Fermín Durán

 

Fermín Durán Doble Visión

Sistema Betamax y Sus Cintas Pregrabadas, El Vuelo del Avestruz, Brainstorm, El Sueño del Zar, The Barbie Lovers, APTC, Arcos de Nepal, G.O.S., Loudness, The Rice Field, Overdose, Trazon Tecib… son hijos, más o menos, de nuestro protagonista, un músico de carrera que hace música electrónica, cosa de la que muy pocos músicos electrónicos pueden hacer gala antes, ahora y después.

 

El destino no le ha hecho justicia, pero poco puedes esperar si vives en pleno Tercer Mundo cultural. Pero no hinca la rodilla, cosa que le honra. Además, se nos ha confirmado como un teórico muy fino, y acertado, de lo que ha sido la evolución última de ese neg/ocio llamado música.

Acaba de publicar un recopilatorio como Arcos de Nepal (El Final de la Era Industrial, Nøvak), y empieza a trabajar en su debut como Tecib, que verá la luz el próximo 2016. Mientras tanto reparte mandobles a diestro y siniestro con un discurso preclaro que debería hacer sonrojar a mucho advenedizo hueco de nuestra avanzada escena sintética.

 

Creo que eres la última persona que usa aún el término compositor para definirse, en vez de productor, en nuestra escena electrónica. Es más, quizás seas la única persona que lo haya usado alguna vez para explicar su rol principal. ¿No es hora de desenmascarar ya a tanto intruso diletante?

No creo que Productor y Compositor sean sinónimos. Mira los créditos de una película o los programas de los conciertos que se hacen en el Auditorio o en el Liceo. A mí me enseñaron que a crear música se le llama componer. También produzco. La producción musical artística es como una continuación de la etapa de composición/creación musical, y no tiene porque ser la misma persona quien la haga, aunque lo que ocurre en música electrónica, al tenerlo todo bajo el control de un ordenador, es que hace que todos los procesos, desde la creación a la entrega del máster, estén muy enlazados, y con frecuencia hechos por una o las mismas personas. También está el intérprete, o sea, el ‘músico’ (el que toca, equivalente al actor en cine y teatro). Después está el técnico de sonido que ejerce o debería ejercer otro papel en esto, y el ingeniero de mastering otro distinto. Frecuentemente los trabajadores de la música electrónica hacemos de todo un poco entre esas disciplinas, si no todas a la vez (lo que no suele ser bueno, al menos dentro de un mismo proyecto). Actualmente parece que llamarse ‘productor’ es el rol que da más ‘estatus’ dentro de la ‘escena’.

Si miras la firma de mi email uso las dos palabras, tanto Compositor como Productor, eso sí, productor de música electrónica. En cambio como compositor te puedo componer un vals al piano, o una pieza para orquesta. Producir, sólo me atrevo con la electrónica. Finalmente está el tema de los djs producers, que te digo la verdad, no tengo ni puta idea de qué coño quiere decir eso. Ni qué hacen exactamente, pero parece ser que es ya de lo más alto en este eslabón. Sinceramente creo que mucha gente que está en la escena electrónica se ha olvidado (o algunos nunca han sabido) de que al acto de crear unos sonidos continuados sobre una página o partitura en blanco se le llama componer, y como muchos empiezan en esto, ya sea programando sonidos en sintetizadores, cambiando patrones en una caja de ritmos, usando básicamente técnicas de djs o bien remezclando cosas que otros han creado, todas esas actividades que son más propias de la etapa de producción que la de creación, pues supongo que por eso se autoproclaman productores, englobando todos esos procesos, incluido el inicial de creación.

Yo, como empecé creando canciones con una guitarra cuando tenía 10 años, reivindico la palabra Compositor, además que creo que me da un plus, separándome un poco del ámbito estricto de la electrónica, y especialmente de la música de baile. Sin detrimento de esos ámbitos, piensa que lo que más hago es música electrónica, y durante muchos años he hecho música orientada a las pistas de baile. También te digo, para acabar, que personalmente creo que en el ámbito de la música de baile, la palabra componer está ya desfasada, en techno y dance se produce y punto. En el fondo quiere decir que en realidad, musicalmente hablando, no se hace nada nuevo. Personalmente me alegro que no se consideren compositores, es que no lo son. Componer en realidad es un proceso que está en el cerebro antes que nada.

