Ornamento y Delito

 

Ornamento y Delito The Beautiful Losers

 

Hemos mantenido una amena, y formativa, conversación con Gari Gamarra (voz, guitarra y teclados, además de letrista y portavoz no oficial del grupo), donde nos ha dado cuenta de cómo le va en estos momentos a este cuarteto (Roberto Berlanga, guitarra, David Talbaila, batería, y Ricardo G. Paunero, bajo, son el resto de la formación) tan heterodoxo, como querido por sus incondicionales. Además, nos ha hablado de lo humano y de lo divino de lo que significa ser un músico a tiempo parcial, en un grupo que mantiene contra viento y marea su autonomía resignada dentro de esa cosa que llaman indie patrio.

 

¿Por qué un título tan bonito para una portada tan feísta?

Ya... Apretamos al artista escogido (Juan Escudero hizo el arte, la escultura fotografiada que aparece en la portada, unas medias rotas sobre una tabla) para que le sacara más color, pero le salió así, es a donde le llevó el título del disco, y lo que Ornamento representa para él. Después tratamos de hacerla más alegre jugando con algún otro elemento con el diseñador (José Carlos Pérez), pero finalmente decidimos respetar la propuesta estética más severa de Juan. Es lo que tiene trabajar con artistas, que tienen su mundo propio, y entienden las cosas añadiendo significados más que aclarando y simplificando el mensaje que les das. Sea como sea, estamos muy satisfechos con la portada, y parece que también el público. No regrets.

En un Estado cada vez más recentralizado, en todos los sentidos (y más vosotros, que vivís en la capital del Reino, y lo disfrutáis en tiempo real), ¿cómo se os ocurre dedicar un disco al glamour de las provincias? ¿A contracorriente 24x7?

El alpinismo y el amor a los paraísos naturales nació en las ciudades industriales, cada vez más contaminadas, donde no quedaba nada natural. Es posible que el reconocimiento de la periferia provenga del hartazgo de los que nacieron en el centro. No sé, el título procede de un verso de una de las canciones, Hacia La Eternidad, y tiene sobre todo sentido en el contexto de lo que cuenta la canción, más centrada en la historia del pop. Allí contamos que mucho de lo más interesante nació de lugares que se veían como provincias, o periferias, de cierto esfuerzo por quitarse de encima el sambenito del paleto, demostrando que eres más moderno y más excesivo que nadie: Tino Casal, Josetxo Ezponda, Auserón, Buñuel, Lorca, los Rolling (que se creían negros), Miguel Ángel (que se creía contemporáneo de Nerón)... Creo que el glamour de las provincias es la historia del arte en general, el centro sólo sirve para hacernos soñar a los provincianos, en un juego dialéctico alucinado de brillantes metrópolis y perdidas aldeas que sólo existen como sueño mútuo.

Creo que casi dos años y medio de trabajo invertido han merecido la pena. ¿No crees que es vuestro disco más redondo y adictivo hasta el momento? La música le sienta como un guante de seda a las letras, y viceversa, y hace que lo escuches una y otra vez de manera compulsiva (es lo que me está pasando a mí)...

Nos alegra mucho lo que nos dices, y nos alegra aún más que nos lo esté diciendo mucha gente. Parece que sí, que es de los que cuando se acaba, vuelves a ponerlo desde el principio. En cuanto a producción, es el disco con el que nos sentimos plenamente identificados, y no por casualidad: Rober, nuestro guitarrista, además de ser el responsable de Fikasound, lo ha producido, dedicándole mucho tiempo, dándole muchas vueltas, y todo este tiempo ha ido llenándolo de detalles que hacen que cada tema suene único. Además, creo que en las canciones hay un equilibrio entre música y letra que tal vez no había en otros: aquí las letras están al servicio de la canción, y no al revés. Nos hemos encontrado con gente, que nos acaba de conocer, que se ha enamorado del disco sin haberse fijado en las letras, y eso en nuestro caso parecía inconcebible hace poco. Finalmente, no es un dato menor la longitud del disco: 9 canciones. Nunca habíamos sido capaces de contenernos tanto, y se está demostrando algo que debería ser obvio: "lo bueno, si breve, dos veces bueno".

Ornamento y Delito

 

Entre los 9 temas del disco hay 4 que son claramente singles, los pares, y 5 que son más ‘duros de escuchar’, los impares. ¿Estás de acuerdo? ¿Lo de pares e impares es una casualidad o sabíais lo que estábais haciendo cuando confeccionásteis el orden de los mismos? ¿He simplificado demasiado la presunta clasificación de los 9?

