Kraftwerk Endless, Endless (1ª Parte)

“La primera vez que escuché Robots me quedé helado y boquiabierto. Sonaba tan nuevo y fresco. Yo ya había hecho música electrónica, pero los resultados no fueron tan puros: el sonido de las computadoras hablando entre sí. Sonó como el futuro, y fue fascinante”. (Juan Atkins)

“Encontramos en su música una visión del futuro encantadora, dura y suave a la vez. Más que una influencia, fueron un sueño. Cerrabas los ojos, les escuchabas e imaginabas otro mundo”. (Derrick May)

 

Karl Bartos, 2016

Tenía que decidir a qué profesión iba a dedicarme. Pensé, al carajo. Amo la música. Quiero pasar mi vida en la música. Quiero vivir en la música. Quiero vivir en el sonido. Así que siendo alemán, fui al conservatorio y aprendí percusión clásica.

Tenía que ser con I.C. (Identidad Corporativa). Si quieres hacer una composición que sobresalga tienes que desarrollar tu propia identidad. Podía notar que Ralf y Florian estaban en ese proceso. Su primer disco suena realmente como a Pink Floyd, y el segundo también. Pero el tercero tiene otro color. Cuando hicieron Autobahn comenzaron a desarrollar su propia identidad. Y pude saborearlo. Me recogieron, y nos fuimos diez semanas a Estados Unidos (abril de 1975). Todo sucedió ahí, básicamente.

Creo que sólo puedes ser parte de esa transferencia cultural si no vistes una máscara. Tienes que mostrar tu propio rostro, pero primero debes encontrarlo. Nuestra identidad alemana estaba realmente destruida y llena de mierda. Ése es un aspecto muy importante de la música, mirar en el espejo, ver tu propio rostro y ser parte de la transferencia cultural.

No soy un entusiasta de la música pop. Creo que la música pop fue mucho mejor en la década de los sesenta o en los setenta. Tiene que ver con su valor, con el valor de la comodidad. Pero ya no es una comodidad. La música se ha convertido en una clase de combustible para otros modelos de negocio. Ya no existe. Ahora lidian con un montón de canciones. Millones de canciones para esto y aquello. Sólo se trata de números. Millones de canciones, y pagas mensualmente por esto y aquello. ¿Es eso música? No me gusta. Creo que es un gran error. De cualquier forma es el futuro, pero creo que no lo necesito.

Ralf Hütter, 2016

Es que, de alguna manera, para nosotros estos conciertos son un regreso, como completar el círculo. Empezamos en el mundo del arte, a finales de los sesenta. Nuestros primeros conciertos fueron en galerías de Düsseldorf. En esa época las salas de conciertos de Alemania estaban ocupadas por los grandes grupos de rock, así que tuvimos que empezar en el sector más underground del arte. Y hay que tener en cuenta que Kraftwerk no es sólo música o sonido, sino también el aspecto visual. Nosotros lo llamamos "pinturas musicales", y por eso llevamos visuales en 3D en nuestros conciertos. Los museos de arte moderno nos ofrecen la posibilidad de mostrar todo lo que somos en su totalidad.

Como sabes, en Alemania hay una gran tradición de música clásica, y todos nosotros recibimos esa formación de jóvenes, pero también nos fascinaba todo lo que se estaba haciendo en la música electroacústica en Colonia o París. Sabíamos de todo eso no por la escena musical, sino por lo que estaba pasando en las artes visuales. La escena musical de entonces o estaba orientada a lo tradicional, o era más cercana al rock'n'roll anglosajón. Nosotros estábamos en un sitio distinto.

Queríamos que nuestras letras fuesen visionarias, utilizar todos los sonidos sintéticos y ritmos industriales que pudiéramos... Pero, más que el futuro, teníamos una visión de la vida diaria, y lo que pretendíamos era reflejar eso. Hay una palabra en alemán que define muy bien lo que es Kraftwerk: alltag. Significa "día a día", pero si la descompones tienes all, que significa "todo", y que también hace referencia al espacio, y tag, que quiere decir "día". Así que ambas juntas significan algo así como "un día en el espacio". Ésa era nuestra visión.