¿Dónde se encuentra en estos momentos la música electrónica?

Interesante. La música electrónica, por un lado, es como la electricidad, está en todos los lados. Desde la propia estructura atómica, música electrónica es Enrique Iglesias, es el reguetón que ponen nuestros queridos vecinos, es el hermoso sonido de una línea de alta tensión y el dulce canto de un caza surcando el cielo sobre lo que una vez fue la cuna de nuestra civilización. Pero también son los mil enlaces que recibo a través de las redes sociales, y que no podré escuchar ni viviendo un millón de años (tampoco es que me arrepienta, ni de no vivir todo ese tiempo, ni de no poder escuchar todo eso). Hay mucha gente que tiene una ratio de subidas a Soundcloud de tema por día, personalmente no creo que sea muy bueno, de cara a la calidad y originalidad. Quizás habría que definir qué entendemos por música, por música electrónica, por arte, por baile, por drogas, por sesiones de djs... Son cosas distintas, a veces coinciden, otras no.

La escena a la que creo que te refieres, la que en el último cuarto del siglo XX se llamó de música electrónica, está donde queremos que esté cada uno. En mi caso está al cruzar la puerta de mi estudio, con mis instrumentos, mis discos también, al encender mi iPad y acceder a los enlaces que por recomendación, búsqueda propia o chiripa me parecen interesantes. Internet y la tecnología digital masiva han democratizado la posibilidad de hacer y dar a conocer la música electrónica, eso en parte es bueno, pero en parte te obliga a ser más exigente y filtrar todo lo que escuchas. La globalización ha afectado también a los estilos y a la forma de difusión. Los clubs, fiestas y conciertos siguen existiendo, pero no es imperativa su asistencia para estar al día de lo que ocurre, aunque todavía hay que dejarse ver de vez en cuando. Creo que no ha habido un relevo generacional en este siglo de lo que llamábamos ‘música electrónica’, al menos en la forma que quizás algunos esperábamos. Me produce cierta confusión este movimiento actual que revisa contínuamente fórmulas ya utilizadas. En la medida que todavía aporten algunas cosas nuevas me interesa, pero no deja de chocarme ver chavales de 20 y pocos años que escuchan y hacen cosas parecidas a lo que yo escuchaba a principios de los 80 (entonces odiaba todo lo anterior a Bowie, y mi obsesión era no quedarme anquilosado en un sonido/estilo), pero tampoco acabo de entender las corrientes electrónicas más juveniles, tipo dubstep, aunque intento respetarlas, son el presente real. Y a menos que los acabe de entender, y de gustarme o no, todavía aportan cosas realmente nuevas. En realidad confío más en los autores/artistas particulares, que haberlos los hay, y buenos, que en la escena en general, que ya no volverá a ser como fue, ni tampoco creo que haga falta.

¿Dónde te encuentras tú, musicalmente hablando? ¿Cómo te relacionas con esa escena electrónica de este 2015?

En mi propio camino, desarrollando mi personalidad, que he ido perfilando en todos estos años, a través de todo lo que oigo, compongo, produzco o remezclo. Intento tener un ojo en lo que se hace nuevo e interesante, saber cómo se ha hecho técnicamente, y si hay cosas que puedo asimilar dentro de mi propia línea artística, lo hago. No ha sido un mal año pese a que empezó muy mal por temas personales. Ahora mismo tengo bastante cola de trabajo e ideas entre mis varios proyectos. No me puedo quejar, hago en gran parte lo que quiero y como quiero, sueno a lo que yo quiero sonar, independientemente de los instrumentos que use. Estoy metido en proyectos en solitario y con más gente, y creo que en cada uno de ellos voy encontrando buenos colaboradores. Se están editando cosas mías de los 90s, están publicando cosas mías nuevas, y voy remezclando a gente de escenas 'cercanas' o adyacentes a mi estilo. No me puedo quejar de mi evolución en estos últimos tiempos. En todo caso, creo que debo dar un salto hacia fuera de este país, creo que la escena aquí es muy cerrada. Siempre lo ha sido, y para lo poco que me moví en los 90s comparativamente me era más fácil editar fuera que aquí, y ahora confío en que lo seguirá siendo, pero antes hay que ponerse, ¡ahora hay más medios que nunca!

