Otros Mundos, Otras Estrellas (1979-1982)

El Aviador Dro, Otros Mundos, Otras Estrellas (1979-1982) (Elefant, 2015)

Después de 36 años de vuelo, El Aviador Dro está más vivo que nunca. Y el lanzamiento del recopilatorio Otros Mundos, Otras Estrellas (1979-1982) es buena prueba de ello. Este doble lp/cd llega cronológicamente hasta la publicación de su segundo álbum, Síntesis: La Producción al Poder (1983), el despeque definitivo del grupo que formaron Servando Carballar y Arturo Lanz (luego Esplendor Geométrico) en 1979. Incluye maquetas, versiones inéditas, rarezas y grandes éxitos, 26 temas en total (que se quedan cortos), un acertado compendio de cómo empezó todo.

De entrada sorprende gratamente el diseño retrofuturista en tonos rojiblancos (y rojinegros en el librito interior, homenaje a toda la parafernalia propagandística de los aviadores). Luego, cuando entras en materia, te das cuenta de lo que bien que suena El Aviador Dro a pesar de los treinta y tantos años pasados. Además, un artefacto sonoro que contenga Programa en Espiral, Telepatía y Selector de Frecuencias es básico, necesario e insustituible si adoras el pop sintético atemporal. No sé si es el mejor resumen del grupo hasta la fecha, pero quizás sí que sea el más sorprendente dada su variedad dentro de un férreo estilo muy bien articulado.

El Aviador Dro fueron, en esos primeros años, pioneros en muchas cosas relacionadas con la incipiente nueva ola de aquí. Eran el gran ejemplo de tecno-pop cantado en castellano, a la altura de sus contemporáneos foráneos, dígase Devo, OMD, Tubeway Army o Depeche Mode, pese al lastre de no poder usar el mismo despliegue de medios que disfrutaban sus colegas guiris (los sintes aquí eran verdaderos artículos de lujo, allí no dejaban de ser otro instrumento más). Además, en 1982 crearon, para poder publicar sus propios discos, su sello, Discos Radioactivos Organizados (DRO), que llegó a ser el sello independiente más importante de nuestra errática historia musical antes de que lo engullera la todopoderosa WEA. Pero sobre todo eran en ese momento un grupo único, inteligente, combativo, original, diferente, atractivo, con ideas propias, discurso beligerante y metas alcanzables, cosas de las que adolecían la inmensa mayoría del resto de gente que hacía música a principios de los 80s en un país que intentaba alcanzar el furgón de cola de la creatividad europea, pese a que su repercusión popular nunca hizo justicia a su ambición extensiva e intensiva, y a sus logros artísticos.

 Otros Mundos, Otras Estrellas (1979-1982) es un buen retrato de los principios de un GRUPO. Éxitos del tamaño de Programa en Espiral, Telepatía o Selector de Frecuencias, tomas alternativas de himnos de una época que nunca regresará más (Nuclear Sí o La Chica de Plexiglás), versiones competentes de clásicos de siempre (Anarquía en el Planeta o La Modelo) o rarezas que ahora podrán estar al alcance de casi todos (Baila con tu Robot, Metalina 2 o En la 5ª Glaciación) están ahí. Una compilación hecha con cariño, devoción y respeto a partes iguales.

El Aviador Dro sigue funcionando (el 19 de junio actuará en Barcelona), y una joya como ésta le ha de insuflar nuevos aires, que les permita llegar aún más lejos, siempre más allá que la última vez. Ni se recrea, ni se autodestruye, sólo se transforma en algo cada vez más clásico e interesante. Larga vida al Aviador, siempre…

 Luciano Alvarez