Techno Mystic

Legowelt, Crystal Cult 2080 (Crème Organization, 2014)

La escucha de lo último de Legowelt puede inducir extrañas ensoñaciones y visiones la mar de raras a mentes sencillas e influenciables como la mía. Esas imágenes digo yo que variarán en función de cada quisque; en mi caso, me he imaginado caminando por un bosque cubierto por una densa neblina baja, igualito que en una de aquellas películas de la Hammer, avanzando en plena noche hacia unos lejanos sonidos que en mi batiburrillo cerebral se confunden con los de una rave mezclada con algún tipo de ceremonia de invocación ocultista. Ahí termina la imagen, pero no me cuesta imaginarme llegando al lugar y topándome con una multitud con capucha y hábitos de monje contoneándose, medio místicos medio colgaos, mientras suena Psychotic Endurance o The Future Of Myself. El sonido de Legowelt se me antoja así, tan retrofuturista como ceremonial: una mezcolanza de cajas de ritmo antañonas (o emuladas para que suenen como tales), pads digitales engordados para darles tacto analógico, voces incorpóreas flotando como fantasmas de un cuento de terror gótico, melodías circulares de aires abracadabrantes, alguna que otra secuencia ácida y puntuales estacazos de extracción ravera, anegado todo en la clase de ultrarreverberación que te deja en flotación libre, y luego, al quitarte los auriculares, te sorprendes de lo seco que suena el mundo real. Bien. Me gusta que un disco sea un viaje.

Crystal Cult 2080 es así, un viaje. De Danny Wolfers, el sumo sacerdote que oficia como Legowelt, se puede decir, y por ahí se dice, que es autocondescendiente y destajista, y que de uno a otro disco suyo no median grandes diferencias. Nada de eso debería importar, ya que Wolfers aplica con esmerada caligrafía lo que a mediados de los 90 se expusiera en sellos como Warp o Rephlex, que sonaba diferente a (casi) todo entonces y lo sigue haciendo ahora. Imposible no acordarse del Aphex Twin esotérico en temas como ese final A Distant Meadow In Your Soul: idéntica atmósfera irreal, la misma sensación de elevación por encima del plano terrenal. O de Future Sound Of London en un corte como How I Live, similar a los de aquellos por su relajada, invitadora propulsión y ambiente reminiscente de ese cuarto mundo, en parte hipertecnológico y en parte depauperado, del que tanto se hablaba hace unos años y que ya tenemos aquí, a la vista está, con sólo abrir la puerta de casa. Crystal Cult 2080 avanza por carriles conocidos, cierto, pero dado que esos carriles transportaban tiempo atrás a parajes que sólo en parte se exploraron, no veo por qué razón no deberíamos subirnos al tren que Legowelt propone y seguir buscando las elásticas fronteras del techno de los 90. Vestidos de monje y con el reverb calándonos hasta los huesos.

Jesús Brotons