Fermín Durán

Vamos a repasar un poco tu carrera. Te iré dando nombres, y tú cuéntame lo que te venga a la mente, así, de golpe y porrazo.

. El Vuelo del Avestruz

¡¡Marc Almond!! Eso fue lo primero que me unió a Javier Marchán, el cantante. Fue mi primer grupo serio, y visto lo visto con el paso del tiempo, uno de los más ambiciosos artísticamente. Pasé de ser el típico adolescente que toca con los amigos del barrio a ser joven, ser parte de la movida barcelonesa, aparecer en la tele y ¡ganar el concurso Roland Rock de Lux en el 88! También me di cuenta en mis últimos meses con ellos de mi tendencia a la disidencia, algo que me ha acompañado a lo largo de mi vida, no sólo en la música.

. Brainstorm

Más Rock de Lux, volvimos a ser premiados (2ºs) al siguiente año. Estaba haciendo lo que tocaba en el momento adecuado. O al menos lo intentábamos con los pocos medios que teníamos. EBM (sí, en España y todavía en los 80s), post-punk, industrial, ritmos de baile violentos... Empiezo a entender que más de 2 personas es multitud, a no ser que les puedas pagar.

. El Sueño del Zar

La adolescencia perdida. Un intento por hacer aquello que no pudimos hacer de manera profesional cuando tocaba, que era en el 81, en parte porque éramos demasiado jóvenes entonces. Última llamada al tren del ‘tecnopop’, pero llegábamos 10 años tarde y en contrafase cultural. Primer proyecto conjunto con Taludio Rativo. Vivimos el lado ‘oscuro’ del mainstream, y de algún editor/promotor indeseable cuyo nombre no merece ni ser recordado. Estuvimos a punto de ocupar un lugar al lado de grupos como OBK. Salí de ahí justo cuando tocaba. ¡Mi disidencia continúa!

. Arcos de Nepal

Música en libertad, ésa era la consigna original cuando volví a colaborar con Taludio. Arcos ya existía como otra cosa (más o menos EBM), y nos conocíamos desde cuando yo estaba en Brainstorm. Seguía haciendo EBM, ahora como The Barbie Lovers (llegamos a estar en un ep de Grabaciones Góticas), y también me dedicaba a colaborar haciendo música de baile más comercial para discotecas y discográficas conocidas, como Cómpliche y Blanco y Negro, como APTC, y tenía claro que no quería volver al ‘tecnopop’ de El Sueño del Zar, ni música fácil, así que el pacto con Taludio fue ok, si quieres conservamos el nombre de tu antigua banda, pero los 80s acabaron hace 3 años, olvidamos todos esos estilos y mis ‘flirteos valencianos’, y hagamos música experimental con un carácter más conceptual y personal. Tenía la idea de hacer algo basado en historias que había aprendido cuando estudié la asignatura de Estética en el Conservatorio (estética es la parte filosófico-conceptual en la que se fundamentan los movimientos artísticos, nada que ver con arreglarse las uñas). Pitágoras, el concepto de ‘armonía’ para los griegos, su relación con las matemáticas y el universo, y juntar todo eso con el movimiento ruidista. Ésa era la idea original detrás de El Ruido de los Cuerpos Celestes.

. G.O.S.

