08 Ciberia

Dani Subirats

 

Dani Subirats / Funk Empire

Probablemente te habrás cruzado con él -casi siempre agazapado tras sus imponentes gafas- si es que has salido de noche por Barcelona durante estos pasados 25 años, y quizás sepas que son muchas las historias que se cuentan a media voz sobre este gruñón canoso, hoy más cercano a los cincuenta que a los treinta, circunstancia vital que lleva con una dignidad asombrosa. Muchas de esas cosas que se dicen son ciertas: invita siempre que tiene, es un liante de mucho cuidado, idolatra hasta lo indecible la televisión británica, se marcha de los bares sin avisar, casi le dobla la edad a su novia, una guapísima pelirroja sobre la que nos comenta -puking rainbows- que es lo mejor que le ha pasado en muchos años... Mientras que otras habladurías no son más que pútridas mentiras que gente de la peor calaña ha inventado para desviar la atención sobre sus propios y mezquinos comportamientos: en algunos ámbitos se siguen contando como muy ciertas algunas mentiras gordas y feas que han servido para que otros se sacaran el muerto de encima y quedaran como reyes. Pero todo eso se la sopla: sigue siendo ciertamente un simpático liante muy seguro de sus convicciones. Quizás le viste en Nitsa allá por el año 1999 cuando pinchaba ritmos gordos junto a David Shot y Óscar Broc en la humeante sala Def Room; o en uno de los muchos directos de Funk Empire, el trío del que formó parte -junto al handsome Miquel Gallart y el mago de los sintes Io Serge- y con el que editaron dos álbumes en Cosmos; o teloneando a Aphrodite en Spoko, y a los AUX 88 en el Sónar. O a lo mejor te fijaste en su jeto mientras trabajaba en Wah-Wah (en esa época fue cuando Kiko Amat le llamó “gafotas feisímo” en su fanzine Vendetta, panfleto en el que el escritor se despachó a gusto con muchas de las tiendas de discos de BCN de por aquel entonces, extraña rabieta ciertamente impropia de alguien con su casi siempre acertada pluma). O a lo mejor conversaste con él mientras trabajaba en La Casa Discos, Decoder, el Festival de Benicàssim, Primavera Sound o en la efímera y desaprovechada Sala Castelló, quién sabe. Siempre le ha gustado estar en un segundo plano (“estando fuera de foco, los ‘iluminados’ se ven mejor”, nos comenta), y echa mucho de menos las semanas donde el jueves se iba a ver a Ride, el viernes a los Hard-Ons y el sábado a The Chesterfield Kings en salas de tamaño decente.


¿Qué hacías en 1995?

Ordenar cubetas y aprender lo que no está escrito en Wah-Wah Discos, levitar con Orbital en Sónar, toquetear a diario un Korg MonoPoly y un Roland Jupiter 8, comprar discos de Mo' Wax, llevar hoodies Carhartt demasiado grandes, cascármela...

¿Y actualmente?

Administro parte del patrimonio familiar. Gastarme la pasta de mi santísima madre, vamos. ¡No doy un palo al agua! (risas). Perdóname, mamá (más risas).

¿Qué planes de futuro tienes?

En un mundo ideal... tatuarme a Grumpy Cat en el cuello e irme a Inverness a beber Thistly Cross, escuchar la obra de Henry Purcell y componer ambient con dos ARP 2600. Si la cosa sigue como hasta ahora, pues lo mismo, pero en el Eixample, cambiando la Cross por Rekorderlig y los ARP por apps del iPad.

¿Cómo ves tu pasado?

Intenso. Extenso. Y también genuino. Con sus fallos y sus aciertos, pero genuino. Momentos gloriosos, cagadas tremendas. Todo suma. En conjunto me ha servido para crear dos listas dobles: la de gente buena y libros y música que me gustan, y la de gente mala y libros y música que no me gustan, básicamente.

¿Qué escuchabas en 1995?

Estos son quince discos editados ese año que me encantó descubrir. Imagínate lo que era mirar cubetas de novedades, y ver todo esto...

Slowdive - Pygmalion, Spiritualized - Pure Phase, Blonde Redhead - Blonde Redhead, Laika - Silver Apples Of The Moon, Dr. Octagon - Dr. Octagon, Sleater-Kinney - Sleater-Kinney, Mouse On Mars - Iaora Tahiti, Chemical Brothers - Exit Planet Dust, Sun Dial - Acid Yantra, Wilson & Parks - Orange Crate Art, Scott Walker - Tilt, Labradford - A Stable Reference, DJ Food - A Recipe For Disaster, Swans - The Great Annihilator, Kronos Quartet - Performs Philip Glass.

