Joe Cocker

 

Rockológicas Una manera diferente de conocer la música

Joe Cocker (Viaje Inesperado)

Aún recuerdo aquellas tardes de mi niñez, después del colegio, cuando llegaba a casa y me ponía a merendar mientras hacía mis deberes. Eran tardes donde lo único que esperaba era poder jugar un poco más, y que llegara la hora de la cena para poder ver un nuevo episodio de una de mis series favoritas, Aquellos Maravillosos Años. Me colocaba a menudo debajo de la mesa, sentado en el suelo, apoyando la espalda en la columna de madera que servía de soporte, y desde allí, dejaba que la música me transportara…

 

Joe Cocker nació en Sheffield un 20 de mayo de 1944. Fue en esa misma ciudad donde inició su periplo musical con el seudónimo de Vanee Arnold, comenzando con bandas con nombres bastante curiosos, como por ejemplo The Avengers o The Grease Band, entre otros, siendo un precursor importante en la expansión del blues en Inglaterra. Cocker fue un seguidor del skiffle, que mezclaba elementos propios del jazz y el blues con la música de banjo y las guitarras acústicas.

 

Muchos de las grandes bandas inglesas fueron seguidores del movimiento o tomaron parte de su influencia, como Lonnie Donegan o The Beatles. El skiffle nació en Nueva Orleans, y tiene sus raíces a principios de siglo. No obstante se popularizó enormemente a finales de la década de los 50. 

Joe Cocker derivó después hacia el blues y el rock, dando pequeños conciertos y realizando mini giras con su banda de por aquel entonces, The Avengers.

Con The Avengers consiguió su primer contrato, e incluso hizo de telonero para bandas ya muy consolidadas de la época, como The Hollies o los mismísimos Rolling Stones.

Corría el año 1964 de nuestro señor cuando grabo su primer sencillo para el sello Decca, una versión del tema I’ll Cry Instead de Lennon y McCartney. Desafortunadamente para Joe el tema era muy parecido a la versión original, mismo tempo y prácticamente misma estructura, por lo que no tuvo ninguna repercusión en el mundillo musical, pasando con más pena que gloria, y siendo relegado al olvido de manera casi instantánea. Tema por cierto bastante desconocido, incluso en la actualidad, por muchos de sus seguidores. Esta proeza empeoró bastante su situación, y Decca rescindió el contrato.

Joe no se desanimó y continuó al pie del cañón, cambió el nombre de la banda, que paso a llamarse Joe Cocker Big Blues, y bajo esta premisa realizó varias giras, algunas de ellas fuera de Gran Bretaña, llegando a tocar para las fuerzas armadas americanas destinadas en las bases de la OTAN. Muchos años después Joe Cocker comentó que ese período fue una de las mejores épocas para él, un tiempo en el que disfrutó, y que recordaba con un cariño especial. 

 

Sin embargo, su pequeño paraíso no duró mucho, y concluyó al cabo de un tiempo volviendo con su banda a Gran Bretaña.

Cocker cada vez más cercano a la música negra y más alejado del canon comercial de la época, sobrevivió como pudo. Rayando la miseria, con graves problemas alcohólicos, y teniendo que aceptar trabajos esporádicos de peón de obra. Ganaba muy poco, y lo poco que llegaba a sus manos era transformado en botella a modo de licor, cerveza o cualquier otro antídoto contra la caída libre que estaba experimentando. Pero, como suele decirse, todos tenemos un ángel de la guarda, y el bueno de Joe lo encontró en un músico y compositor llamado Chris Stainton, que no sólo le ayudó a salir del oscuro pozo, sino que además fue vital para relanzar su carrera musical. 

Stainton y Cocker grabaron en 1968 el tema Marjorine. cuya maqueta llego a las oficinas del sello Regal Zonofone, impulsado por el productor musical  Denny Cordell, que tenía en cartera a bandas como Procol Harum. El resultado fue la firma de un nuevo contrato entre Cocker y Cube.

El tema Marjorine recibió excelentes críticas y entró en el top 50 de las listas, además la versión en directo de Joe estaba ayudando a popularizar la grabación original.

Las actuaciones de Cocker no solo incluían una voz rota y desgarradora francamente excelente, se componían además de gesticulaciones espasmódicas que hacían las delicias de sus seguidores.