(Responde David Talbaila, batería y autor del orden de los temas) Lo de pares e impares es pura casualidad. Es probable que depende quién opine una canción puede ser más single que otra. Puedo estar más o menos de acuerdo con tu planteamiento, pero hay quién opina que la 1 es mucho más single que la 2... A la hora de hacer el orden lo que miramos es cómo enlaza el final de una canción con el posterior silencio y el comienzo de la siguiente. Que haya una especie de continuación, o lo que podríamos llamar un cambio de escena a partir de cierto hilo emocional.

¿Por qué El Glamour de las Provincias os ha salido tan clásico? Quizás ahí radica su ‘éxito’ en estos tiempos tan cutres, musicalmente hablando.

El lograr composiciones y sonidos clásicos es algo que hemos buscado siempre. Hace ya muchísimo que pasamos de las modas, escuchamos lo último de Pablo Und Destruktion o Biznaga a la vez que a Lee Hazlewood, a Televisión Personalities o el último de Peter Perret, que salió el año pasado, pero podía haberse publicado en el 80. Y sí, es posible que en comparación con El Espíritu Objetivo, éste remita a cosas más clásicas, por llamarlo de alguna manera. Adorno tenía una parte que iba por estos derroteros, aunque después tal vez la producción hiciera que no sonara exactamente cómo teníamos en mente. Creo que funcionamos un poco a bandazos con los discos, cuando nos pasamos de post-punk, de síntesis y atmósferas oscuras en uno, en el siguiente nos gusta volver a raíces rock, pop y glam, a Bowie, Roxy Music, The Smiths, The Church... Armonías en las que nos sentimos en casa. Y sí, es posible que ésa sea una clave de por qué está gustando mucho: es un disco más vitalista, más luminoso, menos retorcido, más pop.

Hasta las letras son más digeribles…

Un poco por lo que te decíamos antes, por equilibrar más texto y música, buscando que la letra no se coma la canción. Por otro lado, tenemos cierta sensación de que todo lo que hemos ido sacando hasta ahora cuenta con una letra aparentemente naif, como Soledad o Milton, que es mucho menos naif si la cantan Ornamento y Delito. Nuestras anteriores palabras pesan, y cada nueva posición la leemos como parte de todo nuestro cosmos.

El grupo cumple 10 años, discográficamente hablando. ¿En qué momento artístico se encuentra?

¿En su plenitud? Jajajaja. No sé, podríamos decir que en la madurez. Podemos dividir nuestra historia en infancia, con las primeras maquetas, adolescencia y juventud, representadas por nuestra etapa en Limbo, y después la salida de Pepe al bajo y la entrada de Ricardo, como crisis de transición a una nueva etapa. Ahora, superado cierto bache y un tiempo de parón, con la formación consolidada de los cuatro y un quinto miembro, Jorge, al teclado para los directos, podríamos decir que hemos llegado a un momento de cierta paz, calibrando el proyecto y expectativas de nuevo. Tras salir de Limbo Starr, prácticamente nos hemos autoeditado el disco, pues Fikasound es el propio Rober, nuestro guitarrista. Aunque anteriormente teníamos ya mucho poder de decisión sobre la producción, edición, etc., hasta ahora no habíamos tenido un control total sobre todos los aspectos. Por eso se puede decir que ahora hemos alcanzado la completa autonomía. Con el tiempo, viendo la recepción de nuestros discos por parte de público y crítica, cómo funcionan los directos, el panorama de festivales y las opciones (o más bien la falta de ellas) de entrar en ese circuito, tenemos los pies más sobre la tierra, sabemos qué podemos esperar de nuestra carrera musical, los motivos por los que nos merece la pena seguir y la cantidad de ganas y fuerzas que nos quedan. Podemos decir que seguimos adelante con serenidad, un entusiasmo moderado y bastante escepticismo. Y seguiremos hasta que dejemos de encontrar motivos para hacerlo, sin dramas, porque además creo que podemos estar medianamente orgullosos de lo que dejamos.

Ornamento y Delito

 

Esta respuesta ha dejado contestada media futura entrevista, así que cambio de tercio. ¿No pensáis que el indie patrio vive por encima de sus finitas posibilidades?