Lo que intentamos hacer es seguir siendo independientes, hacer arte sin tener ninguna restricción, ni pertenecer a ninguna gran compañía. Ahora es mucho más fácil: podemos utilizar nuestros laptops para componer nuestros paisajes sonoros y crear nuestros visuales. Los compositores de hoy son muy afortunados. Imagina a un Beethoven en la antigüedad: tenía que recurrir a los reyes o a la aristocracia para conseguir dinero y crear algo que fuese tocado por una orquesta. Ahora tenemos todos los sonidos posibles al alcance de nuestros dedos.

Siempre hemos intentado crear arte contemporáneo y, al mismo tiempo, mirar hacia el futuro. Si echas un vistazo a tu alrededor, la tecnología está en todas partes. No se puede negar o rechazar. Nosotros siempre la hemos visto como una herramienta de creación. Por eso la incorporamos de una manera constructiva, para crear arte tecnológico.

Con un instrumento electrónico puedes tocar el alma de alguien o romperle los tímpanos. Se utiliza en la medicina para mejorar nuestra vida, o para destruir creando armas. Para nosotros se trata de una colaboración entre un hombre y una máquina. Llegar a una relación de simbiosis.

Siempre hemos intentado alcanzar esa unión entre hombre y máquina. Hubo un momento, hace mucho, en el que dejábamos a nuestros instrumentos funcionando mientras nosotros bajábamos del escenario. Vimos que la gente continuaba bailando sin estar nosotros allí, y eso sucedía porque la música se valía por sí misma. Para mí era una situación maravillosa. Era completamente libre.

Ralf Hütter, 2014

En los viejos archivos de nuestro estudio Kling Klang tenemos todos nuestros viejos sintetizadores analógicos, las cintas analógicas, todos los archivos y sonidos de instrumentos antiguos analógicos y, por supuesto, en la última década hemos transformado todo a formato digital, así que tenemos todo eso ahora en programas de ordenador que podemos usar en vivo. Podemos modificar y, como decimos, cambiar los interruptores, girar los potenciómetros, pedalear los pedales, atenuar los atenuadores, y utilizamos micrófonos, voces sintéticas y todo tipo de maquinaria musical. Nuestro instrumento es el estudio Kling Klang y, para Kraftwerk, la mejor manera de describirlo es como The Man-Machine. Por lo tanto, todos estamos interconectados con nuestras máquinas en una situación de concepto real.

Karl Bartos, 2013

Me interesaba trabajar con fuentes electrónicas y con sonidos grabados en magnetófono, lo aprendí todo de la música concreta. La idea básica de ese período era que no sólo podías hacer música con instrumentos, sino que también podías llamar música a los sonidos de la naturaleza o de una máquina. Cuando entré en Kraftwerk éste se convirtió en uno de los conceptos más importantes: hacer música con sonidos grabados del entorno, sin descuidar su elemento pop.

No queríamos tocar la guitarra porque no nos pertenecía. A todos nos gustaban mucho The Beatles y The Beach Boys, pero no eran nuestra cultura. Si queríamos tener un discurso cultural potente debíamos mirar a nuestro alrededor. Ser europeo quería decir mirar hacia Stockhausen, Pierre Henry, Debussy... Queríamos contribuir a cerrar la herida cultural que había creado la Segunda Guerra Mundial, y preferíamos mirar atrás, hacia Metrópolis de Fritz Lang, en vez de hacer música angloamericana.

En (Kraftwerk) publicábamos muy pocos (discos). Ése fue uno de los principales motivos por los que dejé el grupo, porque yo quería componer y quería una vida propia. Estaba cerrado a cal y canto: no podía hacer nada más excepto Kraftwerk, ése era el pacto. La decisión no tuvo nada que ver con la música o con el arte. Lo que hacíamos ya me estaba bien. Tuvo más que ver con el hecho de cumplir los cuarenta: quería ser independiente, no quería que nadie tomara decisiones por mí, necesitaba hacer de mí mismo.

