The Infinity Dub Sessions

Deadbeat & Paul St. Hilaire, The Infinity Dub Sessions (BLKRTZ, 2014)

Nunca entenderé porque el dub aquí pasa sin pena ni gloria. Es como el pariente pobre del reggae, cuando es el subestilo que ha sabido más y mejor adaptarse a los nuevos tiempos, y que más ha influido en mucha de la gente que practica eso que llaman minimal, y derivados. En fin, es una batalla perdida, y como mucho, nos tendremos que conformar con los ecos (nunca mejor dicho) de Massive Attack, Mad Professor, The Orb, y muy poco más. Así que aprovecharemos estas sesiones de dub infinito para dar cancha a sus pertinaces voceadores.

Deadbeat (Scott Montelith) se dio a conocer en scape, el sello de Pole, uno de los máximos portavoces de la avanzada buena nueva jamaicana, y se ha asentado en su propio sello, BLKRTZ, donde éste es su tercer largo. Paul St. Hilaire, más conocido como Tikiman, también viene de lejos, más incluso que su colega canadiense (por cierto, tuvo que matar a Tikiman en 2003 por causas legales, y a partir de ese momento usó su nombre real), y también se dio a conocer gracias a músicos alemanes, en este caso Mark Ernestus y Moritz Von Oswald, capos de Basic Channel y miembros de Rhythm & Sound, plataforma desde donde despegó nuestro amigo dominicano (de Dominica, no de la República Dominicana).

Este disco suena muy cálido. Perfecto, pero sin la frialdad teutónica. Es mucho más dub que techno. Humea más que chirría. Un Trans-America Express (vaya chiste más peligroso) atravesando las selvas caribeñas de manera muy sinuosa, pero eficiente. Un gran disco que deja en evidencia a todos los puristas de la escena que aún confunden el ritmo con la velocidad.

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