¿Y ahora?

Quince discos del 2013 que me parecen geniales:

My Bloody Valentine - mvv, Atom™ - HD, Miles - Faint Hearted, Boards Of Canada - Tomorrow's Harvest, Tricot - THE, Fuck Buttons - Slow Focus, Son Lux - Lanterns, The Fauns - Lights, Algebra Suicide - Feminine Squared, Balago - Darder, The Field - Cupid's Head, Frank Bretschneider - Supertrigger, Kaito - Until The End Of Time, Recondite - Hinterland, The Black Angels - Indigo Meadow.

¿Cuál fue tu primer disco de electrónica que escuchaste/compraste?

Supongo que escuchar con cinco o seis años la sintonía de Estudio Abierto en la TV y fliparlo mucho cuenta como primer disco de electrónica, digo yo. Muchos años después supe gracias a Jordi 'Zeta' Segura -como muchísimas otras cosas que me enseñó- que el tema en cuestión se llamaba Psyche Rock, de Pierre Henry & Michel Colombier. Y de ahí en adelante pues ya cuesta abajo, a lo bestia. Muchos discos. No lo sé. Nunca he disfrutado de la catalogación, ni del completismo, ni de acaparar. Se han vivido tantas oleadas de música interesante... A los quince, a los veinticinco, a los cuarenta, siempre... (se queda en silencio unos segundos)... y he tenido la puta suerte de estar donde tocaba, con gente que han sido y son paradigmas del buen gusto. Verdaderos pioneros, amantes con mayúscula de la música, adelantados a su tiempo, que comparten la información con una emoción contagiosa. Eminencias como Raul G. Pratginestós, de quien exijo documental -serio, por favor- a la voz de ya; Alvaro Galbete Velilla, Iñigo Ballester, Shakira Benavides, Peter Pons, Nando Dixcontrol, Richard Francés, César Díaz, Salvador Francesc, la gente de Radio PICA -Stigmata, Esther & Vicens de Escuela De Sirenas- Alicia y Paco... ¡Joder, el libro de este hombre es que... es que haberlo leído, y además conocerle a él, es como que te toque un premio gordo, vamos! (se levanta y busca La Madrugada Eterna de Francisco Peiró, un seminal ensayo musical publicado en 1996). Si lo que queréis es que me tire el rollo con cosas del tipo “pues yo me compré el 12” de Strings Of Life edición Transmat en el año 1987, recién editado”, pavoneándome, pues no. Claro que escuchaba Detroit Techno por aquel entonces, pero sin saber lo que aquello llegaría a ser. No soy adivino. No sabía que Warp sería lo que es hoy cuando entré en el Blech Club de Sheffield en el invierno del 97... Con la entrada te daban un cd, que a saber dónde para hoy... La de discos que he perdido en mi vida, no quiero ni saberlo. Prestados de buena fe y nunca recuperados, o vilmente robados por '’’amigos’’’ para samplearlos. En fín. Comprar The Only One I Know versión 12” de The Charlatans UK, y luego vivir todas las maravillas del Sonido Manchester; ver a The Smiths en 1985; descubrir el mismo día a Hüsker Dü y a Violent Femmes... Todo suma. Que me voy por las ramas, ¡paradme en lugar de mirar tanto a Yves! (su gato Manx) Ni idea sobre qué-puto-disco-fue-el-primero, vamos. Algo que pillaría en Discoplay o en Edison's, probablemente. Y no me extrañaría que hubiera sido una cinta de cassette, algo de Kraftwerk. Sí recuerdo muchísimo el momento en que compré -en 1988- el maxisingle Stakker Humanoid de Humanoid. Lo había escuchado la noche anterior en Radio Minuto, y creo que ahí fue cuando tuve mi primera experiencia psicodélica auditiva. Pero no he creado modas. No he estado en la primera línea de las movidas. Mucho menos antes de que se crearan, como otros. No soy... bueno, iba a poner un ejemplo de la típica persona que escucha las cosas incluso antes de que salgan, y tal, adelantadísimo a su tiempo, conocedor de t.o.d.o. desde los siete años de edad, dj + creador + curator + editor + remixer + blogger + artista multidisciplinar + fogonero del Titanic + you-name-it que hace de todo y está en todas las movidas, pero que cinco años atrás no sabía distinguir a Neu! de Faust cuando hoy por hoy es un Absolute Krautmeister... Todos aprendemos, pero no se debe falsear el pasado. Mejor me callo, que se reconocerá. Y como dice la canción, he's so vain! (risas). Mira, en 1993 fuí a una tienda de discos -hoy desaparecida- de la calle Tallers a venderme el Surfing On Sine Waves versión cd porque había encontrado en Londres el mismo disco en formato lp (que tiempo después también me vendí, pero eso ya es otra historia). La persona que me atendió hizo algo que en aquel entonces era muy habitual: escuchar por encima el disco a través del sistema de sonido de la tienda. Me dijo: “¿otra de esas cosas tan raras que te gustan a ti, no? A ver si lo puedo vender, que esto es muy marciano...” No había pasado un año cuando ese elemento tenía un programa sobre 'música electrónica' en un canal local de TV y tocaba con un grupo (infecto) que hacía una especie de EBM oscura deleznable. Esa súbita profesionalidad, ese subirse al carro tarde y mal es lo que me saca de quicio, joder.

