Morrissey /Samantha López

 

Morrissey La Reina no ha Muerto

Pasado el tiempo razonable para armarnos de serenidad, habiendo seguido su recorrido europeo con alguna cancelación incluida (la salud siempre de por medio), hemos recurrido al grado de objetividad que nos permiten nuestras subjetivas neuronas para analizar el momento en la vida de Morrissey en el que se da esta gira, y algo de aquel dichoso concierto que ofreció en Barcelona. Esperamos encontrar algo de luz tratando el tema desde esta perspectiva, o lo que es lo mismo, deshaciéndonos del envoltorio. 

 

Sobreviviendo a Harvest Records

Morrissey inició su nueva gira el pasado 6 de octubre en Lisboa. El tour, bautizado con el mismo nombre que su último álbum, World Peace Is None Of Your Business, le sirve para dar a conocer su nuevo trabajo. Y aquí empezamos a desenvolver el paquetito. Si tenemos en cuenta que a tres semanas de su lanzamiento volvió a quedarse sin discográfica, una de las eternas constantes de su vida (Morrissey no se casa con nadie, y menos con la industria de la música), mucho más sentido tiene entender que intente cargar el setlist de sus conciertos con canciones de su último disco. Harvest Records le dio puerta tras unas declaraciones en las que el cantante se quejaba de la poca promoción que le estaban dando. Resultado de todo esto: Morrissey acaba quedándose con su World Peace Is None Of Your Business fuera de las tiendas, y una gira de conciertos por delante. ¿Vértigo? Parece que no para él que a día de hoy sigue con sus bolos, aunque también, como hemos dicho, con alguna que otra cancelación, abandono de una actuación en Varsovia (parece ser que alguien le insultó desde las primeras filas) y un cambio de bajista a principios de este mes (Mando López de The Breeders toma el puesto de Solomon Walker).

La influencia de su autobiografía

Desenvolvemos más. Antes de todo esto Morrissey había publicado su autobiografía, número uno de las listas de ventas de UK en 2013. Densa, muy detallada. Entre cientos de confesiones, puede que la más sonada sea la relación que había tenido con el fotógrafo Jake Walters, y de cómo había sido investigado hace años por si podía representar una peligrosa amenaza para Margaret Thatcher. En sus páginas no deja títere con cabeza, y arremete también contra la industria musical británica y el papel que representó ésta en su profesión. Ver a ese Morrissey después de  conocer algunos de sus secretos despierta cierto morbo. Público en sus conciertos no  es que esté faltando, ¿ha ayudado su literatura a llenar las salas donde actúa? Personalmente no creo que todo el mundo que esté asistiendo a sus conciertos haya leído su libro, pero los que lo hayan hecho seguramente han afianzado mucho más su fanatismo. Morrissey reafirma su personalidad, argumenta su filosofía de vida y sus ideas, y para bien o para mal ahí están sus seguidores que defienden, sino todo, una gran parte de lo que el ídolo expresa.

De repente, Johnny Marr

Dentro de todos estos elementos que enmarcan el tour de Moz, otro que aparece en escena prácticamente a la vez que Morrissey inicia la gira es el ex The Smiths, Johnny Marr, presentando su segundo trabajo en solitario, Playland, y anunciando gira. Por cierto, se trata de un disco excelente que empezó a componer prácticamente recién publicado su álbum de debut, The Messenger. Playland está inspirado en esas diferencias de filosofías que existen entre mancunianos y londinenses, y en un ensayo titulado Homo Ludicus de un pensador holandés llamado Johan Huizinga, en el que trata del aprendizaje cultural desde el punto de vista del juego. Interesante en sonido y en contenido, ¿odría ser Johnny Marr un competidor para Morrissey justo en este momento en el que los dos andan de gira y representan cada uno una parte del espíritu de The Smiths? ¿Morrissey o Marr? Ni Morrissey quita fans a Marr, ni Marr lo hace con Morrissey. No compiten, sus propuestas son diferentes, igual que sus personalidades y su manera de ver la vida, pero, inevitablemente, arrastrados todavía por el espíritu de The Smiths comparten un buen número de fans.

