El Aviador Dro

 

El Aviador Dro Hacia el Infinito

El tiempo pasa volando, a la velocidad de la luz, y las canciones de El Aviador Dro siguen viajando hacia el infinito con la misma frescura y vigencia que tenían cuando fueron engendradas. Cierro los ojos, y parece que no ha pasado el tiempo, puedo recordar perfectamente lo que significaba para mí El Aviador Dro, lo que experimentaba mi mente cada vez que sacaban un nuevo disco, la emoción de escuchar sus nuevas canciones, disfrutar de sus letras y la sensación de estar viviendo en el futuro que tanto ansiaba gran parte de mi generación. A pesar de que el origen de la música electrónica se remonta a finales del siglo XIX con el telarmonio (un prototipo de órgano enteramente electrónico y polifónico), y de toda la experimentación, los movimientos artísticos y los avances electrónicos en la primera mitad del siglo XX, fue realmente a finales de la década de los 70 cuando la música electrónica llegó de verdad a la gran masa y empezó a convivir con la música más popular de la época. En ese entorno apareció en 1979 El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados, un grupo musical diferente que nacía de las cenizas de un proyecto punk llamado Álex Y Los Drugos, y de otro con tintes electrónicos bautizado como Holoplástico. Todos sus miembros estaban bastante influenciados por la ciencia ficción, el futurismo, el constructivismo, el dadaísmo y las nuevas tecnologías. Desde el primer momento que escuché a El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados todo cambió de forma radical en mi vida, y la influencia que tuvieron sobre mí, tanto a nivel musical como estético y teórico, ha marcado prácticamente toda mi existencia

 

Tengo una hipótesis que posiblemente no tenga ningún sentido, pero al menos explica la forma en la que yo viví y sentí todo lo que ocurrió en aquellos años. Tiene que ver con La Guerra De Las Galaxias. En 1977, cuando se estrenó la película, yo tenía 9 años. Me encantaban las películas antiguas de ciencia ficción y todo lo que tenía que ver con el futuro, la conquista del espacio, el cosmos, las naves ... La Guerra De Las Galaxias fue una locura total para mí, me pareció increíble, fue un shock, de repente me introdujo de lleno en el futuro, un futuro que parecía más próximo que nunca y que a través de la película podías palpar y sentir de una forma muy real. Los uniformes de la guardia imperial, los androides, las naves, los nuevos planetas y las nuevas formas de vida... Fue todo muy impactante, una experiencia muy potente. De repente, parecía que en mi pequeño mundo La Guerra De Las Galaxias lo había absorbido todo, y que el interés por el futuro, la electrónica o los androides estaba más presente que nunca por todas partes. Recuerdo ver en Aplauso (el programa de música de TVE que veía todo el mundo en aquella época) a Dee D. Jackson tocando Automatic Lover, o a otros muchos grupos que salían al escenario con robots y androides, era música disco, pero parecía del futuro, era diferente. Con el paso del tiempo, habiendo conocido con más detenimiento esa ramificación en la música disco más futurista (en la mayoría de los casos discos instrumentales, un estilo que tenía diferentes nombres, desde space music a cosmic disco, y en el que entraban también las versiones disco que se hicieron de las canciones de la banda sonora de La Guerra De Las Galaxias, o artistas tan dispares como La Bionda, Mistral, Arpadys, Giorgio Moroder, Space, I Signori Della Galassia o Automat), de la explosión electrónica que hubo a nivel mundial a finales de los 70, y sobre todo los años dorados del tecno-pop (los primeros años de la década de los 80), tengo la sensación de que La Guerra De Las Galaxias fue en cierta manera uno de los detonantes importantes que dieron lugar a todos esos movimientos musicales, o al menos que preparó nuestras mentes y condicionó nuestras ansias de tener una banda sonora para ese universo de ficción que fuese realmente mucho más acorde con las imágenes que habíamos visto en la película. Música más mecánica, más electrónica, más futurista... Está claro que el camino que desembocó en todo lo que ocurrió en aquella época había comenzado muchos años antes del estreno de la película, y que muchos grupos tomaron como primera influencia fuerte las canciones que Wendy Carlos compuso para la banda sonora de la película La Naranja Mecánica en 1971. Pero sigo teniendo la sensación de que la película, a nivel general, ayudó a que años más tarde el pop electrónico, lo que fuera de España se conoció como synth-pop y aquí se llamó música tecno-pop (así se definía en las pegatinas que aparecían en las portadas de todos los discos de Kraftwerk, Cabaret Voltaire, OMD, The Buggles, Devo, Tubeway Army, Visage o Depeche Mode), fuese masivo y popular. Al menos para mí fue así, aceleró mi interés por el futuro, por las máquinas, por los androides, y como fanático desde bien pequeño de la música me hizo entregarme de lleno a todo ese universo electrónico que empezaba a dominar el planeta. Por eso la aparición de El Aviador Dro en mi vida fue tan especial. Les descubrí con la llegada de Radio 3 y la explosión de los sellos independientes españoles, una explosión que trajo cientos de discos y canciones de grupos nuevos, grupos diferentes, llenos de vida, juventud y con muchas ganas de decir lo que sentían. Fue una etapa tan emocionante en mi vida, que como ya he explicado en muchas ocasiones, fue sin yo ser consciente de ello, el principal motivo y el detonante para el nacimiento de Elefant Records.


