Metamatic

 

 

Golpe metálico

A estas alturas el que no reconozca Metamatic como uno de los discos electrónicos más influyentes de la historia sólo puede ser porque el mundo de los sintetizadores le importe un huevo, porque a priori no puede haber otro motivo.

La grabación de este primer disco en solitario de John Foxx estrenó la década de los ochenta, como si de un acto premonitorio se tratara. Y fue concebido por dos motivos, las ganas de experimentar de Foxx con una nueva tecnología por una parte, y la frustración que suponía ser el único motor creativo de Ultravox por otra. La sensación de libertad que ofrecían los sintetizadores, cajas de ritmos y secuenciadores suponía un nuevo concepto de arte. Después de la grabación con Ultravox! de Systems Of Romance (78), y en plena gira americana, Foxx decide abandonar la nave.

Con un equipo, tanto tecnológico como humano, reducido a la mínima expresión, John Foxx se lanza a por un nuevo sistema de expresión musical, el concepto de one-man-band, que no era algo demasiado conocido entonces. La última tecnología musical permitía poder crear sin necesidad de ir a un estudio de grabación y/o relacionarse con otros músicos, si es que era eso lo que querías evitar. De todas estas circunstancias salieron diez temas, alguno de ellos ya se interpretaban en la ultima gira de Ultravox!, como Touch And Go. Diez canciones con una cadencia absolutamente claustrofóbica, gélida, oscura y futurista, un sonido que aún actualmente sigue siendo fuente de inspiración. Singles incontestables como Underpass o No One Driving sitúan esta masterpiece a la altura de cualquier disco de Kraftwerk

Metamatic ha sido reeditado muchas veces, remasterizado y con temas extras, y ahora, 34 años después, vuelve a ser reivindicado en formato vinilo, y de color blanco inmaculado, en edición limitada de 1.200 ejemplares (para el 2014 Record Store Day). Sin ninguna duda este disco no se grabó con otra finalidad que la de ser escuchado en vinilo, donde aún se pueden palpar las texturas de los ARPs utilizados. Una auténtica joya para coleccionistas, sin extras, sólo con los diez cortes originales. Llama la atención ver lo poderoso que aún suena Metamatic a través del tiempo. Dentro de 34 años más me comprometo a realizar esta crítica otra vez, y seguro que no me atrevo a cambiar ni una coma.

Linn