Tecib

 

Isabel Garcia & Joan Parera Llums de Tunguska

Desde 1991 (este año celebrarán las bodas de plata) esta pareja de activistas radiofónicos barceloneses están en la primera línea de fuego. Primero con el programa La Rebelión de los Antioxidantes en Radio Ciutat Vella, hasta el 25 de marzo de 2015.

 

“En La Rebelión de los Antioxidantes queremos ofrecer a nuestros oyentes lo más interesante que se hace dentro y fuera de nuestras fronteras, así como lo más avanzado o arriesgado (aunque ahora esta denominación sea más propia de grandes almacenes). En este programa la palabra riesgo no es una etiqueta, sino una realidad semanal. Se pueden escuchar bonitas canciones y ruido cruel, propuestas accesibles y otras que necesitan de una escucha detenida, cosas muy conocidas y otras que, como se dice vulgarmente, sólo la conocen quién las hace y sus amigos. Queremos ser el altavoz (no un cajón de sastre) donde lo viejo y lo nuevo, lo perdurable y lo efímero, lo serio y lo más jocoso, lo conocido o lo que no lo es, sea mostrado con una sola condición: la calidad. Tampoco somos esclavos del concepto ‘novedad’, aquí no hay prisas, objetivos ni competición de ningún tipo. Y no nos cortamos un pelo en decir las cosas claras si toca decirlas. Todos los que hacemos esto (unos cuantos, por cierto), ya somos todos mayorcitos, y lo más importante, creemos que nuestros oyentes también lo son”.

Seis meses después (exactamente el 30 de septiembre) comienzan en Radio Ateneu del Clot una segunda época, ahora bajo el sugerente nombre de Llums de Tunguska.

Llums de Tunguska es un programa de Radio Ateneu del Clot (ateneudelclot.com/radio/) que se emite cada miércoles de 20 a 21 horas. Dicho espacio está íntegramente dedicado a la difusión de estilos musicales diversos que tienen el nexo común de la experimentación, el riesgo y la búsqueda de caminos sonoros. Por lo tanto, en nuestro programa tienen cabida la improvisación, el jazz contemporáneo, la composición moderna, la experimentación electrónica, la llamada nueva música, la poesía sonora, los sonidos ambientales, etc.”.

Entre una cosa y otra entraron a finales de 2012 en el Antic Forn de Vallcarca como ‘asesores’, para poder llevar a la práctica el hecho de programar conciertos de música experimental en un lugar hasta cierto punto ‘especializado’. Y allí siguen.

Y en esas estábamos cuando tomamos cartas en el asunto, y decidimos dar voz a Isabel y Joan (más conocidos como La Rebelión de los Antioxidantes), uno de los ejemplos más longevos de lo que es trabajar, musicalmente hablando, al margen del margen en nuestra querida Ciudad Condal.

Anki Toner

¿Qué estuvísteis haciendo antes de entrar en Radio Ciutat Vella? ¿Ya hacíais radio?

Sí, ya tuvimos un pequeño escarceo en una emisora microscópica situada en casa de un chaval en el barrio de Sant Antoni. Grabar las cintas en casa y llevarlas a su buzón, y todo eso… Se nos ponen los pelos de punta de sólo recordarlo.

¿Cómo se llamaba el programa que hacíais en la emisora microscópica de Sant Antoni?

Tenemos lagunas… Demasiado ruido en nuestras mentes. Siguiente pregunta.

¿Qué fue primero, el nombre (La Rebelión de los Antioxidantes), o la intención de hacer el programa? ¿Empezó en 1991? ¿25 años son muchos años, no?

Lo primero es tener la intención, luego encontrar el sitio, después cómo hacerlo, y, por último, el nombre. Es lo lógico, pero eso no quiere decir que uno pueda cambiar el orden de las cosas, como salga luego el asunto sólo es la consecuencia.