No lo sé, creo que cualquier música, tenga el talento que tenga, sirve para llenar una demanda de música masiva que va a estar ahí: la necesidad de encontrar referentes musicales con los que se pueden identificar grandes grupos de gente, y que ayuda a su cohesión como grupo. Prefiero que sea el indie patrio quien cumpla esa función antes que los productos comerciales prefabricados clásicos de Vale Music, la Trinca, los Cuarenta, Sony, Universal, o quién haya ahora ahí. Al menos el indie tiene un elemento artesanal, por muy miméticos, poco imaginativos y faltos de bagaje cultural-musical que resulten la mayoría de los grupos que llenan los festivales, un elemento artesanal que aporta cierta riqueza, cierta autenticidad, incluso cierta imprevisibilidad (ser malos músicos puede ser un factor positivo)... Y, por otro lado, no encuentro en el indie no patrio nada especialmente conmovedor, que rompa con la regla de lo que encontramos aquí mismo. De hecho, escucho bastantes más bandas españolas que extranjeras actuales, que no me dicen nada (el indie internacional me resulta de un sopor inenarrable, con el de aquí me divierto bastante más).

¿Merece la pena seguir trabajando, musicalmente hablando, por amor al arte?

“Por amor al arte vivimos tú y yo”.
A principios de los 90, cuando empecé a aprender a componer y tocar, me planteé las opciones de vivir de la música. Estaba en el instituto, y era el momento en el que te hacen plantearte cómo ganarte la vida, así que entre las cartas incluí muy tímidamente la de ser músico-compositor, y digo muy tímidamente porque ni mi entorno me animaba, ni el contexto proponía la música como una opción de vida seria, ni yo confiaba en mis habilidades (siempre he sido un músico nefasto, de los que en el cole aprobaba los exámenes de flauta dulce por compasión, y era incapaz de seguir el ritmo con una pandereta). En ningún momento pensé dejar de estudiar pues sentía que tenía mucho que aprender en la universidad. Si tenía mi parcela autodidacta y punk en la música, no deseaba que ésta invadiera al resto de la vida, no soy de esas personas que odiaba el colegio, todo lo contrario, encontraba en las aulas uno de los pocos espacios de inteligencia, libertad, igualdad, justicia y dignidad, y así ha seguido hasta hoy, mucha más libertad y justicia, desde luego, de la que podía encontrar en el mundo musical donde cuando no había pura miseria, tendía a reinar la ley de la jungla. Pues bien, más allá de esto, a la hora de examinar mis opciones de vivir de la música, me daba cuenta que los grupos que escuchaba entonces (Joy Division, The Chameleons, The Church, Bauhaus, Sisters Of Mercy... ) los debíamos escuchar 5 personas en mi pueblo. Los grupos locales que me gustaban (El Desvän del Macho, Cancer Moon, Los Bichos... ) cuando hacían un concierto no llegaban a juntar a más de 20 personas, y ninguno lograba ni medio vivir de ello. Los grupos que sí vivían de la música (Dinamita Pa Los Pollos, Seguridad Social, El Norte, Duncan Dhu… ) me daban muchísima grima (luego he rescatado alguna cosa). La deducción era clara: "para vivir de la música hay que hacer basura". Hubo una breve y leve excepción: el día en que Surfin Bichos y su Fuerte sonaron en los Cuarenta Principales, pero al final fue un día, todo se disipó (y Kurt Cobain se suicidó, y no llegaron a telonear a Nirvana). Entendí que sólo vive de la música quién es incapaz de hacer ninguna otra cosa y, por pura necesidad, como quien recoge la basura, se dedica a crear basura. De este modo me quité la preocupación de la cabeza, seguí estudiando, seguí aprendiendo a tocar, empecé a grabar, a enviar las cintas a las radios, a dar algún directo, y siempre contento de tener una o dos personas a las que llegaba lo que hacía, pero incluso, si no hubiera llegado a nadie, me habría dado lo mismo, o eso decía.
Pasaron los años (una década), y en Madrid formamos Ornamento y Delito, que tuvo un éxito mayor de cualquiera de las cosas en las que había participado. Nos fichó el sello indie que llevaba a Nacho Vegas (uno de esos músicos que gustándonos y perteneciendo a nuestra generación, sí había logrado vivir de la música), y por un momento apareció la tentación: ¿y si los tiempos han cambiado? ¿Y si todo este circuito de festivales que mueve tanta pasta nos permite ahora, tantos años después, poder hacer de la música una profesión haciendo la música que queremos hacer? Sí, se nos subió a la cabeza, y algunos nos lo subieron a la cabeza. Decían: “vosotros, como Triángulo de Amor Bizarro, como Los Punsetes, como Los Planetas, el año que viene petándolo en todos los festis”. Así estábamos en 2010, pero poco a poco fue quedando claro cuál iba a ser nuestro espacio en el panorama del "indie patrio": muy buenas críticas, los músicos que viven de la música diciendo lo mucho que les gustamos (algunos envidiando en secreto nuestras buenas críticas), y, por lo demás, en nuestros conciertos fans incondicionales que no se explican que haya tan poca gente, y en los "festis" seguimos sin tener lugar. Por tanto, ahora con 40, algunos con hijos, todos con trabajos estables (privilegiados), vuelta al punto de partida. Y llegados a este punto lo único que nos queda es al menos devolver tanto desprecio como el que recibimos.