¿Y el último?

¿El último QUE QUÉ? ¿Qué me he comprado? ¿Qué he escuchado? ¿Qué me ha gustado? ¿De dónde soy o de dónde vengo? Reciente y extraordinariamente destacable: Reachy Prints, el lp de Plaid, referencia #250 de Warp (se levanta a buscarlo y lo deja puesto de fondo). Amor total. Cremita fina, fina. Los putos amos. El último en un sentido estricto: estoy flipando con el Monad Series XVII de Eomac, editado por Stroboscopic Artefacts. De hecho, todo lo que hacen los chicos de Lakker me gusta bastante. ¡Sigamos! Next!

¿Prefieres live o sesion?

Prefiero saber que los gatos que tienen más de 3 colores siempre son hembras.

¿Músico o dj?

Qué pesaditos con las dualidades, de verdad... (de pronto suena Nafovanny de Plaid, y nos quedamos en silencio unos minutos escuchando el tema).

¿Qué concierto/sesión destacas en estos últimos 19 años?

Si es de música electrónica... pues el de Kraftwerk del día ocho de noviembre de 1991 en Zeleste, Barcelona. Apoteósico, corte de electricidad incluido. ¿Me lo aceptáis? Tiene más de diecinueve años, pero fue algo memorable, pura historia sónica.

¿Un grupo?

Broadcast.

¿Un dj?

Andy Smith.

¿Un club/sala de conciertos?

Fabric (London, UK).

¿Un sello discográfico?

Joder. ¿Uno? ¿Qué váis a hacer, regalarme todos los discos que haya editado el sello elegido? Si tengo que ceñirme a la pregunta, y elegir uno: Too Pure. Si puedo salir de esta encerrona, muchos. R&S, Heavenly, 4AD, Factory, Creation, Sarah, Ninja Tune, Rough Trade, Wah-Wah Discos, Rephlex, Warp, Horus, Mute...

¿Tu tienda de discos?

Boomkat y Bleep.

¿Tu estilo musical?

Un pandemónium multicolor adamascado, rebosante de brocados y oropeles.

¿Vinilo, cd o mp3?

FLAC.

¿Qué medios musicales leías/lees?

Antes, mucho papel: Mojo, NME, Select, Suite, Ruta 66, Self, Rockdelux, Trax, Ragazza, Disco 2000, Re/Search, MixMag... Hoy en día, medios digitales: The Quietus, Concepto Radio, FACT, Disquiet, Death & Taxes, Vanitatis, Gorilla vs. Bear, The Vinyl Factory...

¿Te interesa la literatura que ha generado la música electrónica?

De forma general, no. Pero hay algunas voces en particular que sí me parecen extraordinarias: Manuel Recio, Simon Reynolds, Alexis Petridis, Frankie Pizá, David Toop, poco más. Todos ellos -obviamente- bajo la larga y pesada sombra de El Único, El Grande, Aquel Que Todo Lo Sabe: Javier Blánquez. Es Dios. Una vez hasta me atreví -gott verzeih mir- a pinchar para los Kentucky Fried Niggaz bajo el seudónimo de Blavier Jánquez. Fue mi humilde homenaje a ese pequeño gran hombre.

¿Vas a algún festival?

Fui a muchos entre los años 1997 y 2005, con vehemencia y devoción. Y encima me pagaban por ello: trabajaba de stage manager y de acompañante de artistas. Tiempos salvajes. Ahora los frecuento muy esporádicamente, por ver a algún grupo específico más que por el conjunto de la oferta en sí. Soy poco amigo de las aglomeraciones.