En serio se podría decir que sobre ese año, más o menos, y, efectivamente, son muchos años. Nunca hemos hecho un registro de programas, pero ya en 1991 lo hacíamos, así que hasta 2015 hemos hecho unos cuantos.

¿Cómo se os ocurrió lo de La Rebelión de los Antioxidantes?

De una forma casual: entramos en una de esas librerías ecológicas y de vida sana y equilibrada, y vimos un libro que se llamaba así. Nos gustó ya que también era como un pequeño guiño a Neil Young. Qué cosas.

Creo que nos conocimos hacia 1997 ó 1998. En esa época érais cuatro haciendo el programa (Marco Aurelio Bevià, Curtis y vosotros dos), el espectro estilístico era muy amplio y teníais a Jose Sonodrome de técnico. ¿Qué recordáis de aquellos días? ¿Fue el mejor momento de La Rebelión... ?

Los dos teníamos una fuerte influencia de The Wire. Descubrimos que no importaba el estilo, sino lo que se decía y la actitud. Se puede, y se debe, transmitir algo interesante ya sea con un laptop, una guitarra, un saxo, un micrófono de contacto, la voz o las castañuelas. Era hacer saltar por los aires las fronteras bobas, y pensamos que el programa tenía que ir por esos caminos. Ésa fue la razón por la que el programa albergaba “estilos diferentes”, pero con un nexo común. Afortunadamente, ahora estas fronteras casi no existen, sólo quedan para los que no quieren ver más allá de sus narices, y ya son pocos.

En cuanto a si fueron los mejores días, la verdad es que fueron tiempos de promocionales a patadas, conciertos gratis, y mucho chachachá. Y también de varios dolores de cabeza: coordinar a una tropa no es tarea fácil. Pero ahora también son días buenos, y más tranquilos, y la norma sigue siendo la misma: hacemos lo que nos gusta.

Luego os perdí la pista durante muchos años. ¿Siguió el programa por los mismos derroteros?

Fue evolucionando a medida de que los colaboradores fueron quedándose por el camino, vimos que quien mucho aprieta poco ahoga, la industria del ritmo y la melodía cambiaban, y aprendimos a no ver tanto lo que ponía el Wire y girar la mirada hacia lo que teníamos alrededor. En el fondo nos fuimos radicalizando en la propuesta, asunto éste del que nunca nos hemos arrepentido, aunque esto conllevase el fin del chachachá (o entrar en otro distinto).

Un día volví a quedar con vosotros, ya estábamos en el siglo XXI y la emisora en otra dirección. ¿Era el principio del fin?

Bueno, eso fue por decisión de la dirección de la radio. Digamos que la cosa se había quedado obsoleta y cambiaron de local mejorando, en teoría, las instalaciones y los equipos. Pero la tontería que dominaba la emisora continuaba siendo la misma o más acentuada. A nosotros el cambio de local no nos afectó mucho, si lo hizo fue de forma positiva: ya podíamos enseñar algo a las visitas sin sentir vergüenza ajena.

¿Cómo fue todo para que desembocara en que tuviérais que dejar el programa, y en consecuencia la emisora?

Todo se resume en dos factores: la estupidez del género humano y la política (aunque creemos que la segunda va íntimamente ligada a la primera). Hay que reconocer que estábamos pasando unos días de un cierto agobio personal, y no estaba la guitarra para cantautores. Si a esto le sumamos la actitud prepotente, caciquil e intolerante de cierto personaje, más el cierto interés de una cierta formación política de nuevo cuño hacia la emisora, el cóctel está servido para que la cosa estallase como así ocurrió. Visto en perspectiva, y con lo que sabemos actualmente, creemos que hicimos bien ya que la cosa allí continúa por los mismos derroteros.

¿Qué fue Los Discos de Harpo?

Ahora mismo está con la calabaza Ruperta en el arcón donde la puso Chicho Ibáñez Serrador. Pero ahora que lo mencionas, se podría decir que, en el fondo, Harpo se comió al hermano mellizo, aunque quizás él no se dio cuenta.