Morrissey /Samantha López

Barcelona, guerra y/o paz

Morrissey, tras su paso por Lisboa y Madrid, se planta en Barcelona el día 10 de octubre en el Sant Jordi Club. Hacía 29 años que no visitaba la ciudad, desde aquel concierto en Studio 54 todavía como líder de The Smiths. Expectación altísima por parte de sus fans y de los fans de The Smiths (no siempre se da esta coincidencia, y las combinaciones van desde el nostálgico que se quedó enganchado a The Smiths y no con Morrissey en solitario, hasta el que también fue fan de The Smiths y se reenganchó a la carrera de Morrissey). La  realidad es que desde hace tiempo Morrissey ya no vive de su pasado, y su interés es vivir de su trabajo presente, por otro lado alejado del concepto que desarrollaba en The Smiths. La cola de gente que esperaba horas antes de la apertura de puertas del Sant Jordi Club, unos vistiendo con camisetas de Morrissey y otros tantos con las de The Smiths, era de por sí la cara y la cruz de una misma moneda. Diríase que iban a conciertos diferentes.

Morrissey apareció aquel día con puntualidad británica en el escenario, tras una sesión de entretenimiento de media hora a base de una selección de vídeos que iba desde actuaciones de los New York Dolls, pasando por Nico o por Ramones, a algunas escenas de programas de televisión y toreros volteados por los aires. He de decir que buena parte de esas imágenes ya las vi en conciertos anteriores. En ese sentido sí que sugeriría a Morrissey que cambiase algo el repertorio del visionado (lo pediré en mi próxima carta a los Reyes Magos).

La primera bala la disparó con The Queen Is Dead, con imagen de reina de Inglaterra de fondo con gesto poco elegante. Entusiasmo en la sala, mucho. Sigue Morrissey con su Bullfighter Dies aplaudiendo la muerte de los toreros, y haciendo honor al tema sus músicos luciendo camiseta con una de las frases de eta canción ''lonely Barcelona''. Continúa con temas del sello Morrissey como Kiss Me A Lot, Certain People I Know, Earth Is The Loneliest Planet, hasta el archiconocido How Soon Is Now de The Smiths. Y vuelta a sumar otro pico de entusiasmo (coincidencia de público por segunda vez). Podría extenderme en el setlist, pero en resumen se trataba del equilibrio en la alternancia de temas de su último trabajo, de otros recientes, algunos más antiguos y cuatro de The Smiths, incluyendo Meat Is Murder, su eterno alegato en defensa de los animales, acompañado por un vídeo sobre la cruda experiencia que los animales sufren en los mataderos, y que provocó que muchos de sus seguidores tuvieran que apartar la vista ante la dureza de las imágenes. Y de regalo un bis con Everyday Is Like Sunday. Como resultado, satisfacción para los que como yo hemos visto a Morrissey toreando en otras plazas, y, según dicen por ahí, decepción para todos los que esperaban más temas de The Smiths.

Para los que vamos a sus conciertos, aquí y fuera de aquí, Morrissey estuvo en su línea, la de siempre, con su eterna ironía (lo del escándalo del ébola de aquellos días le vino que ni pintado para avisarnos de lo cerca que teníamos la muerte), con su voz bien templada, sus gesticulaciones exageradas, su acercamiento al público y sus músicos precisos en cada tema. Expuso su trabajo como cualquier artista hace, igual que los pintores exponen sus obras en las galerías de arte, mostrándolo y argumentándolo. Morrissey se fue de Barcelona camino a Roma, hizo su trabajo y cumplió con su objetivo, dar a conocer sus nuevos temas e intentar satisfacer con su repertorio a todos sus seguidores. Pero también se fue cargando su eterna corona de ex-Smiths, digna y brillante, y la prueba está en esos cuatro temas de su ex banda que nos trasladaron a aquel 1985, y que sin duda fueron los más aplaudidos. Así que, digan lo que digan sobre él, parece que la reina no ha muerto, y sigue reinando, aunque en solitario, en los escenarios.

Isa Take A Bow

Morrissey /Samantha López