Laibach

 

Liberation Day Cuando Todos Sentimos el Poder

 

Liberation Day

Bajo la guía amorosa, pero firme, de un antiguo fan convertido en director y diplomático cultural, y para sorpresa de todo el mundo, el ex grupo yugoslavo de culto, ahora esloveno, Laibach se convierte en el primer grupo de rock en presentarse en el estado-fortaleza de Corea del Norte. Enfrentándose a la ideología estricta y a las diferencias culturales, la banda se esfuerza en que pasen sus canciones por el ojo de la aguja de la censura antes de que se interpreten ante una audiencia nunca expuesta al rock alternativo. Mientras tanto, están los altavoces de propaganda en la frontera entre las dos Coreas, y se anuncia una cuenta atrás para la guerra. Las colinas están vivas... con el sonido de la música.

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Laibach

36 años después de su nacimiento en la ciudad industrial yugoslava de Trbovlje, Laibach sigue siendo la banda más internacionalmente aclamada que ha salido de los antiguos países comunistas de la Europa Oriental y Central. Fundada en 1980, el año de la muerte del padre fundador del país, Tito, y de la caída de Yugoslavia hacia la autodestrucción. Laibach se ha opuesto constantemente a las etiquetas de cualquier tipo, ya sea rock, pop, techno o industrial. Autodefinidos como ingenieros de almas humanas, Laibach puede hacerte pensar, bailar y desfilar con la misma música.

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Ugis Olte & Morten Traavik

Los Directores

Morten Traavik es un director y artista noruego que trabaja en un amplio espectro de géneros artísticos y fronteras internacionales. Formado como director de teatro en Rusia y Suecia, la noción del mundo como escenario y la identidad como un juego de roles nunca están lejos en sus obras, así como una distinción característicamente borrosa entre el arte, el activismo y las cuestiones sociales. Sus certámenes de belleza para supervivientes de minas terrestres, Miss Landmine Angola (2008) y Miss Landmine Cambodia (2009), llegaron a los titulares, y alimentaron las discusiones en todo el mundo. También es reconocido por una serie de colaboraciones controvertidas con artistas y autoridades culturales norcoreanas, además de ser un enlace autorizado de asuntos culturales con ese país.

“El enigmático testaferro, el estratega oculto detrás del trono, la elegante primera dama, los leales soldados de infantería, el poder secreto y despiadado que lucha detrás del escenario, los símbolos, la uniformidad, los millones de seguidores que gritan: ¿dictadura o banda de rock? ¿Rally de Núremberg o Band Aid? Después de haber construido la confianza a través de años de actuaciones artísticas en colaboración, amplié la frontera con Laibach y las autoridades de Corea del Norte por separado, pareciendo que valía la pena intentar unirlos. Después de todo, como director de teatro no puedes trabajar con actores y lugares como ése todos los días, o incluso en todas las vidas” (MT)

Ugis Olte es un director y editor letón que disfruta de mantenerse juguetón cuando se trata de temas serios. Equipado con los sentidos de un músico y la creencia de que los sueños, los mitos y los cuentos de hadas pueden ser herramientas útiles para contar una historia contemporánea, ha creado numerosos formatos originales de TV, vídeos musicales, anuncios, y también 3 cortometrajes de ficción: The Red Spot, KK2678 y King of The Wild Things. Sus esfuerzos en el género documental han dado como resultado dos películas: Stuck in Stikine (2007) y Double Aliens (2015), estrenada esta última en la competición de mediometrajes del IDFA del año pasado.

“La música siempre ha sido el elemento más mágico de mi vida creativa, la herramienta más potente, abstracta y emocional que un cineasta puede tener en su arsenal. Y ahora tengo esta película que está construida en sí misma como una canción de rock. Una semilla enérgica y animada, madurada en el suelo de un evento exótico, y regada en un esfuerzo colectivo de una entidad similar a una banda. Magnificado en la realidad más grande que es la vida de la pantalla de cine” (UO)

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Conversación con los directores de Liberation Day Morten Traavik y Ugis Olte

Paradoja es el segundo nombre de esta película, ¿no?

Ambos: Emm, sí y no.

¿Qué se necesita en el contexto de esta película para asimilar esas paradojas? ¿Este proceso de ajustarse al otro trajo consigo más cualidades de ustedes y de los norcoreanos? ¿Qué cualidades conocieron de ustedes mismos que no conocían?