¿La Rebelión de los Antioxidantes se acabó el 25 de marzo de 2015?
Por esas fechas sí, antes de las municipales. Nos tenéis controlados… ¿Hemos de tener miedo al respecto? ¿Sois de la NSA?

Tuffo

¿Qué pasó entre la expulsión de Radio Ciutat Vella y la llegada a Radio Ateneu del Clot?

Pues unos días de cansancio, hastío, liberación, reflexión, y, también hay que ser un poco vanidosos, de ver si lo que hacíamos era apreciado por la gente o no. Fue una alegría ver que lo último era cierto, sobre todo por los creadores y gentes de la escena. Hubo unos días en Madrid con amigos de la escena improvisadora de allí que nos resultaron muy aleccionadores, y que nos hicieron replantear ciertas cosas.

¿Por qué no seguísteis con el mismo nombre cuando entrásteis en Radio Ateneu del Clot?
Por el simple hecho de querer romper con lo anterior, aunque conservando lo importante con algún retoque. Lo podíamos haber conservado sin ningún tipo de problema, pero creímos que cambiar el nombre era empezar una nueva etapa.

¿A qué se debe el título de Llums de Tunguska?

Siempre hemos asociado la música experimental con lo extraño, lo oculto o no explicado. Y volvemos a los libros. Leímos un libro acerca de los fenómenos OVNI en la Unión Soviética, y naturalmente se habla del famoso bólido que cayó en la región siberiana de Tunguska en junio de 1908. Las fotografías en blanco y negro de las primeras expediciones que allí fueron son como un fresco en imágenes de muchos de los sonidos que radiamos: grises, misteriosos, inquietantes, fuertes, enigmáticos, etc. Nos gustó la idea, y así lo bautizamos.

¿Cómo os planteásteis esta nueva época?

Con más tranquilidad y sin agobios. Con protagonismo casi absoluto de los netlabels y los bandcamps, aunque todavía siguen sonando los cds, pero pocos ya. Siempre se nos hace corto, y hemos de seleccionar bien para tratar de ofrecer lo que creemos que vale la pena, pero siempre se nos quedan cosas en el tintero o estilos que no están reflejados allí, aunque queremos hacerlo, por ejemplo la poesía sonora.

¿La gran novedad son los conciertos durante el programa, no?

Sí, y es algo curioso. Antes teníamos un estudio más grande, un mejor equipo, pero era muy complicado hacerlo, casi imposible por mil y un motivos. Y ahora, en un estudio más pequeño y unos medios más modestos, sí los podemos hacer. Hasta el momento se han dejado engañar artistas electrónicos, a ver qué pasará cuando vengan los que no utilizan la electrónica. Será interesante verlo.

¿Se trabaja mejor en equipo o en solitario (en vuestro caso como dúo)?

Pregunta con trampa. Trabajar con un número reducido de gente o en solitario ahorra algunos problemas y te llevas toda la gloria, pero te carga de trabajo y corres el peligro de convertirte en un jodido esclavo y no tener vida propia. Por el contrario, trabajar con más gente conlleva abrirse a distintos puntos de vista y hacer que el oyente no acabe aborreciendo tu voz, pero por el contrario requiere un compromiso, por parte de todos los componentes, casi religioso, que no siempre es posible seguir, además que, no lo neguemos, en el fondo hay que tener unas ciertas normas que, como buenos latinos que somos, amamos dinamitarlas. Creo que hay que experimentar ambas oportunidades y sacar las conclusiones.

¿Mirar alrededor era radicalizarse? ¿No prestábais suficiente atención a la escena de aquí?

Nos referíamos a radicalizar el contenido sonoro, dar mayor difusión a estilos y músicas mucho más minoritarias, pero tremendamente interesantes, y dejar de lado todo aquello que a principios de los 90 era lo subterráneo, pero que había sido absorbido y aceptado por la corriente.

