Digital Solutions

Model 500, Digital Solutions (Metroplex, 2015)

Andaba yo rumiando algunos chascarrillos supuestamente ingeniosos a costa de algunos de los títulos que aparecen en lo último de Model 500, elucubrando qué extraña dolencia debía padecer Juan Atkins para, en su delirio, haberle puesto a sus canciones cosas como Hi NRG (no veas), Electric Night (toma ya) o The Groove (aguanta ahí), cuando me entero de que el prohombre del techno de Detroit, efectivamente, anda pocho: aquejado de graves problemas hepáticos, viaja desde hace años con un equipo de diálisis portátil y, hace un par de meses, tuvo que cancelar varias actuaciones por haberse acentuado su enfermedad hasta el extremo de poner en riesgo su vida. Un poco más y meto la pata. ¡Cuídate, Juan! ¡Pero no pongas esos títulos!

Digital Solutions, nombre que parece de una desarrolladora de videojuegos, es el primer álbum de Model 500 en nada menos que 16 años, y en él Atkins de haber querido voluntariamente recuperar algunos de los rasgos de identidad del sonido “modélico” previo a los últimos tres lustros, más enfocados a una electrónica soulera de escucha agradecida, pero escasamente futurista. Se trata, por tanto, de un disco detroitiano en un sentido puro; o, lo que es lo mismo, que partiendo de bases reminiscentes de los Kraftwerk de los primeros 80, el funk robótico de los Parliament en su etapa electrónica, el techno pop de elocuentes voces vocoderizadas, las juguetonas extravagancias de la Yellow Magic Orchestra y ese sentido de la abstracción que siempre caracterizó al sonido Detroit en su buena época (la de Underground Resistance, Drexciya y demás basca), Atkins, que ahora forma equipo con tres ex UR, se reconoce a sí mismo y a sus raíces en un trabajo que transmite, ante todo, nostalgia. Nostalgia de unos tiempos en los que se soñaba con un futuro que estaba claro que nunca iba a ser, pero que aún permitían soñar. Hoy ya no nos queda ni eso. Futurismo y nostalgia, menudo oxímoron. Atkins logra que ambos casen, y eso testifica su talento.

En el párrafo anterior me he permitido enumerar algunas de las claves sonoras de este disco, y no lo he hecho de forma gratuita, sino porque cada una de las nueve canciones de Digital Solutions se mira en ellas, ya de frente o de refilón. Me explico: temas como Standing in Tomorrow o The Groove, ésta con ochentero solo de guitarra, cabrían sin roces ni codazos en un álbum de la YMO, mientras que Electric Night y el corte titular habrían, en un mundo ideal, sustituido a un par de las canciones más birriosas del Electric Café de Kraftwerk. La inicial Hi-NRG vendría a ser lo que las huestes de George Clinton quizá habrían hecho de tener una máquina del tiempo con la que avanzar unos años, y descubrir el electrodisco de inicios de este milenio; Storm, casi toda ella consistente en un continuo, cinético desarrollo de caja de ritmos, bassline y efectos, podría ser un rescate de una sesión perdida de Underground Resistance, y es un tema de esos que Jeff Mills ya no hace porque no puede o por lo que sea. El resto del disco se presta igualmente a las equiparaciones, si así se quiere, o a dejarse llevar por él sin quebrarse los cascos como yo, si así se desea.

Juan Atkins, piedra angular del techno como anteayer se entendía, nunca se ha ido; siempre ha estado ahí, haciendo cosas ya a su nombre o con varios seudónimos y proyectos, pero la vuelta de Model 500 y su retrofuturista sonido, minimalista y a la vez tan suntuoso, es una gran noticia, máxime si lo hace con un álbum que desde luego no va a marcar época, puede que hasta pase desapercibido, pero que entretiene lo suyo y ofrece momentos de brillantez sin paliativos.

Jesús Brotons