Morten Traavik (MT): Aunque fue muy intensa para mí esa última semana, que es cuando termina el proceso, sólo es la punta del iceberg. Los conciertos de Laibach en Corea del Norte llevaban más de un año planeándose antes de que nosotros llegáramos. Dirigiendo todo, hablando desde Europa con personas en Pyongyang, intentando mantener todo en orden… Y después, también, todo el asunto de la prensa a través de las entrevistas, lo que implica ser consistente y tratar de contestarles a todos. Con todo eso, esa semana fue probablemente el punto de mi vida adulta en el que todo lo que había aprendido hasta ese entonces se puso a prueba, y no sólo como director, sino también como ser humano. Es decir, en todos los niveles siempre estaba sucediendo algo que necesitaba de mi respuesta. Necesité varios meses para poder relajarme porque fue un período de trabajo extremadamente intenso, porque habían muchas cosas que podían salir mal, y casi ocurre varias veces. Como le dije a mi esposa cuando regresé, “tendrás que verme como un veterano de guerra por un tiempo, voy a necesitar un tiempo para reintegrarme a la sociedad civil normal”.

Ugis Olte (UO): Yo aprendí dos lecciones vitales durante la filmación. La primera fue que realmente debo revisar la información qué obtengo, y las fuentes de dónde la obtengo. Fui a Corea del Norte sabiendo únicamente lo que se dice en las noticias: generales ejecutados por la artillería antiaérea y criadores de tortugas que son asesinados por no portarse correctamente con su líder. Casi suena a mito griego. Claro que es una propaganda socialmente muy diferente, y tienen una organización totalmente distinta, pero tenía que cuestionarlo todo. No debo basarme mucho en la forma en la que se presenta la información en los medios occidentales. Y la segunda lección fue que yo estaba completamente seguro de que la manera en la que funcionan las dictaduras o los regímenes totalitarios es con un líder o élite por un lado, y el pueblo oprimido por el otro, que es probablemente como sucedía en la Unión Soviética, porque la Unión Soviética estaba muy abierta a las influencias externas que podían conocerse. La gente sabía cosas, y por eso se echaba a perder. Pero en Corea del Norte sentí que las personas eran puras de verdad, que nada externo las había corrompido.

¿Como Pokemon, la pornografía, y todo lo demás?

UO: Como la libertad de elección, porque no tienen tanto dónde escoger. Crecen en un sistema, y son parte del sistema, no hay dictador y masas oprimidas. Todo es el sistema. En todos los niveles siempre estaba sucediendo algo que necesitaba de mi respuesta.

Juntos como uno solo.

UO: La gente es el sistema. Y la única posibilidad de que alguien pueda romper con el sistema es aprendiendo algo que les inspire a hacerlo.

Esta película me lleva a otro nivel de entendimiento porque usan la cultura popular, el rock’n’roll, para comunicarse con el régimen del país, como un instrumento para poder hacerlo. ¿Cómo es que el rock’n’roll puede ser un medio para comunicarse con Corea del Norte?

MT: Creo que cómo está el mundo en nuestros días, no haya otra banda más que Laibach que pueda hacerlo. ¿Quién podría hacer un rock que al mismo tiempo sea parecido al estilo musical de Corea del Norte? Por supuesto, ésta es la principal razón por la que elegí a Laibach, porque aunque son algo completamente diferente para los norcoreanos, su imagen, su historia, su iconografía, y más que nada, su música, tienen elementos que recuerdan a los tambores militares, a los pomposos arreglos orquestales, y demás. También las letras de las canciones. Si escuchas Life Is Life o One Vision, sus versiones de oldies de la época dorada, las letras bien podrían ser frases de los programas del Partido de los Trabajadores de Corea: “cuando sentimos el poder, todos damos lo mejor”, “un corazón, un alma, sólo una solución”. Son más o menos las mismas ideas.

La misma sintonía, ¿no?

MT: Sí. Para mí la belleza de esto es que Laibach fue algo inesperado por ser la primera banda occidental en tocar en Corea del Norte, pero también algo lógico. También es paradójico. Estoy muy orgulloso de haberle presentado este fenómeno a un sistema que no está muy familiarizado con las paradojas.

Sin embargo, en la siguiente fase del proceso, cuando están en su casa elaborando este maravilloso montaje de una película con un inicio y un final, ¿los egos de los directores comienzan a aparecer de nuevo?