¿Qué opinas de la escena electrónica nacional del 95?

Era heterogénea, naïf, efervescente, técnicamente mejorable... un puñado de gente dispersa por todo el país con un voluntarioso apoyo logístico detrás. Había -creo- cierta falta de profesionalidad en todos los ámbitos, faltaba tomárnoslo más en serio. Estéticamente era la monda. Fuera nos hacían bastante caso, sobre todo a lo que ocurría en Barcelona. Permitió ver que teníamos a grandes diseñadores gráficos cerca, como Txarly Brown o Rafamateo. Poquísimas chicas involucradas. Nos faltó un Hivern Discs (uno de los escasos sellos discográficos actuales de por aquí que realmente admiro, hacen las cosas como se debe y tienen un gusto exquisito a la hora de editar música) y ese sello podía haber existido. Por cierto, qué lejos quedan las tardes con Oriolet probando discos en La Casa, apuntando sus cositas, cándidos momentos prepapel de plata. Faltaba sentido del humor, todos salíamos en las fotos más serios que Dios... algo que también sucede hoy, ahora que lo pienso. Menos ceños fruncidos y más gossip, ¡ostia! También os diré que sería necesario dar un buen repaso a lo que las drogas aportaron de bueno y de malo a todo ello. Nos hemos drogado mucho. Pero mucho. Algo que ahora parece que nadie quiere recordar. Y ha sido así. Nada de cuatro descerebrados que se metían de todo, no. Busca en tus recuerdos. Tú estabas allí. Conmigo. En ese despacho del club. En ese bar. Durante las lluvias de rulas en Joan Llongueras. Oli y su “¿qué te pongo?” Dealers everywhere. Dándole al tema en mansiones con lucernario y dos pianos, y también en pisos de 25 metros cuadrados. En esos lavabos. Y en esos otros. Tras el escenario. Pidiendo otra clencha. “¿Te queda algo, me haces una?” Pillando medio más. Y otro. Y otro. Y ellas siempre invitadas, por si eso servía para llevárselas a la cama, claro. Tú también lo hiciste, ¡afróntalo, diantres! (golpea la mesa y se ríe). Y pensar que ahora mucha de esa gente se han vuelto casi del Opus... Va home, va. En fín. Si no renegaran de su pasado me daría igual, pero intentar enterrarlo dice muy poco sobre ellos. Tsk. Tampoco mola nada ver a algunos clásicos de la noche con más de cuarenta añazos a sus espaldas convertidos en muñecos rotos, eso es cierto...

¿Y de la de 2014?

Aquellos que son buenos tienen unos conocimientos tremendos, la cabeza muy bien amueblada y posibilidades de llegar lejos. Me flipa Wooky, por ejemplo. Muchos otros van simplemente a la búsqueda de tocar en el festival de turno o de mostrar sus tatuajes en el blog del momento. Y la tecnología de hoy en día permite sonar de forma increíble a los listos, y también a los inteligentes. Se ha creado una curiosa Old Skool que no ceja en su empeño por formar parte del cotarro. Espero que no sucedan cosas como antes, cuando una dj pizpireta y arribista podía quedarse tan ancha al decirte que “...he compartido escenario con (inserte aquí el nombre de un extraordinario grupo de drum & bass)” cuando, bueno, sí: técnicamente lo había compartido, pero ella pinchaba a las cinco de la tarde, y dicho grupo tocaba a las tres de la madrugada... Ay, los egos, por favor. Los egos y la búsqueda loca de rabo negro, que ésa es otra. Pasemos a otro tema (risas).

¿Qué opinas de la 'crisis' de la industria musical y su incierto futuro?

Yo con que desaparezcan todos los puñeteros intermediarios fenicios parasitarios chupasangres innecesarios que ahogan a los creadores intentando vivir del cuento con sus porcentajes y sus cánones ya tengo bastante, gracias.

Cuéntanos lo de tu colección de fotos nocturnas.