Fue precisamente en el festival de Woodstock donde Joe Cocker pasaría a primera división del panorama discográfico. Dicho por él mismo: "En Woodstock pasé de ser un rockero de Sheffield con el pelo graso a un hippie de pelo largo, impresionado con el poder de las flores".

A finales de 1968 Joe Cocker Big Blues llegaría al número 1 de la lista británica con una sorprendente revisión del tema de los Beatles With A Little Help From My Friends, donde Joe demuestra lo bien que había aprendido la lección, escogiendo una canción cantada por el vocalista menos dotado de los genios de Liverpool y transformando por completo el tema, adaptándolo a su particular estilo musical. Su interpretación del tema en Woodstock  al año siguiente, ha pasado a los anales del rock.

Su álbum de debut no podía denominarse de otra manera. With A Little Help From My Friends contó con músicos de la talla de Jimmy Page o Albert Lee, y estuvo supervisado por Denny Cordell. El álbum tuvo bastante buena acogida y permitió a Cocker empezar a pensar en el segundo.

 

Trasladado a Estados Unidos, y tras conocer al pianista Leon Russell, que influyó enormemente en Cocker, crean juntos un álbum muy alejado en términos generales del anteriormente publicado.

Joe grabó en 1969 el álbum Joe Cocker, que incluyó éxitos como Delta Lady, que entró de lleno en el Top 10, y se convirtió en un éxito de ventas incontestable.

El problema de Joe Cocker, y a la vez su mayor virtud, fue su originalidad y el no estar sujeto a patrones que le dieran un rumbo determinado a su carrera, para bien en muchas decisiones, pero lo cierto es que el músico británico era incapaz de darle una coherencia a su propia trayectoria, y muchas veces seguía los dictámenes de arreglistas y autores, y claro, no todos eran Stainton o Russell. 

A partir del éxito de su segundo álbum Joe termina con la Big Blues y entra en una espiral de drogas, rupturas con compañeros, orgías descontroladas, adicciones varias y fracasos comerciales que se suceden a ritmo de blues, con contadas excepciones, como por ejemplo GuiltyYou’re So Beautiful,  o la versión en 1978 del clásico de Procol Harum A Whiter Shade Of Pale.

En 1982, el denominado por algunos críticos bastante sátiros zombi de Woodstock, resurgiría en la escena musical con un tema romántico incluido en la banda sonora de la película Oficial y Caballero, cantado a dúo junto a Jennifer Warnes, y titulado Up Where We Belong

El tema fue un exitazo (con Grammy, Globo de Oro y Oscar incluido), y resucitó a Joe para el gran público de la década de los 80. Cocker lanzó algunos de sus temas más conocidos, como el clásico Unchain My Heart o el sudoroso y extenuante You Can Leave Your Haton, totalmente imprescindible para las noches eróticas en pareja, y sobre el que planean algunos de los mejores momentos de mi adolescencia…

Los 80 fueron quizá la década más tranquila y exitosa del cantante, que recuperó buena parte del éxito conseguido a finales de los 60. No era ni de lejos el mismo tipo espasmódico y lleno de vitalidad, pero seguía teniendo esa voz, esa voz profunda y desgarradora, llena de matices y que sólo Cocker poseía.

Lo siguiente fueron recopilatorios, álbumes grabados en directo, múltiples colaboraciones, y algún que otro disco más o menos meritorio. Su popularidad afortunadamente se mantuvo intacta, con grandes altibajos a nivel comercial y alguna que otra recaída en el alcoholismo que Joe supo capear a tiempo. La discografía de Joe Cocker es extensa entre 1990 y 2012, lo que refleja que nunca decayeron sus ganas por seguir dando conciertos y grabando discos. Aunque el mismo declararía lo siguiente: “No siento la urgencia de cantar en todo momento, pero al mismo tiempo siento que si no salgo, tengo la necesidad de hacerlo y desfogarlo todo”.

Se ha marchado uno de los más grandes intérpretes de blues-rock que el mundo ha conocido. Nos queda su música, que perdurará para otras generaciones que quieran acercarse a escuchar. Nosotros vamos a desconectar la radio, nos contentamos con haber podido rendir homenaje al hombre que desafió a los Beatles, y ganó. ¿Álguien más puede decir eso?

Joe Cocker: "Dios, yo sólo soy un tipo calvo, gordo, de 60 años, cantando blues, ¿sabes?"

J. E. Luque