UO: Sí, tuvimos algunas peleas en las que nadie ganaba y nadie perdía. Pero después de un tiempo inventamos un tipo de régimen para nosotros mismos. Decidimos hacer la película en un ambiente de rock. Eso significó tres hombres, nosotros dos y el montador Gatis, en el mismo cuarto lanzando ideas por todas partes.

Como una improvisación.

UO: Sí, como una improvisación. Y nadie se puede poner muy autoritario con sus propias ideas. Entonces lo que pasó fue que inmediatamente había una mezcla rara de dictadura y democracia. Si tú tienes una idea, y para los otros no tiene sentido, tu idea no pasa.

MT: Pero pienso que crecimos mucho juntos. Hasta podría decir que ahora somos como Brokeback Mountain, en dónde yo soy el Jack Twist de su Ennis Del Mar (ríen). Vaya, que ha sido un proceso en el que hemos tenido que sofocar los egos por la causa común. ¡Cómo trabajadores modelo!

Tampoco es fácil lidiar con estrellas de rock, sabes...

Ambos: Tienes toda la razón.

Entonces, ¿cómo fue estar con Laibach en el asiento trasero, por así decirlo, como pasajeros en la película? O sea, ellos no eran los conductores, érais vosotros…

MT: Tal vez los fans de Laibach se molesten un poco por eso.

Sí. Ellos dan el espectro, el prisma, la mirada para ver esto... Pero sigo creyendo que son diferentes a la imagen clásica de la banda de rock. Ya sabes, los grandes egos que quieren adueñarse del escenario...

MT: Ésa es una de las razones principales por las que Laibach me parecen tan interesantes. No es sólo su música. Laibach siempre han tratado de muchas otras cosas además de la música. De hecho se podría decir que son un colectivo de activismo cultural. Y no creo que muchas otras bandas habrían entendido tan instintivamente que la película tenía que ser así. ¿Sabes a lo que me refiero? Porque no es una película de un concierto, se aleja mucho de las películas de conciertos o de promoción de tours que pueden ser producidas por las bandas mismas. Sabes, no es como Rammstein en América o cualquier otro producto comercial. Pero también podrías decir que hasta las partes de la película que no son de Laibach, son de Laibach. Creo que eso es un verdadero totalitarismo, o tal vez totalismo en acción, ¡justo ahí!

La verdad. Verdad es una palabra difícil aquí, porque ustedes pueden exponerse a muchos tipos de crítica, tanto artística como moral e ideológica.

UO: Claro. Hay mucha dinamita dentro de esta película. Pero no tenemos que llegar a un consenso con todos, no tenemos que estar de acuerdo con nada de lo que está en la película. Como dije, yo estuve ahí, eso es lo que vi, y puedo garantizar que nada está manipulado de ninguna manera. Y si alguien tiene más experiencia y mejores habilidades empáticas, y puede imaginarse la realidad mejor que yo, entonces es libre de crítica. Y creo que el único "crimen" que estamos cometiendo es tener un acercamiento juguetón, no nos tomamos el montaje, ni lo que ocurre en la película, tan en serio.

Morten, tú vienes de un país liberal, democrático y rico, y estás haciendo una película con un equipo que ha pasado un tercio de sus vidas bajo un régimen comunista...

MT: Pero ahora vivo en Suecia, ¡es muy opresivo! (ríe). Es como una Unión Soviética hecha por gays. Siéntete libre de publicar eso. Estoy hablando completamente en serio.

(Ríe) Específicamente gays , no lesbianas.

MT: Sí, gays, porque una Unión Soviética lesbiana sería aún más opresiva que la gay.

En una palabra, ¿cuál es la misión de esta película?

UO: Creo que es liberar. El título de la película es Día de la Liberación . Bueno, es el nombre de un día de fiesta nacional, obvio, pero también puede estar describiendo un tipo de reacción que el espectador, ya sea occidental o norcoreano, podría tener hacia la forma en la que ve el mundo. Tal vez se libere un poco.

¿Liberado de su forma de pensar predeterminada? ¿De cómo percibimos... ?

UO: Tal vez, simplemente, libre de hacer algunas preguntas. "¿Por qué pienso de esta manera?" "¿Estoy 100% convencido de saber cómo son las cosas?"

¿Morten?

MT: Iluminación para la gente. Para las dos. ¡Y un buen show!

Gustavs Terzens

Traducción Ralf & Florian