Como muchos de los que vivimos aquí nos dejábamos encantar por todo lo que viene de fuera y dejábamos lo de aquí para más tarde. Y nos dimos cuenta de que esto es insostenible e injusto. Habían, y hay, un batallón de talentos en este país (y en otros próximos a nosotros) que merecen ser escuchados y tomados en cuenta. Creemos que ahora, en la medida de lo posible, sí que tienen la cabida que se merecen, y hasta incluso diríamos que necesitan más. No sería extraño que nos convirtiéramos, si la cosa continúa a este ritmo, en un programa en que sólo sonase producción nacional, portuguesa y de los países sudamericanos. Veremos.

Hablemos ahora de L'Antic Forn de Vallcarca. ¿Qué hacéis allí?

En esencia de mediadores. O bien hay gente que se pone en contacto con nosotros para tocar allí, o bien somos nosotros los que se lo proponemos. No hay que olvidar que existe una junta en la asociación (de la que nosotros no formamos parte), y son ellos los que gestionan el local y los que finalmente tienen la última palabra. Pero hay una estrecha relación entre nosotros, así que, en el fondo, sentimos que formamos parte del proyecto, aunque sea de forma colateral.

Todo empezó cuando Josep María, nuestro técnico cuando estábamos en Ciutat Vella en los últimos años, empezó a sentir curiosidad por este tipo de sonidos y quería tener un espacio para hacer cosas, tanto a nivel musical como para actividades para el barrio de Vallcarca. Sus padres tenían un horno de pan, y lo habilitaron para ello (aún se conservan varios elementos originales, como las baldosas de las paredes). El aforo del lugar invita a hacer actuaciones donde la intimidad, y por lo tanto la concentración y la atención sean lo primordial, aunque también se han realizado conciertos de alto volumen donde las características son diametralmente opuestas. Fue como una especie de acuerdo tácito entre ambas partes. Las actuaciones empezaron al poco de abrirse el local, en diciembre del 2012, y han pasado por ahí artistas de aquí, del resto del país y de fuera. Siempre hemos buscado la variedad (el local también está abierto a otros estilos musicales y expresiones artísticas, por supuesto), aunque tenemos tres espinas clavadas que queremos superar: ser un lugar donde los jóvenes compositores electroacústicos puedan presentar sus obras, la clásica contemporánea y la poesía sonora. Desde aquí queremos hacer un llamamiento a que si alguien relacionado con estos estilos le gusta la idea de tocar allí, le abrimos las puertas encantados. Por lo demás, seguiremos en la línea y con propuestas para después del verano, sobre todo en la unión entre cine y sonido.

Jesús Brotons


¿Qué balance hacéis del feedback que recibís por parte de artistas y público (quizás todo sea lo mismo)?

Los artistas son, sin duda, lo mejor de todo esto. No hay palabras para agradecer el hecho de que acepten nuestras invitaciones, y, naturalmente, que escojan el Forn para tocar. Esperamos que ellos sientan lo mismo, aunque el hecho de que algunos hayan o quieran repetir la experiencia ya nos da unas pistas sobre ello, sobre todo los que vienen de fuera, y les supone un esfuerzo en muchos sentidos. En cuanto al publico… ¿Qué decir? Pues que siempre acude a las propuestas con actitud respetuosa y curiosa. Muchas gracias a todos los que han venido, y a los que vendrán.

¿Cómo veis la escena experimental que tenemos aquí en estos momentos (en modo micro y macro)?

Creo que hay que hacer tres grupos para poder contestar a esta pregunta. 