Estamos ya plenamente en los 90s. G.O.S. con respecto a Brainstorm fue lo mismo que Arcos de Nepal al El Sueño del Zar, olvidar la segunda mitad de los 80s y la EBM, escuchar ambient, krautrock, bleeps, Tangerine Dream, y no sólo a Kraftwerk, derribar mis propios muros construidos durante los 80s, abrirse al sonido acid, al house, al dance, a la psicodelia, pero también a la oscuridad más densa, heredera del sonido industrial de finales de los 70 y principios de los 80. Curiosa combinación de estilos. Eso nos permitió desde tocar en cuevas, como Comuniqué, hasta en raves, como el Overdrive en Madrid o en Bilbao. ¡Tuvimos el honor de tocar en la noche del sábado del primer Sónar en el 94! Día inolvidable ya que me tuve que desdoblar pues unas horas antes hacía lo propio con ADN en el CCCB, también para el Sónar. G.O.S. fue la culminación, junto a mi amigo Juan Tantinyà, de un sueño que teníamos desde los 13 años. Editar con Geometrik. Estar en la carpeta de Advanced Music, que contó con G.O.S. en diversas ocasiones, y que luego se olvidó de nosotros, y yo paulatinamente de Sónar. Y nosotros de G.O.S., aunque fue por un error en la comunicación. Pero aún apareció en el 99 un disco de 12" bajo el nombre de G.O.S. haciendo techno Detroit-Berlín, que llamaba yo en la época, pero que en realidad eso era ya yo sólo bajo el proyecto Loudness, que no tenía ya mucho que ver con el espíritu original del dúo.

. The Rice Field

La segunda parte de APTC, la obsesión del malogrado Juan Torremocha por sacar un lp. Esta vez habiendo captado durante el año 97 que los tiempos habían cambiado, y mucho desde su época como cantante y guitarrista de un grupo de rock (Grupo de Cambio), allá por el 82 (cuando yo le conocí tocando en la fiesta mayor de L' Hospitalet), y desde su época dorada como dj entre el 88 y el 92. Decidimos formar la banda con objeto de editar un disco para una mítica sala de Amposta, estilo dance-trance (por aquel momento ya no estaba ni con G.O.S., ni con ADN, y ocasionalmente tocaba hard trance en clubs de la Costa Brava bajo el nombre de Overdose, una especie de continuación degenerativa de los directos de G.O.S.). El disco fue bien, y continuamos. Participamos en el Sónar del 97. Fue un proyecto dedicado a la dance music con el claro objetivo de sacar discos. Algunos salieron, otros no, pero lo cierto es que a pesar de nuestras diferencias estilísticas grabamos para Generations, un sublabel del mítico sello belga R&S, que allá por el 88 me tenía loco con el sonido new beat. Finalmente en el año 2000 sacamos el famoso cd, que Torremocha siempre quiso tener, bajo la edición de los barceloneses K Industria. Y como no tuvo repercusión, en el 2001, tras hacer yo unas remezclas que nunca se editaron, dejé el grupo en mi última muestra de disidencia musical hasta el día de hoy.

. Trazon Tecib

Cuando te das cuenta de que incluso dos personas también son multitud. Mi proyecto en solitario, aquello que hasta ahora no he tenido el valor de tomarlo como mi labor musical principal por encima de cualquier otro proyecto. Iniciado poco después que Arcos de Nepal y G.O.S. Una especie de 3ª vía que me liberaba de las obligaciones estilísticas en las que un grupo cae sin querer, supongo forzado por las circunstancias de la escena, de tener que tocar o editar, o simplemente de que tu nombre aparezca asociado a unas tendencias. Influenciado en sus orígenes por los Cabaret Voltaire de los 90, Clock DVA, Atom Heart, Warp Records, vamos, lo que se llamaba intelligent techno. Mi primer trabajo como Trazon Tecib, Structures, es de finales del 93. El siguiente, Ambient Pop?, es del 96, mi obra más melódica en años. Trazon Tecib fue un proyecto inconstante en parte por mi dedicación a ADN y a G.O.S, en los primeros tiempos, y luego a The Rice Field. El tercer trabajo, Different Tracks, es del 97, y ya recoge cosas muy diversas que no encajaban en los otros proyectos, desde drum & bass hasta noise y techno. Sublimatio Ultima es un trabajo también raro y completamente distinto a lo anterior, con un alto componente ritual. Originalmente eran temas destinados a Arcos de Nepal, y que debido a mi alejamiento de esta banda no vieron la luz. En el 98 volví a parar mi actividad como Trazon Tecib para crear Loudness, otro proyecto mío en solitario de estilo claramente techno (de ahí el cambio de nombre), con el que llegué a grabar en Knee Deep Records de Berlín para DJ Rush en el 99, y que estoy valorando retomarlo sólo para hacer 12" de techno si es que hay oportunidad o alguien quiere editar material pendiente de esa época, ¡ahí lo dejo caer! Una vez abandonado otra vez el techno, y también The Rice Field, en el 2003, grabé otra vez como Trazon Tecib Let's Start Again, electrónica oscura con toques entre lo industrial-cibernético y lo melódico nostálgico (recientemente editado digitalmente por Wet Dreams Records). En el2005 compuse, produje y grabé lo que para mí es mi mayor logro, White Noise & European Music, no editado, ni subido en Bandcamp. Sólo tienen copia en cd unas pocas personas que no pasan de la docena. Si a alguien le interesa tenerlo que me contacte por privado, ¡qué no lo cobro! Digo en él muchas cosas políticas y legalmente incorrectas, aparte de que por primera vez en mi carrera me atrevo a cantar. Y después de eso, ahí paró Trazon Tecib por exceso de trabajo, y luego por enfermedad, ya se sabe, lo uno lleva a lo otro. En el 2014 resucito en muchos aspectos. Trazon Tecib vuelve a la vida de la mano de Self y de Wet Dreams, y en el 2015 de Nøvak, apareciendo varios temas en recopilatorios, remezclando a gente importante de la escena barcelonesa y a otros internacionales, volviendo a hacer directos (en los que combino temas de mis trabajos anteriores con parte de lo nuevo, que saldrá espero en el 2016). Trazon Tecib viene del nombre de guerra usado en Arcos de Nepal, bautizado así por Taludio antes incluso de que yo estuviera en ADN. De cara a mis futuros releases y remixes he decidido acortarlo a Tecib, más universal y fácil de recordar para el público.

