ti?

Barcelona es muerte, pero la quiero con locura. Tengo un vínculo muy fuerte con Barcelona aunque soy de Barberà del Vallés. Creo que es una ciudad increíble, con muchas posibilidades, pero que no acaba de explotar. Podría ser la hostia. Mar y montaña, grupos increíbles, gente montando cosas geniales todo el tiempo. Y es algo que no está reconocido ya que no acaba de existir un flujo cultural. El problema está en las instituciones y en la colonización cultural a la que estamos sometidos, que hace que lo de fuera siempre sea mejor que lo que se hace aquí, cuando aquí hay muchísimo potencial. 

Barcelona también es muerte porque es muy difícil hacer cualquier cosa. Cuando te sales del camino marcado tienes que enfrentarte a muchísimos problemas. Es complicado hacer un concierto, tener un sello, organizar un evento, etc. Y tampoco son cosas tan raras.  Montar una feria de autoedición es un drama, cuando en otras ciudades europeas más desarrolladas todo es mucho más sencillo. Y es complicado tanto por la necesidad de espacios como porque el propio ayuntamiento fomenta una cultura local más institucionalizada, donde tienes que pasar por el aro, rollo “puedes hacerlo, pero como yo te diga”. No sé, en general, por ejemplo, a nivel editorial es mucho más fácil comprar los derechos de autor de un libro de éxito en Alemania que apoyar un escritor/a de aquí. Y nunca vas a tener una cultura fuerte si no apoyas lo que sale de aquí.

Para mí la actitud pasa por sentir orgullo de clase. No ser espectador. No quiero ser consumidor. Tengo un pensamiento anticapitalista. Quiero hacer. Tengo que enfrentarme a esto, pues lo hago. Aunque hay veces que requiere tanto esfuerzo que dices, ¿hasta qué punto compensa? También me gusta la idea de abrir camino. Igual tú tienes que currártelo cien mil, pero abres camino a los que vienen detrás. Es esforzarte para que sirva a otra gente. Eso en el punk siempre ha existido. 

Paralelo / Foto Marina de Luis

Y el Vallés, de donde tú eres. ¿Qué es?

Com el Vallés no hi a res. En algún relato que escribo me salen cosas de la infancia. Por ejemplo, la idea de que en el Vallés los hijos son educados en bares. La cultura de bar que hay. En Barberà hay calles con tres y cuatro bares juntos, pegados pared con pared. Y vas de uno a otro con los hijos detrás.

Casi todas las ciudades son ciudad-dormitorio, ciudades polígono industrial. Hay una sensación de vacío, de sentirte inferior y tener siempre que reivindicar un lugar en la vida. Hay una canción en la que hablo de ello y es la sensación constante del tú no. De hecho la canción se llama así. El Vallés es un lugar proletario a muerte. Working class.

¿De donde viene tu pasión por Triana y lo andaluz? ¿Qué hay de esa pasión trágica en Paralelo?

Todo. Yo tengo sangre andaluza. Mi padre es de Jaén así que llevo escuchando flamenco, y sobre todo Triana, desde pequeño. Esa energía y pasión me encantan. Las letras son increíbles. Por ejemplo en Señor Troncoso la letra trata de un borracho que está todo el día en la calle, y la gente le desprecia. Un día los de Triana hablaron con él, y descubrieron que era un tío de puta madre, que tenía una visión de la vida bastante interesante. Igual estaba borracho porque no tenía las facilidades, no tenía igualdad de condiciones a nivel de clase. Y su manera de superar eso era con el alcohol. Yo podría ser esa persona, por eso hay una canción de Paralelo que se llama Yo soy Señor Troncoso. Me sentía identificado con ese personaje por mi alcoholismo, y por cómo la gente te subestima cuando estás en ese estado. Triana es seguramente uno de los mejores grupos que ha tenido España en su historia.

Has hecho un remix recientemente de una banda de Puerto Rico, Lust Era. ¿Qué tal la experiencia?

Fue muy bien, me escribieron y me lo propusieron. Me gusta tener esa actitud, de siempre sí, hacer y generar. Me enviaron las pistas y yo hice el remix.

Cuando hago música sufro mucho, tengo un punto perfeccionista, aunque por otro lado también soy impulsivo. Durante el proceso me cuesta mucho, pero mi trabajo les gustó, y en un futuro tengo pensado hacer una colaboración con ellos. La voz del cantante me gusta mucho.

La cuestión es siempre adelante, no hay final. Como dice la canción de Reaction-Reaction.

¿Es tu alter ego como Paralelo un enfant terrible o un poeta existencial?

Un poco de los dos, y ninguno a la vez. Yo prefiero a Don Quijote, caballero andante.

Muchas veces te aplicas a ti mismo ese papel cervantino, el caballero de la triste figura. ¿Crees en un cambio? ¿O todo intento es tan heróico y tan inútil como en El Quijote?

Pues tengo señalados párrafos en El Quijote que reflejan esa lucidez extrema que tiene el personaje a veces. No dudes, cree en ello por encima de todo, sigue adelante. De generar tu propia locura para seguir. En la introducción que hace Umbral al Quijote cita a Voltaire, que dice “Yo, como don Quijote, me invento pasiones para ejercitarme”. Para enfrentarte a ciertas cosas que te pasan en la vida, una manera de superarlas es volverte un poco loco y no tener miedo a nada. Por otro lado me encanta el honor en la andante caballería, el ayudar a los menesterosos, cuidarnos entre todos, la fidelidad a algo, el sentido de la justicia... Y para mí el personaje no tiene nada de ridículo. 

Si Paralelo fuese la banda sonora de una película, ¿cómo sería el filme?

No suelo ver películas, y mi cultura cinematográfica es limitada, pero seguramente las imágenes que mejor acompañan a Paralelo son las de Spider de David Cronenberg. Es mi película favorita. Me siento muy identificado con el personaje. Cuando la vi por primera vez no me lo podía creer. La he visto cien mil veces, y hay muchas imágenes de la película que me fascinan. Cuando el personaje se lía un cigarro o cuando va andando por la calle cogiendo cosas. Tiene un punto de locura bella, sabe plasmar los traumas del personaje a la perfección.

¿Cuáles son tus planes para el futuro?

Hacer, hacer y hacer. Estos dos temas de la cinta fueron grabados a principios de año. Como siempre trato de renovar el material, los temas se quedan obsoletos. Iba a hacer un vídeo para cada uno y subirlos a Internet, pero Sergi (Dead Moon/Cønjuntø Vacíø) me propuso sacar una cinta. Ahora quiero centrarme más en la idea de sacar un disco. Ya llevo seis Figuras, y quiero intentar mejorar lo que he hecho antes, pero también asentar un estilo.

Víctor Morcillo Hidalgo

Fotos Marina de Luis