Ralf Hütter, 2013

Podría decirse que inventamos ese lenguaje. Nuestra generación en Düsseldorf carecía de una música contemporánea que hablara del presente. Había música clásica, música de bares… pero ninguna utilizaba el lenguaje de la vida cotidiana. Tuvimos que desarrollarlo a finales de los sesenta y a principios de los setenta. Autobahn es el primer álbum que lo introducía. Como luego hizo el rap.

Cambiamos y reprogramamos las máquinas. En los últimos treinta años hemos transformado Kraftwerk a digital. Hemos pasado todos los sonidos de los setenta a este formato. Kraftwerk es un organismo vivo, una orquesta en directo. No es algo rígido, es una escultura viviente. No es nostalgia, el concepto es dar vida a la música.

En los setenta estábamos aislados, atacados o menospreciados por la escena de la música tradicional o por los medios. Hubo mucho rechazo por ignorancia. Pero ahora todo el mundo tiene su ordenador y su móvil, se puede hacer música con ellos, y lo entienden perfectamente.

Las máquinas están llenas de emoción, son muy sensibles. Nuestros ordenadores o sintetizadores tienen un rango de frecuencias de 20.000 a 22.000 hercios. Mucha más sensibilidad que los instrumentos del pasado. Además, tenemos más medios de expresión con las imágenes que nosotros mismos construimos. Muchos más que tocando un piano o un violín de cuatro cuerdas. Con la electrónica, todo es posible. Tiene sólo que ver con la creatividad del compositor.

No nos interesaba tanto eso, sino el proceso creativo que ideamos para Kraftwerk: la semana de 168 horas. Para nosotros es una situación constante de trabajo: el hombre y la máquina trabajando en la música. El resto, el culto a la personalidad, es algo históricamente muy aburrido.

Kraftwerk Selfzine

El robot de Ralf Hütter a la BBC, 2013

Kraftwerk es una banda europea con pasaportes alemanes, y estamos de gira por el mundo. Creamos música desde cero. Los viajes y la monotonía son la inspiración para nuestra música.

Kraftwerk Selfzine

Ralf Hütter, 2009

No, no echo de menos a Florian. Las cosas se terminan. Ya está. Lo siento. No me preguntes más sobre ese tema. Podemos discutir sobre nuevos aparatos, nuevos sonidos, pero hay que dejar el tema de Florian.

El futuro es todavía brillante. Hay muchas cosas por hacer. Siempre hemos dicho que Kraftwerk es como el Volkswagen, pero en electrónica. Somos parte de una nueva cultura. Estoy de acuerdo cuando recuerdan que nosotros, junto con artistas como Can y  Tangerine Dream, hemos tratado de que no se perdiera parte de esa cultura alemana autóctona de los arquitectos de la Bauhaus o las ideas de los films de Fritz Lang.

Alguien dijo sobre nosotros que esa especie de sinfonía electrónica llamada Autobahn era como la Sinfonía del Nuevo Mundo para la música contemporánea. Pero lo cierto es que si David Bowie no nos llega a conocer durante un concierto nuestro en Colonia, y empieza a decir que Kraftwerk era su grupo favorito, no sé dónde estaríamos ahora mismo. Le debemos mucho a Bowie. Y encima va, y dedica esa canción a  Florian llamada V-2 Schneider en su álbum “Heroes”.

Cuando nos conocimos Florian y yo estábamos empapados de la línea de los einzelganger, solitarios, mágicos... Eramos Mr. Kling y Mr. Klang. Y ya sabes que dos individualistas producen el doble fantasmagórico de una persona  con vida. En alemán se dice que dos einzelganger producen un doppelganger.

Ralf Hütter, 2009

Nunca pensamos en categorías. Sólo componíamos, y componemos, nuestra música. Y el lenguaje contemporáneo nos acompaña desde que tenemos veinte años. Entonces, como artistas involucrados en ese ámbito artístico, debemos utilizar las tecnologías más actualizadas.