Fermín Durán

Has estado hablando del pasado y del presente hasta ahora. Si no me equivoco, han pasado ya 27 años desde que empezaste. ¿Ha llegado ya el momento de tomar tu proyecto en solitario como tu labor musical principal? ¿Cómo ves el futuro próximo? ¿Te ves con fuerzas y ganas?

32 años han pasado en realidad desde que formé mi primer grupo ‘tecnopop’ (Casiopop más bien), en el año 83. Su nombre era Sistema Betamax y sus Cintas Pregrabadas, adolescentes del barrio que dábamos más pena que otra cosa. Pero sí, fue a partir del 87 cuando formamos El Vuelo del Avestruz,  ¡y la cosa empezó a ir más en serio! Creo que hace muchos años que debí de haberle dado prioridad absoluta a mis proyectos en solitario. Ya en los 80 firmaba con mi nombre real arreglos para discos de otra gente. Cuando a principios de los 90 decidí que no quería estar en una banda con un cantante (yo lo hago fatal, especialmente el pop), era ya consciente que usando samplers y secuenciadotes ya no necesitaba a nadie más, al menos para hacer música electrónica. Digamos que en los primeros 80 adquirí mis conocimientos musicales e instrumentales, y a finales de los 80 ya me apañaba muy bien con el MIDI y la síntesis. En los primeros 90 usaba samplers, y durante esa década aprendí también sobre informática musical, sonido, grabación y mezcla. En realidad desde el año 92, tras mi separación de El Sueño del Zar, no necesitaba a nadie. Pero pudo más el empuje que siempre se le ha supuesto a un grupo, el colectivo, por imagen, por escenografía, falta de confianza a salir y hacerlo yo sólo todo... Y sobre todo algo muy habitual en mí, dejadez total delegando a otros que hicieran las tareas comerciales, de management y marketing. Fallo garrafal del que no me di cuenta hasta ya entrado este siglo, y porque me tuve que dedicar a ese tipo de cosas precisamente por temas de trabajo. Siempre consideré prioritarios los otros proyectos, por encima de Trazon Tecib o Loudness. Tampoco nunca he ejercido seriamente como dj, ni me ha interesado hacerlo, una actividad que en cambio ha servido a muchos individuos como tarjeta de presentación para luego lanzarse a ‘producir’ discos. Es lo que hablábamos al principio de la entrevista...

Llegado este momento, no hay duda, mi proyecto Tecib es mi prioridad máxima, incluso por encima de mis trabajos ‘poco’ o ‘nada’ remunerados que estoy teniendo en los últimos años, y que pronto estaré en disposición de poder prescindir de ellos para dedicarle más tiempo a mi proyecto musical personal. En el fondo ésta es mí empresa.

