FIB

 

¿Crisis en el Pop? ¿Qué Crisis?

Estaba repasando los carteles de los tres grandes festivales pop nacionales (BBK, FIB y Low) que tendrán lugar en el próximo mes de julio, con la pistola cargada hasta los topes y el vaso vacío de agua de fuego, y me he dado cuenta mientras los leía que me estaba aburriendo… soberanamente (no habrá referéndum, seguiremos siendo lo que éramos antes de la abdicación). La crisis lo ha invadido todo, hasta nuestro querido planeta musical, que parecía que estaba más allá del bien y del mal.

 

A bote pronto, y si tuviera que destacar un solo nombre de cada uno de los tres, me quedaría con The Black Keys, Manic Street Preachers y Massive Attack, respectivamente. Ni todos son cabezas de cartel, ni todos son nuevos, ni todos son lo más de lo más, pero quien tuvo, rereretuvo.

Meditando un poco más me doy cuenta que abundan los venidos a menos, los segundones, los sobrevalorados, los mal resucitados y los perfectamente desconocidos. Además, las carpas electrónicas han desparecido, los nombres de aquí demuestran la mediocridad reinante y los programadores transmiten muy poco riesgo (será verdad que todo se cocina en Londres, y desde muy pocos fogones).

The Black Keys

BBK da un paso atrás respecto al año pasado. Presenta un cartel general casi plano. Los cabezas de cartel son reiterativos y ya empiezan a oler a moho. La segunda línea es floja. La tercera sólo se diferencia de la anterior en el tamaño de la letra. Y la cuarta es vergonzosa, y quizás me quede corto. Salvaría a Franz Ferdinand, White Lies, Dorian y John Talabot Dj siendo muy generoso (y la verdad, mis recomendaciones a más de uno le van a dar risa).

Manic Street Preachers

Manic Street Preachers

FIB es de los tres el más digno (a estas alturas), y eso no equivale a ser el mejor, pero sí lo más parecido a ser tuerto. Han conseguido ser más compactos, más equilibrados, más numerosos (con gran relación calidad/interés) y tener algo más de clase que sus coetáneos de mes. En su contra estaría ese pestazo british que echa hacia atrás, pero poder ver a James, Paul Weller y The Charlatans juntos, pero no revueltos, no tiene precio. Recomendables son Kasabian, The Libertines y MIA, pero yo no seré el primero que tire cohetes ese finde (acabaré haciendo portadas en La Razón, lo sé).

Massive Attack

Massive Attack

Low se gasta el 95% de la pasta en 5 nombres, y el 5% restante en los otros 57. Cuando el centro del campo no existe, los goles nunca llegan, eso lo sabe hasta el último alevín. Son más modernos que sus compañeros de Castellón, pero sin llegar al hipsterismo de Valencia (cero patatero en presencia festivalera, eso sí que es postmodernidad de la buena). En Benidorm (Alicante) deben pensar que su skyline y su venerado nombre venden por sí solos, y sin problemas, una magnífica idea, y que no necesitan nada más, pero me temo que en algo sí que se equivocan. Destaco a The Hives, Editors, The Horrors y Kaiser Chiefs, más por lo que fueron que por lo que aún nos tienen que mostrar (y sorprender).

En fin, las rebajas se adelantan un mes, y no me pillarán con el paso cambiado. Los festivales ya no son para mí porque son más anodinos que la programación de la tele generalista y más previsibles que la clasificación de la liga de fútbol profesional española en sus dos primeros puestos (este año no cuenta, toda regla tiene su excepción, pero lo del Atlético de Madrid tiene más mérito que el PS, ya que como dijo Josep Lluis Núñez tiempo ha, con dinero hasta mi portera ficha).

/Alberto Balsam