En Alemania, dónde nos movíamos en el circuito de centros culturales, universidades y algunos clubes, fue muy bien recibida. Cuando empezamos a viajar por el mundo nos costó más. Pero eso nunca fue un problema. Seguíamos trabajando en nuestro estudio, Kling Klang, mientras nuestra idea se transformaba en un lenguaje universal.

Es un género (la música electrónica) que consideramos en continuo crecimiento. Es un desarrollo orgánico, dentro de un proceso contínuo, con la mirada siempre puesta en el futuro. Siempre miramos en esa dirección.

(Las nuevas tecnologías) Nos permitieron manejarnos dentro de un concepto de Minimum-Maximum, de hacer más con mucho menos. Una idea que también llevamos a la parte audiovisual, trabajada con economía de símbolos para proteger la música.

Influimos a todos. Lo nuestro está en los discos y los grupos de distintos géneros. Hasta en el tango, cuyo instrumento más importante, el bandoneón, lo creó alguien de Krefeld, mi ciudad.

Wolfgang Flür, 2001

¡No había tal cosa como algo parecido a un ordenador en casa, y no podíamos usar mucho, electrónicamente hablando! Ralf compró un sintetizador Moog inmenso y caro, y Florian tenía un sintetizador ARP Odyssey de los primeros. Tuvimos un pequeño kit de batería roto, que me inspiró a construir un tablero de percusión electrónica, el primero del mundo, en 1973. El órgano Hammond de Ralf se adaptó con tubos de radio, y se cortó en dos partes para su transporte. También usamos una pequeña mesa de mezclas y un osciloscopio. En 1977 estábamos usando un secuenciador de hardware hecho a mano de Matten & Weichers que tenía capacidad para 16 pistas. El software de secuenciación asistida por ordenador llegó a mediados de los 80 con el Midi, pero cuando dejé el grupo en 1986 ¡todavía no estábamos usando Midi!

Florian Schenider

- ¿Qué canciones vais a tocar esta noche?
- Todas las que toquemos.
- He oído que estáis preparando un nuevo álbum. ¿Es así?
- Sí.
- ¿Te gusta la nueva generación de la música techno?
- Sí.
- ¿Crees que sois los padres de esa nueva generación?
- ¿Qué puedo responder a eso? (Risas) No lo sé.

Ralf Hütter

* Somos hijos de Fritz Lang y Wernher Von Braun. 

* Nos autodenominamos trabajadores musicales. 

* El sintetizador es un instrumento psicoanalítico, un instrumento freudiano. 

* Somos una antena que capta información, y también un transmisor que emite información. Es un proceso de ida y vuelta. Es como un proceso de retroalimentación energética. 

* Creamos a partir del alemán, nuestra lengua materna, que es muy mecánico. Utilizamos su estructura básica en nuestra música. Y también las máquinas industriales alemanas. 

* El dinamismo y el alma de las máquinas siempre han formado parte de nuestra música. El éxtasis siempre se logra mediante la repetición, y todo el mundo busca el éxtasis en la vida, en el sexo, en las emociones, en el placer, en lo que sea... En las fiestas... Y las máquinas pueden producir un perfecto y absoluto éxtasis. 

* Los años 30 no existieron en Alemania.

* ¿Qué es un álbum? Por exigencias del formato en vinilo los discos duraban 40 minutos: la cara A y la cara B. Luego con el cd fueron más largos. Ahora podrían no tener fin. Podríamos hacer un álbum sin fin... Porque para mí la música dura 24 horas.

* Para nosotros el mundo que nos rodea es una orquesta completa. Podemos utilizar para nuestra música los ruidos de los coches, las máquinas de café y las aspiradoras. Es como una película. Nosotros somos los guionistas, que lo captan todo con sus oídos, y crean nuevas imágenes. Ya no escucho música de otros artistas. En casa no me pongo música. No lo necesito. Así puedo pensar en mi música.

* Florian no estaba involucrado en los proyectos de Kraftwerk desde hace muchos, muchísimos, años.

Ralf & Florian