Mi futuro creativamente hablando lo veo apasionante. Pienso que nunca he sido tan prolífico como ahora, ni he obtenido resultados tan profesionales, aunque nada es casualidad. Mi tiempo, dinero,  estudios, inversión y experiencia me han llevado a ello. Nunca antes ha sido tan fácil llegar a la otra punta del mundo, aunque hay más competencia también, estamos más comunicados y la gente cada día piensa menos qué escuchar y paga menos por ello, pero esto me empieza a dar igual, lo importante es hacer buen material, presentarlo bien, cuidar el marketing online, y tener constancia y confianza en lo que haces.

Ganas tengo más que nunca. Hace 5 años pensaba que ya no me dedicaría nunca más a esto. También me quiero meter en temas de vídeo, me refiero al uso de vídeo para mis temas, ya sea para su divulgación en Internet, como para directos. En ello estoy, y cuento con gente para tirar adelante con todo esto. A nivel musical mis temas próximos se siguen inclinando hacia el terreno electrónico, abstracto, obsesivo, algo psicodélico, con su dosis de ruidismo y de baile. En resumen, intento ser yo, pero reinventándome sobre mi estilo y las cosas que me influyen.

Tengo un montón de ideas. Entre mis proyectos está también el incorporar otros instrumentos acústicos, ya sea al proyecto Tecib, a otro proyecto distinto o directamente como Fermín Durán, que es el compositor y productor de música que siempre he sido. Si la salud me respeta, ¡ahí voy a estar! Quizás más dedicado a la parte creativa en mi estudio que no a moverme por algunos tipos de escenario a determinadas horas (ya no tengo edad para eso), pero bueno, la verdad es que a lo largo de 2015, ya sea con ADN o en solitario como Tecib, he tocado bastantes veces, y me lo paso muy bien. Para la primera parte del próximo año tengo ya una serie de bolos, así que no desestimo nada de entrada. Me interesa mucho estar metido en el tema de remezclas a terceros, más que formar parte de bandas (pero menos que hacer mi propia música). Creo que ésta es la forma actual dentro de esta escena de relacionarte con tus colegas creativos, el sustituto natural a ensayar con la banda. Algo más propio de este siglo.

Fermín Durán

¿Cómo ves la presente/futura escena electrónica de aquí en la que te has de mover como Tecib?

Desde un punto de vista general es interesante, vuelven a pasar cosas, no demasiadas, ni todas excitantes para mí, pero al menos hay un interés por hacer cosas, y un cierto hábito por asisitir a verlas y oirlas, ahora bien, dicho esto, creo que vale para casi cualquier cosa, y son muy pocos los que se centran en la calidad, la mayoría se centra meramente en las anécdotas y en lo lúdico. Son los tiempos que vivimos. Quizás soy yo el que me he vuelto profundo y trascendental, mientras la sociedad y esa escena evolucionan en sentido contrario. Tampoco hay mucho interés por apuestas conceptualmente nuevas, se lleva mucho lo retro y vintage sin importar demasiado la calidad y las aportaciones nuevas. La sociedad se mueve por etiquetas, siempre lo ha hecho, ahora con las redes sociales. Si no te etiquetas, estás desaparecido. Pero eso si lo sabes usar no es malo. En mi caso, que voy más ‘de autor por libre’, por decir algo, no demasiado adherido a un movimiento determinado, ya me va bien, poder etiquetarme, y que me etiqueten, en varios estilos a la vez, es divertido y tiene su parte positiva de cara al profano en mi música. Pero además ya digo, otra cosa buena es que la escena ya no tiene porque ser nunca más sólo de aquí o de allí, vivimos en un mundo global y encima hacemos música basada en tecnología, te puedes mover en este mundo incluso sin salir demasiado de tu búnker particular.

¿Cómo tienes diseñado en estos momentos tu búnker (estudio) personal? ¿Es el laboratorio de trabajo ideal para ti? Habla para los frikis del sonido...

Volviendo a la cacharrería, intento tener siguiendo este criterio y prioridad: primero, lo que es necesario, segundo, lo que me puede ser útil, y finalmente, aquello que me puede aportar un toque de personalidad y distinción en el sonido. Aunque a mí lo que me gusta es buscar mi propio sonido usando y combinando lo que tengo o me puedan dejar para una producción. Es más importante el arquero que las flechas.