A nivel creativo creo que estamos en un momento muy dulce. En el conjunto del país hay muchas, variadas e interesantes propuestas repartidas por toda la geografía. Se ha roto la tradicional centralidad que existía entre Madrid y Barcelona. Hay que destacar la escena levantina (desde Valencia hasta Málaga), o la pequeña, por ahora, existente en Canarias. En cuanto a Barcelona en particular, creo que estamos ahora mismo en uno de los mejores momentos por los mismos motivos: hay variedad, hay un buen número de gente que se dedica a ello y un nivel muy alto. Se ha notado de forma muy positiva el relevo generacional, aunque personalmente notamos una cierta carencia en cuanto a mujeres que se pongan a esto de la creación sonora. La desigualdad sigue siendo bastante acusada.

En cuanto a locales, creemos que si se pone en práctica la nueva reglamentación que el ayuntamiento de Barcelona tiene prevista para la música en directo, aún puede incrementarse el hermoso problema de tener que escoger entre las ahora dos o tres propuestas que hay en ciertos días de la semana actualmente. Y, claro está, esto es muy positivo para los músicos que quieran tocar aquí. Lo importante es que se permita realizar a los locales ahora existentes su labor, y que el ayuntamiento cese en su política de represión absurda. Naturalmente, los locales también han de comprender que no viven en reservas, y que han de cohabitar con los vecinos y respetar el descanso. 

Y en cuanto a público, creemos que tendría que haber un número mayor, aunque quizás sin excesos, tampoco nos gustaría que esto se convirtiera en el próximo hype. Y, sobre todo, que abandonase ciertas malas costumbres, como son las de ningunear el talento de su ciudad o de su país, y dorarle la píldora tanto a la estrellita internacional, y, también, que no por pagar 40 euros en un concierto se está apoyando la escena. Eso es muy falso, la escena se apoya asisitiendo regularmente a todas estas propuestas que cuestan poco dinero, apoyando fanzines o revistas digitales del lugar, conversando con los artistas, y un montón de cosas por el estilo.

¿El nacionalismo musical es el único nacionalismo bueno?

La música, en cualquier estilo, y en nuestra opinión, para que sea interesante ha de ser intrínsecamente libertaria. Eso de los nacionalismos artísticos podría estar bien en el siglo XIX, pero ahora es algo hasta estúpido. Y hasta podríamos decir que el ruido estúpido tampoco es nacionalista ya que la gilipollez es transnacional.

El otro día os vi en Hangar, en la Jornada Wav. ¿Qué fuísteis a ver? ¿Qué os parecen estas inciativas que no toman partido ni por unos, ni por otros?

Nosotros consideramos que por el hecho de hacer un programa de radio (o hacer un zine, o algo parecido) tenemos la, digamos, obligación de estar al tanto de lo que pasa localmente, así que nos dejamos ver en muchas convocatorias a las que podemos ir si muestras obligaciones laborales nos permiten. Y esa jornada a la que te refieres era una de ellas. En concreto no teníamos un artista determinado, aunque el amigo Tecib formó parte del núcleo duro de nuestra atención. Y eso de tomar partido suena a capillitas, grupitos y estrechez de mente. Desgraciadamente, esto forma parte de nuestro ADN, como el cotorreo en los conciertos, y, de un tiempo a esta parte, el uso de los móviles de forma convulsiva.

¿Seguís yendo al Sónar?

Huimos como de la peste, los cantantes de audiotune y los grupos de pop patrocinados por TV3. Este evento y los otros macrofestivales son totalmente tóxicos, y han hecho mucho daño al tejido musical barcelonés, y creo que también al nacional. Aparte de haber hecho abandonar al publico de las pequeñas y medianas salas, y poner cada vez más complicada la vida de los músicos, estos eventos han provocado una auténtica debacle en cómo los poderes públicos ven la música y la cultura en general. La prueba es que, con la crisis, dichos poderes públicos han dado la espalda de manera terrible a la cultura de base, y se han volcado de manera escandalosa en estos eventos, con la excusa de la promoción internacional de la ciudad. Y así vamos. Y esto produce que seamos totalmente liberales a la hora de la gestión de la cultura, y lo único que han de hacer esos estamentos públicos es dejar de hacer esa labor. Ellos ya tienen sus reservas de intelectuales y artistas que llenan cientos y cientos de páginas y miles de minutos de televisión y radio, y, naturalmente, sus adoradores.