¿Cómo sabéis vosotros eso? Bueno, es algo muy sencillo: desde el año 1995 hasta más o menos el 2005 me dediqué a disparar instantáneas incontroladamente con una camarita automática que me había comprado. La llevaba conmigo todo el santo día. Jamás 'robé' ninguna foto. Todas están hechas con el consentimiento de quienes en ellas aparecen. Pajareos imposibles de tres días. Mucha pupila dilatada, mucha tarjeta de crédito blanquecina, mucha pareja liberada. Prohombres que ahora mismo son el vivo ejemplo de la sensatez personificada y los tonificantes paseos por el campo, enseñando orgullosísimos a cámara bolsas de cinco gramos de farlopa con una sonrisa de oreja a oreja. Sesudos caballeros que a día de hoy escuchan ópera las 24 horas del día en zapatillas y batín de seda mientras escriben ensayos sobre La Función Parasitaria Del Mitocondrio En La Bóveda Capilar Del Esternón, persiguiendo literalmente polla en mano a bellas muchachitas menores de edad con promesas de entradas VIP a los más selectos clubs de techno. Señoritas -hoy señoras de, por supuesto, and always multitasking- que abogan por una maternidad responsable y mucho zumo natural mientras empujan su Bugaboo, saliendo de baños públicos con dos rulos en la tocha y en brazos de tres chulánganos mientras su novio se interesaba por el disco que estaba sonando. And so on. ¡Nada que no sepamos todos, vaya! Un esbozo de lo que da de sí cierto ámbito de la noche barcelonesa. No os hagáis los sorprendidos, que todo eso se sabe desde siempre. Y lo que cuelga. Muchos de los protagonistas han visto sus fotos, y todos se han carcajeado de lo lindo. Hay que aceptar el pasado. Hay una editorial que me ha ofrecido publicar un librito para este próximo año. A día de hoy estoy haciendo la selección de fotos, por aquí tengo algunas... (nos muestra como ejemplo una serie de escalofriantes fotos tomadas en un brutal after llevado a cabo en el desaparecido bar Astin).

¿Qué destacarías en el mundo de la música en estos últimos 19 años?

La capacidad de las discográficas para engañarnos -a mí el primero- con el compact disc, una burla indecente hacia la música, de formato y duración nefastos, precios obscenos y ediciones infectas. El punto agridulce de algunos festivales que traen a excelentes grupos, pero no siempre en las condiciones ideales para disfrutarlos: dudo que ver a Demdike Stare junto a otras 87.516 personas en un set de 40 minutos y a la intemperie sea la mejor forma de disfrutar de su música. La muy merecida desaparición de algunos sellos discográficos, clubs y tiendas de discos que nacieron avasallando y dispuestos a triunfar a base de rellenar cheques bancarios intentando joder a profesionales del sector que llevaban años sudando la gota gorda para estar donde estaban. A un nivel más personal... pues un montón de batallitas: salir al escenario de Apolo disfrazado de Artist Unknown; hablar con Ferenc Van Der Sluijs sobre la mejor manera de midificar un sinte Wasp de la EDP mientras comíamos tortilla de patatas con unos carajillos -idea suya- en un bar de Poble Sec a las seis de la mañana; estar 48 horas de fiesta con James Lavelle, bochornosa huida de un hotel de cinco estrellas incluida; haber tenido charlas suculentas y alguna que otra farra apoteósica detrás de los escenarios con genios como Andrea Parker, Simon Lee, Jacques LuCont, Edward Upton, Tom Middleton, Andrew Weatherall, Tim Gane, Michael Mayer, David Holmes, Richard James, Simon Ratcliffe, Goldie, Martin Gore, Louie Vega, Mira de Ladytron, Mike Skinner, Luke Slater... Y todo ello sin la necesidad de hacerme fotitos ni pedir firmitas. La única foto que recuerdo tener en algún cajón es una con, ahem, Armand Van Helden que me hicieron Paco & Manolo mientras probaban una nueva cámara que se habían comprado hacía muy poco, creo. Yo estaba con Da OG Ali G en un backstage, y zasca, cayó foto. Bah. Pero sobre todo destacaría la cantidad ingente de música buena que se ha editado. No doy abasto.

¿Qué triunfará musicalmente este año?

Pablo Alborán, Beyoncé, David Guetta, Melendi y/o Justin Bieber. ¿Me importa? No.

¿El futuro de la música está en la electrónica, o en otro estilo?

El futuro de la música está en entretener a las masas con cosas fútiles, de pago y olvidables, algo que sucede desde la mitad del siglo pasado. La música del futuro, en cambio, sí está en la electrónica, algo que también sucede desde la mitad del siglo pasado.

¿Un músico vale más que 100 djs, o viceversa?

Viceversa siempre. Tu Piel Morena Sobre La Arena -que realmente se titula Ella - menudo hitaz... Ah, espera. Ya veo. Bueno, da igual: sí a todo. Acabemos con esto.

¿El futuro ya estuvo aquí o seguimos en la edad media?

"El futuro está entre nosotros, sólo que no distribuido uniformemente", William Gibson.