Mezclo sin compasión analógico, digital y virtual. Parte de mi equipo se ‘desacopla’ para mis directos: el portátil con Ableton Live, la tarjeta de sonido con varias salidas, algún pedal de efectos, teclado controlador, controlador de Live, mesa de mezclas pequeña, iPad con Conductr para controlar el Live, aparte de que a veces me gusta usar apps en directo, como Theremin o Anymoog. Finalmente, dependiendo del dónde, cómo, cuánto y quién, elijo qué otros aparatos añado a mi set, normalmente analógicos y pequeños, tipo Elecktron, Mopho, Korg o Clavia. En mi estudio hay mucho más, podéis mirar fotos.

No le hago asco al software, ni a los plugin. Para mí las discusiones sobre analógico o digital están más que cerradas. Cada cosa tiene su función y su color. No haré el hipster, ni entraré en mayores disquisiciones sobre el tema. He trabajado 11 años como especialista de producto de una primera marca de software y hardware americana, y a estas alturas creo tener muy claro qué hago, por qué, y cuándo he de utilizar una cosa u otra.

A nivel de DAWs uso el Ableton Live en el portátil y en los directos. En mi ordenador de estudio también uso indistintamente Live, para componer junto al Logic Pro (en menor medida), y Pro Tools. Este último lo uso siempre en la fase final y mezcla de todas mis producciones de estudio. Sintetizadores reales tengo de todas las principales marcas, no me alargaré con modelos, y virtuales también tengo muchos, sobre todo Arturia, Korg y NI. También tengo un piano. Tuve toda la vida un piano acústico, desde los 13 años, ya que tengo la carrera, pero actualmente tengo un piano digital, cuestión de espacio. Para los que me critican que hago música electrónica, decir que también hay una guitarra eléctrica por aquí.

¿Qué opinas como público de todo lo que nos has contado como músico de nuestra tan cacareada escena electrónica? ¿Y de la de fuera?

Igual es que me he hecho mayor en muchos aspectos, ¡no me montes una ‘escena’ ahora! Electrónica o no. Como diría una famosa filósofa de nuestra época referente a la escena local: "me aburro". “¿Y la europea?” como preguntaría un ‘popular’ presidente de gobierno. Pues mire usted, ‘también’. Creo que se repiten muchas fórmulas, y vamos hacia una escena cada vez más carente de contenido interesante y con más postureo. Bueno, esto último lo ha habido siempre, la verdad, pero quizás antes me interesaba más la forma y ahora busco más calidad y originalidad en el contenido. Quizás el problema es que hay demasiada gente haciendo cosas y pierdes mucho tiempo filtrando contenidos, en fin, alguien que vende discos y a quien siempre he admirado me dijo en Madrid hace unos días que el músico y el consumidor de discos son dos tipologías claramente distintas. Yo claramente soy músico (aunque a ratos soy también consumidor, pero como hobby, lo otro me sale de dentro, ¡no lo puedo evitar!).

¿Algo de lo que se hace ahora, musicalmente hablando, te interesa? De dentro y de fuera, seamos democráticos.

Por supuesto que me interesan cosas, no soy un serial music hater, sólo digo que lo que se llama ‘escena’ me acaba aburriendo como conjunto, pero de aquí me gusta lo que hacen Pina, Tres Cruces, Coàgul, Stahlfabrik, Comando Suzie, Breton Armada (casi todo en lo que está metido Big Toxic), Funeral Souvenir, Francisco López… por dar así los primeros nombres que me vienen a la cabeza, y me dejo muchos, que nadie se ofenda, ya ves que soy bastante ecléctico dentro de una línea de fondo, que al menos para mí es coherente.

De fuera me encantan Alva Noto, Ryoji Ikeda, Robert Lippok, Monolake, Vromb, mis queridos Autechre, me sorprendió mucho, y para bien, el otro día en el ciclo DNit en Barcelona, Shackleton… Te podría decir mil, pero ves que en general me gustan más indivíduos particulares que bandas. Comparando los de aquí y los de fuera, hecho de menos gente abstracta, fría y conceptual por aquí, quizás es que no hay una escena detrás que soporte o motive su existencia, o tal vez el carácter latino no va mucho con ello.