El Aviador Dro eran más que un grupo, todo el universo que generaban a su alrededor era fascinante y no es extraño que un adolescente de 13 años como yo, fanático de La Guerra De Las Galaxias, de las cajas de ritmos, los teclados, de Mazinger Z y Kraftwerk cayese rendido a sus pies. Sus proclamas y manifiestos eran tan absorbentes que incluso en el instituto mi trabajo de filosofía en 3º de BUP estuvo dedicado a La Revolución Dinámica. Ellos decían: “somos el primer paso hacia el hombre-máquina”, y yo, con 15 años, me convertí en mutante de El Aviador Dro, y adopté, como ellos, un nombre codificado: Cytolex-R3. Metalina 2 era mi contacto con el grupo, era la encargada de la comunicación con los fans y yo mantenía correspondencia con ella de forma habitual, lo cual alimentaba aún más mi fanatismo por el grupo, y mi propósito de ser cada día lo más parecido, estética y mentalmente, a ellos, con el único objetivo de dejar de ser un vulgar humano y mutar a humanoide. Era muy divertido y muy loco a la vez, cada nuevo disco era toda una celebración, nuevas aventuras en sus increíbles letras, nuevos sonidos... Canciones que se convertían en la banda sonora continua y persistente de aquellas tardes interminables. Eran uno de mis grupos favoritos, y a día de hoy lo siguen siendo, por eso, después de todos estos años, éste es posiblemente uno de los discos más emotivos en la historia de Elefant Records, y uno de los lanzamientos que más ilusión me hace. No sólo en el aspecto musical, también por todo lo que han significado, porque El Aviador Dro fueron un grupo con un espíritu independiente que sirvió de modelo a Elefant, ellos se autoeditaron sus discos y crearon su propia compañía: DRO (Discos Radioactivos Organizados), un sello que durante sus primeros años de vida mantuvo una filosofía de trabajo diferente, una filosofía que penetró muy hondo en mí y que de alguna manera sentó las bases de lo que sería mi sello. Ellos me enseñaron a tener un espíritu independiente, a luchar contra las multinacionales, a ser autosuficiente, a cuidar a los fans, a crear y creer en un mundo paralelo alejado de las modas y de lo establecido... Les debo tanto a ellos y a sus canciones que este recopilatorio es casi como un homenaje a un período de mi vida que fue realmente decisivo.

Musicalmente hablando estaban a años luz de la mayoría de los grupos de la época. Hubo más grupos interesantes de tecno-pop a principios de los 80 en nuestro país: Metal & Ca, Grupo Q, Oviformia SCI, Líneas Aéreas, Última Emoción, WAQ, Demian, Estación Victoria, Luna, Los Iniciados, Vídeo, Minuit Polonia, La Mode...  Pero ellos fueron en aquellos primeros años de la explosión independiente los más productivos y los más interesantes. Eran un grupo sugestivo, moderno y muy avanzado. Este disco recopila canciones de sus primeros años, quizás como ocurre en la mayoría de los grupos, los mejores. Una época donde la frescura que da la juventud es casi mágica, y la inexperiencia y la escasez de medios se suple con buenas dosis de ingenio y lucidez. Son 26 canciones en total, muchas de ellas maquetas o versiones diferentes de clásicos del grupo que habían permanecido inéditas hasta este momento. Pero también están sus primeros hits, esas canciones que les hicieron ganarse un puesto alto en la lista de los grupos más interesantes que ha dado la historia de la música pop en nuestro país, aunque la cosa no queda aquí, ellos traspasaron las fronteras y sedujeron también a miles de fanáticos del synth-pop de principios de los 80 que pueblan los lugares mas remotos de nuestro planeta. Yo, mientras tanto, sigo escuchando y disfrutando de las canciones de El Aviador Dro, sigo redescubriendo en sus manifiestos y textos ideas y pensamientos muy avanzados, sigo poniendo en casa a mis amigos y a mis invitados, sobre todo a los que vienen de fuera, canciones suyas con el convencimiento de que estaban a la altura de grupos como Devo o Kraftwerk. Su talento era infinito y sus canciones son eternas, y además, después de 36 años, siguen más vivos que nunca, publicando discos, dando conciertos por todo el mundo y manteniendo una estética y una imagen que muy pocos grupos han conseguido lograr. ¿Será el milagro de la técnica o el resultado de unas mentes inquietas y un talento inagotable? Los que ya conocéis a El Aviador Dro seguro que disfrutaréis tanto como yo de estas versiones alternativas, y de cómo funcionan en conjunto estas 26 canciones, que resumen además una parte importante de su primera época. Para los que estéis descubriendo estas canciones por primera vez sólo puedo deciros: “bienvenidos al futuro, y preparaos para disfrutar y soñar con otros mundos y otras estrellas”.

Luis Calvo (Elefant Records)

recuerdosqueolvide.bandcamp.com/album/otros-mundos-otras-estrellas-1979-1982