Zé Pekeño

¿Hay futuro para la música avanzada o hace tiempo que murió?

No sabemos qué significa “música avanzada”, más que en el contexto de una etiqueta de un cierto evento barcelonés. La música de vanguardia siempre ha existido y siempre existirá, ya que siempre habrán nuevos hallazgos tecnológicos, saldrán personas que darán enfoques creativos diferentes, y, lo importante, la música siempre será un reflejo critico de lo que pasa en la sociedad donde crece y vive, aunque tome como base formas que ya tienen años de existencia. Cuando esto muera, la humanidad sí que puede darse por finiquitada.

Desencanto, conformismo o resignación, ¿qué os invade cuando veis lo que pudo ser y nunca será, musicalmente hablando, después de junio de 1994?

Nada, ya que sabemos que hoy hay algo que hay que vivirlo. Uno de los grandes males que vivimos ahora es el imperio de la industria de la nostalgia, que como un tumor nos hace poner un muro delante de nuestras narices, con un gran espejo en el que sólo vemos el pasado, y encima de una manera muy peligrosamente autocomplaciente. Si en esa época no se llegó a más es que quizás no había nada más, o bien no se supo ir más allá, pero… ¿de qué vale ahora lamentarse, para quedarse en casa y darse golpes en el pecho? En la medida de las posibilidades de cada uno, hay que vivir el presente y disfrutarlo. Lo demás es hacerle el juego a esa industria de la nostalgia.

¿Hacéis algo más por el Arte además del programa de radio y vuestra 'dirección artística parcial' de L'Antic Forn?

No, con esto ya nos sentimos la mar de realizados y ocupados. Además, no tendríamos tiempo para ir a ver bolos…

¿Escucháis radio o sólo la hacéis?

En casa del herrero… La verdad es que escuchar todo el aluvión de discos para el programa hace que no tengamos tiempo para oír a la competencia, pero conocemos y apreciamos la labor de programas como Vericuetos en Gijón, Onas de Crom, Candil Radio de Almería, Ágora Sol Radio de Madrid (los cuales tienen la gentileza de radiar nuestro programa cada semana, aunque lo hagamos en catalán (¡esa subvención ya tarda!)), y algunas más. 

¿Habéis tenido todos estos años algún gurú de las ondas?

Sin duda alguna, Alfonso Arús.

¿Vais a celebrar estos 25 años en antena de alguna forma especial?

Pues la verdad es que ni nos lo habíamos planteado, y no creo que hagamos nada de extraordinario. Lo más probable es que os invitemos a vosotros, creo que con esto ya cumplimos de sobra.

¿Os han tentado alguna vez para dejar la radio alternativa por un tipo de radio más convencional?

No, pero sí que hubo tentaciones de dejar la música y ponernos a hablar de otras cosas que nos apasionan tanto como la música, pero nunca por parte de alguna emisora convencional. No sabemos qué pasaría si esto ocurriera ahora…

¿Cómo se presenta el futuro de Llums de Tunguska, y el vuestro propio como francotiradores radiofónicos?

Pues hasta que el cuerpo y las neuronas aguanten, y, claro está, tengamos algún sitio donde continuar haciendo radio. La verdad es que nos sentimos muy satisfechos de, aunque sea a nivel modesto, poder ser testigos de unos días donde la creación cercana está en un punto muy interesante, y, a nivel humano, somos muy dichosos de poder compartir y conocer a personas realmente encantadoras (sí señores, los que hacen música rara ni muerden, ni tienen cola, ni cuernos, ya sabemos que esto, para muchos, puede ser una gran decepción). Si tuviéramos un poco de feedback por parte de los oyentes no pertenecientes a la escena, ya sería la pera, pero supongo que eso es algo que va incluido en esto.

Luciano Alvarez