Fermín Durán

Para acabar, ¿qué destacarías, musicalmente hablando, para bien y para mal, en estos últimos 32 años?

Lo que es una evidencia durante estos años es que:

- Se pasó del punk, del afterpunk, new wave, etc. de finales de los 70s y primeros 80s, que fueron movimientos contraculturales increíblemente buenos, con alto contenido de protesta, compromiso e innovación artística, reacción en parte a la crisis internacional, la guerra fría y el crecimiento de los monstruos creados por la industria discográfica entre los años 60s y 70s, a una cultura del bienestar, club, djs, baile y éxtasis a finales de los 80s, y que eclosionó internacionalmente en los 90s, que para mí fue maravillosamente inolvidable, ya que en parte coincidió con la sublimación de mi juventud. Ese modus vivendi es el que ha ido evolucionando hacia el dance-tontería-estupidez supina de mucha gente joven, y no tan joven, de nuestros días, igual que el rock evolucionó a la repetición de fórmulas y crecimiento de grandes dinosaurios durante los 70s hasta la llegada del movimiento punk que lo depuró.

- Que actualmente vivimos un período de crisis y convulsión social parecido al de finales de los 70s, y que por tanto da lugar a movimientos parecidos, quizás demasiado, a los de entonces. Pero a diferencia de entonces la gente no se plantea tanto qué aportar creativamente, si no más bien el hacer patente su protesta con la ayuda no tanto del arte, si no de la tecnología, que ahora es muy barata y fácil de usar, y por tanto, sonar como en aquella época. Y como paralelamente nos movemos en un mundo basado en el ultraconsumo y la sociedad del ocio, que hemos construido en Occidente, cuyo apogeo tuvo lugar durante el cambio de siglo, cuando ya no existía el ‘terror de la faz soviética’, y el liberalismo económico podía volver a campar a sus anchas, permite que esos movimientos artístico-culturales se superpongan y convivan en una extraña simbiosis con la ‘sociedad de la tontería’ a la que antes me refería, y que personalmente a mí me da la sensación de que es una falta de fondo, de contenido, en las propuestas musicales y artísticas, en líneas generales.

- Que al abaratamiento de la tecnología musical, informática, medios de grabación. distribución y marketing digital, y el auge de las redes sociales, permite a casi todo el mundo disfrutar de ello, unos más capacitados que otros, y otros más capacitados económicamente que unos. Bueno, todo esto forma parte del sistema que se nos ha enseñado como ‘democrático’, y gracias al que también disfrutamos de una paz, justicia y bonanza mundial, siendo seguramente ejemplo y motivo de envidia de cualquier supuesta civilización que nos observe desde otro mundo.

- Que con todo esto no quiero decir nada más que lo que digo. No juzgo, sólo opino. Siempre habrá quién haga buena música, y que pasará con letras mayúsculas a la historia de la música y del arte. Y habrá quién pase con letras mayúsculas a la historia del horror y de la guerra.

- Te pongo a dos grupos como referencia de estas evoluciones: New Order - Joy Division, que pasaron y fueron testigos con su sonido de la evolución del afterpunk hasta el acid house; algo parecido ocurrió en un terreno más experimental con Cabaret Voltaire, del industrial al tecno-pop, luego al body dance, al house, hasta al ambient ya en su última época. Serían claros testimonios de esta evolución que se vivió en el último cuarto del siglo XX. Del siglo XXI lo malo para mí, con diferencia, es el establecimiento de la ‘dictadura’ de los djs, como algo habitual, consentido, demandado y entronizado por el público. Tengo grandes amigos djs, y muy buenos, así que no es nada personal contra ellos. Lo bueno en este siglo es que en realidad no se ha dejado de hacer buena música en ningún momento, eso sí, ha sucedido de diferente forma. Las escenas y movimentos musicales tal como los conocimos han cambiado de forma y fondo. Aunque se busque un retorno o similitud con el pasado, nada volverá a ser igual, ni a suceder de la misma manera, ¡¡ni falta que hace!!

Luciano Alvarez

Fotos: Jose +