Ornamento y Delito

 

¿Ornamento y Delito es un grupo abiertamente político?

No, si por esto se entiende un grupo tipo The Clash, Kortatu o Garzón, en plan combat rock o pop. Es importante la dimensión política en nuestras letras, y cuando nos han llamado desde espacios políticos afines hemos estado encantados de echar una mano, y embarrarnos lo que hiciera falta. Pero la política no es el centro de nuestras letras, ni de nuestra actividad como grupo. En nuestras letras, por ejemplo, hay una dimensión romántica por lo menos tan importante como la política, igual que una religiosa, mística a veces y otras ascética. Y creo que al final, desde el punto de vista lírico, lo que unifica todas las perspectivas es nuestra dimensión analítico-reflexiva: nuestras letras basculan sobre imágenes que hacen pensar. Y si vamos más allá de las letras, al final lo que justifica nuestra existencia es la pasión por la canción, así de simple.

Escucho vuestras canciones, e imagino escenas de Marsé, de Luis Martin-Santos, de Bardem... siempre en blanco y negro. ¿A qué se debe esa querencia vuestra por cierto pasado neorrealista?

¿Tal vez a que asocies alguna de nuestras canciones a algún videomontaje que hemos hecho con imágenes de archivo, del NO-DO, de películas de Buñuel... ? En algunas sí que es cierto que hay cierto afán de radiografía sociológica a través de personajes y situaciones de calle (Red Bull), pero no las vemos necesariamente en blanco y negro, son completamente actuales. Igual lo que se ha vuelto neorrealista, o más bien tercermundista, es el país.

No os pude ver en la presentación de Barcelona. ¿Cómo habéis llevado el disco al directo? ¿Suena más áspero, más contundente, más sucio? ¿Qué tal el reencuentro con el público de cerca?

Bien, los dos conciertos que hemos dado hasta ahora, Madrid y Barcelona, la verdad es que muy a gusto. Suena como hemos sonado siempre en directo, contundentes. Las canciones del disco nuevo invitan a tocarlas en directo, son menos animales de estudio (como podían ser las más atmosféricas de discos anteriores, sobre todo del Espíritu Objetivo). Además, nos hemos encontrado gente nueva que se ha enganchado con el último disco, y que se lo cantan de principio a fin, lo que es un gustazo. Creo que nunca hemos estado tan felices sobre el escenario. También hemos estado tiempo sin tocar, y ahora vamos sin ninguna pretensión, simplemente a pasárnoslo bien, aquí y ahora. Cuando podemos ir todos, ahora somos cinco sobre el escenario, le paso a Jorge Lago la función de teclista porque habían canciones del último disco que no podía tocar mientras cantaba, y esto me permite estar más liberado, centrándome en hacer de frontman (¡incluso en alguna sólo canto!). Aunque habrán conciertos en que volveremos a estar sólo cuatro por temas de conciliación familiar. Ricardo, el bajista, es el que lo suele tener más complicado al tocar también con Disciplina Atlántico, por eso Jorge nos sirve de comodín, y se convierte en bajista cuando falla Ricar. Una joya nuestro nuevo fichaje, la verdad, no sabemos qué haríamos sin él.

¿Durará mucho tanta felicidad en Ornamento y Delito?

Tanto como dure mi infelicidad, supongo (Gari).

Luciano Alvarez

Fotos: Gonzalo Sáenz de Santa María Poullet

Ornamento y Delito

 

  El Glamour de las Provincias

El Glamour de las Provincias

  El Espíritu Objetivo

El Espíritu Objetivo

  Adorno

Adorno

  Rompecabezas de Moda y Perfección Moral

Rompecabezas de Moda y Perfección Moral